Después de la fiesta de despedida, cada quien se fue por su lado. En realidad, todos partieron de Hawkins. Con la única diferencia de que ya eran mayores y que debían volar solos. Al menos en norteamérica, eso significaba cuando entrabas a la universidad.
Casi 19 y un nuevo comienzo. Era momento de partir del nido.
Para muchos, este cambio pudo haber sido duro, pero, al haber tenido la bendita suerte de coincidir en las carreras universitarias dadas en el mismo Campus, cada quien tuvo un compañero.
Will y Max en New york, El y Mike en Arizona, y Dustin con Lucas en Georgia.
Sin embargo, se habían prometido reencontrarse en vacaciones en el pueblo natal donde crecieron, ¿Los motivos? La familia de todos los esperaban en el mismo lugar, y ellos... bueno, como buen grupo no querían darse por perdidos.
¿Qué clase de amigos serían entonces?
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Un año había pasado desde que el ciclo universitario empezara. Un año y ya faltaba poco para que terminara y se dieran las vacaciones. Esas que se dan entre ciclo y ciclo antes de volver a otro aburrido pero necesario semestre. Todos contaban los días para volver a verse. Las cartas y los teléfonos a todo dar eran perfectos indicadores, pero la manera tan peculiar de despertar de cierta pelirroja resaltaba más:
— ¡Will, despierta! — Max se había colado en la habitación de su evidente roommate, porque, claro, Max tenía su grupo, pero ella no olvidaba, no era ingrata. Y la misma convivencia con Will había hecho que ambos se volvieran mejores amigos. No solo tenían en común una vida con tragedia y pérdida, sino también, una historia de lucha, amistad y secretos. Secretos que, con el tiempo, habían aflorado poco a poco.
— Ay, no, déjame dormir. — Will volvió a cubrirse el rostro con la almohada.
— No. — Max quitó de un solo zarpazo la frazada que cubría el cuerpo del castaño.
— ¡Max!
— ¡No quiero! No seas dormilón. Tenemos que ir a clases ya, hoy es el último día.
— Justo por eso no quiero levantarme. — Volvió a hacerse ovillo.
— No puedes evitarlo el resto de tu vida, Will, ahora levántate y sal a pelear. Dile al mundo quién es Will Byers. — Lo indujo a levantarse.
— No tengo fuerzas, Max, en serio, quiero cama.
— ¿Más? por favor, se más sensato, ayer no me dejaste dormir de tanto...
— Ok, ya me levanto. — Y fue suficiente para que el castaño hiciera caso. No quería que Max siguiera hablando de sus encuentros justo ahora.
— Así me gusta. — sonrió la pelirroja, confiada. Salió de su antigua posición y terminó de arreglarse. Will solo se hallaba con un short. Había dormido como un tronco.
Mientras este se desperezaba y alineaba su mente a una nueva y aburrida mañana en el Campus, escuchó la inapropiada pero para nada esperada intromisión de su, ahora, mejor amiga:
— ¿Y estuvo bueno?
— ¿Qué?
— El sexo.
— ¿Por qué debería contarte?
— Porque soy tu mejor amiga y porque me la debes, ayer no dormí bien.
— Lo lamento.
— Oh, calma, no pasa nada, ¿Y entonces?
— Pues... sí, estuvo bueno, supongo. — soltó Will, visiblemente sonrojado.
— ¿y era grande?
— ¿A qué hora dijiste que nos iríamos al Campus?
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Byers
FanfictionHola, creo que no hace falta presentarme. Todos me conocen como el que inició todo los acontecimientos en Hawkins. También fui llamado niño zombie, marica o el que fue raptado por el demogorgón. Sí, soy Will Byers. Y esta es mi historia.