27 julio - x492

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Ulquiorra se negaba a creer lo que Nelliel le había dicho el día que fue a visitarla. Los sirvientes del castillo le habían dicho que Nelliel se había enfermado del estómago, pero cuando habló con su hermana, supo que había sido una mentira. Nelliel le aseguró que la culpable de su tragedia fue la reina, que la reina le había puesto algo en el café y eso provocó que perdiera el embarazo.

Ulquiorra ni siquiera sabía que Nelliel estaba embarazada.

Las acusaciones de Nelliel inicialmente no tenían sentido, pero cuanto más pensaba Ulquiorra en ellas, más sentido tenía para él que la reina fuera responsable de la pérdida del hijo de Nell. La idea de que Kaien había metido a Nelliel en un juego demasiado peligroso solo por haberla convertido en su esposa, le causó un escalofrío a Ulquiorra.

Ulquiorra había protegido a su hermana durante toda su vida, y le costaba asimilar que protegerla se estaba volviendo cada vez más difícil. En esos momentos Nell era la princesa heredera, la mujer que sería la madre de la siguiente generación de príncipes y princesas, y su vida estaba en más peligro solo por eso.

Ulquiorra sabía que Ichigo quería el trono, pero no sabía si Ichigo sería capaz de ensuciarse las manos de esa manera o si haría que la reina lo hiciera por él. De todos modos, Nell le había dicho que solo tres personas sabían de su embarazo y que dudaba que la doctora hubiera guardado silencio sobre esa noticia. Ulquiorra no sabía si las lealtades dentro del castillo se habían dividido hasta el punto de dañar a su hermana, pero tenía que averiguarlo.

Su lealtad era hacia Orihime, ella era su esposa, pero no iba a dejar a su hermana desprotegida. 

La reina ni siquiera podía ser señalada como culpable porque no había pruebas que la acusaran de eso, además el acusar a la reina de atentar contra los descendientes del heredero de la corona, sin tener pruebas que sustentaran la acusación, era una sentencia de muerte que nadie estaba dispuesto a tener.

— ¿Con quién es tu lealtad, Orihime? — preguntó Ulquiorra a su esposa mientras almorzaban juntos en su habitación dentro del castillo.

Orihime dejó de comer en ese momento y colocó su tenedor suavemente junto a su plato. Ulquiorra podía ver la duda en los ojos de su esposa, la intriga por esa pregunta que parecía no tener sentido en medio de ese almuerzo.

— Mi lealtad está contigo, ¿por qué haces esa pregunta, Ulquiorra? — Orihime siguió mirándolo a los ojos.

La expresión de Orihime le daba a entender a Ulquiorra que ella no comprendía el motivo de aquella pregunta.

Ulquiorra, incluso si no lo expresaba en ese momento, se había sorprendido por la facilidad con la que Orihime había respondido esa pregunta porque cuando Ichigo le hizo esa pregunta a él, en esa reunión sobre las lealtades, Ulquiorra había dudado, pero Orihime ni siquiera pensó en su respuesta. Ulquiorra no dudó en ese momento en contarle a su esposa todo lo que había discutido con Nelliel, confiando plenamente en Orihime después de que ella le diera esa respuesta.

— ¿Por qué la reina lastimaría así a Nelliel? — preguntó Orihime, con esa calma y ese tono de voz suave que había en ella, cuando él terminó de hablar.

— Porque no es la primera vez que la reina hace algo así. — Aclaró Ulquiorra. Orihime le dio una mirada interrogante para que siguiera hablando. — Hace unos años, la reina hizo lo mismo con Inamorata de Kaien.

— Pero Nelliel no es una Inamorata, es la princesa heredera. — Orihime se quedó en silencio, pensando, y Ulquiorra esperó pacientemente a que ella dijera algo. — No creo que la reina lo haya hecho, pero sé que debes apoyar a tu hermana. Solo espero que ni ella ni tú estén equivocados, sé que la reina los ha protegido, y dudar de ella sería algo... algo que no se sentiría bien.

Ulquiorra había tenido cuidado de no mencionar que Nell creía que la reina lo había hecho para ayudar a Ichigo y así darle tiempo para matar a Kaien y hacer que pareciera un accidente. Orihime apreciaba a Ichigo y Rukia, habían sido tan buenos con ella mientras ella era la falsa Inamorata, que Orihime no se había dado cuenta de que Ichigo y Kyoraku la usaban para hacer que Sora les debiera un favor.

Kyoraku era uno de los consejeros principales del rey, pero Sora poseía un ejército listo para cualquier ataque, y nada servía más para desestabilizar un reino que la amenaza de una guerra interna.

Orihime realmente nunca estuvo en peligro de ser una Inamorata.

Nelliel le había dicho que Kaien la estaba cortejando en ese momento y le había prometido no tomar un Inamorata si ella aceptaba su propuesta de matrimonio. Lo que hizo pensar a Ulquiorra que el argumento que Ichigo usó cuando tomó a Orihime por Inamorata, era una farsa para obligarlo a jurarle lealtad y tenerlo a él protegiendo sus secretos.

Un secreto que lo acusaba inmediatamente de traición por conspiración, si todo salía mal para Ichigo. Ulquiorra era consciente de que le había jurado lealtad a Ichigo, pero esa lealtad se terminaría si Ichigo lastimaba a Orihime o Nelliel.

El Ruiseñor || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora