Capítulo 20: Nah...

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Felipe

-Todos a trabajar.-Dijo la profesora de Biología.
Me di vuelta en un instante. Sabía que ella tenía problemas en la materia y necesitaba aprobar este trabajo grupal. No le va mal pero le da vagancia todo.
-¿Vía vos serias mi compañera? Todo el mundo tiene grupo.
-Estoy con las chicas... perdón.-Se disculpó ella.
Claro, yo siempre soy la opción número dos de las personas.

Me despertó el estruendoso sonido de la castaña alta en pijama que tocaba la cacerola con la cuchara. Dios, yo sabía que le gustaría tocar la batería pero ¿para tanto?
Andaba con sus cantos de mañana, y nunca la vi con tanta energía a estas horas. Ya sabía que eran las nueve y media, así que me volví a cubrir mi cuerpo con las sábanas, ahora yacido en el piso debido a su alegre despertar.
Estaba medio molesto, medio dormido, y medio desnudo. No es algo que me guste mucho decir (a quien engaño me encaña decirlo, es mi parte engreída) pero tengo el cuerpo trabajado y en este estado medio vulnerable en el que casi ni recuerdo lo que digo, pero soy consciente que la chica que me importa esta despertándome y yo así. No es que quiera afectar sus hormonas pero, preferiría que se controle. Manos quietas chica.
De un momento al otro mi cuerpo reacciona y contesta a lo que le dijo Vía, aunque no soy capaz de digerirlo. Me levanto del suelo con un salto y empiezo a rebuscar algo que ponerme. Traje bastante ropa porque no sabía que íbamos a hacer. Tiro y tiro cantidades de tela cosidas con marcas de ropa o sin ellas, hasta que encuentro algo decente. Elegí un pantalón y una remera. Vía me empieza a hablar y yo me callo pero le arrojo un bóxer a la cara. Uno limpio, no piensen que soy tan cruel.
Vía gritó. Bueno, si vamos a ser honestos, chilló como la histérica que es.
-Olivia no me molestes. Ni siquiera desayuné.- Le dije. No tenía hambre. Estaba muerto de hambre. Se me revolvían las tripas por un caramelo o algo. No importaba si fuese un pedazo de cartón, quería algo con que llenar ese "espacio vacío". Porque en realidad si lo era, faltaba la comida.
Y en ese instante la vi. Esa mirada que tiene cuando quiere ocultar algo y disimularlo al máximo. Se había olvidado del desayuno.
Me resultaba tan fácil saber lo que pensaba... tan fácil como contar hasta cinco. Claro, hay que respetar un orden. Pero eso lo veremos después.
- Es que lo preparamos nosotros.- Puede que tengamos cabezas y pensamientos distintos pero saber que piensa me resulta tan claro como las aguas de Brasil.
-Y yo creo que vienen los bomberos si nos ponemos a cocinar algo ahora. No es que cocines mal pero... no confío en tu sistema a la mañana...
En serio. Nosotros dos juntos a la mañana y cocinando algo puede terminar en tragedia.
Una vez vestido y ella en pijama bajamos a la planta principal. Cuando llegamos a la cocina, encontramos un paquete de galletitas con dos adentro. Agarré una para mi y le di la otra a ella.
Revisamos la cocina en busca de ingredientes para prepara algo ya que debíamos elaborar el desayuno en respuesta a la falta de comida envasada. Miré a mi mejor amiga y pude ver que se estaba debatiendo entre hacer una torta o algo más. Más vale corregir esos pensamientos...
-Algo rápido que se me encogen las tripas.- Le dije apoyado en la isleta de mármol.
-Pancakes.- dijo. ¿Qué mierda son pan... esos?- Hotcakes.- mi cara de confusión debía ser grande como el océano porque aclaró por tercera vez.- Panqueques más gruesos con crema o lo que le quieras poner arriba.
-¡Sii ya se cuales son! Son deliciosos.- Dios, amo esas cosas. Mi abuela solía hacerlas desde que tengo memoria pero ahora ya esta muy vieja y las hace de vez en cuando. Antes, siempre que las visitábamos,o si nos cuidaba ella, nos preparaba de esos. Les decíamos "panqueques de la abuela".- Perfecto,¿cuanto vas a tardar Vía? Aproximadamente, claro.
Yo estaba muy relajado, lo único que me faltaba era tirarme en el sillón hasta que esté el desayuno. Es que el estrés de como me despertaron...
-No, señorito.- Agitó el dedo índice frenéticamente.- Usted cocina mi querido, si es que quiere comer.
Negación, negación, y más negación. pero bueno, no le puedo decir que no a ella. Acepté.
Buscamos todos los ingredientes necesarios, y todas las otras cosas que necesitaba. Yo iba a hacer lo menos posible. Prefería ver a la experta hacer magia.
Me dio indicaciones de lo que debía hacer. Aunque no presté mucha atención, estaba concentrado en otras cosas.
Felipe concentración. Mirala a la cara no importa que estés detrás. Mirale el cráneo.
Me puse a hacer lo que tenía que hacer (poner cereales en un bowl y así) y en un abrir y cerrar de ojos había terminado. Más fácil que sumar dos más dos.
- Listo ya puse todas las cosas en el recipiente.- Informé.
-Perfecto ahora vas a cortar las frutas y la vas a servir los cereales en otro bowl.
Diez minutos después ella tenía todo listo y esaba por poner a cocinar la masa, caso contrario yo, bueno, no había terminado de cortar la primera fruta. Je...
-Esto es muy complicado. No se sí cortarla en rodajas o en cubos o en triángulos o que.- Me quejé.
- ¡Hay que cortarlos en forma de estrellas!- dijo riéndose de mi inutilidad.
En serio. Esta chica me vuelve loco...
-Ja, ja, que graciosa- me burlé- las corto como venga.
Y cinco minutos después tenía todas las frutas cortadas. Bueno en realidad ella me presionó demasiado para mi gusto. No ESE tipo de presión pervertidos. Se meten con Vía se meten conmigo, les aviso.
La imagen de mi mejor amiga en pijama con la cara llena de harina y medio molesta porque yo no prestaba atención era divertida. Pero quería pasar con ella el máximo tiempo posible y dado que ya estábamos por terminar agregué:
-¿Hacemos crema?
-¿Podrías?- preguntó con la cara manchada.
Lo que daría por acercarme y limpiar esas nubes de harina en su rostro.
-Si supiera...- contesté yo encogiéndome de hombros.
Creo que estaba debatiéndose entre pegarme con la espátula que llevaba en la mano o explicarme el procedimiento de algo por millonésima vez.
-Esto es el colmo.- Se limitó a decir.
Y fue así como se acercó a mi y me explicó como se hacía la crema batida.
Resumido: crema, batir, azúcar, batir.
Creo que fue así, no estaba tan atento a la explicación. Tenía la cabeza en otro lado. Dije la cabeza no los ojos, aclaro.
Vía término de explicarme como se hacían las cosas y se fue a cocinar lo que le faltaba.
Ella cocinaba la masa de espaldas a mi y yo la observaba. La forma de agarrar el cucharón, tan ágil y delicada, y yo que batía, mezclaba, revolvía, con más brutalidad que un mono. Como daba vuelta los hotckakes, y yo que apenas podía batir sin cansarme. Se podía observar tanto de espaldas...
Terminé de hacer la crema y estaba orgulloso.
Ella logró hacer catorce "panqueques de la abuela" y yo logré hacer crema y ensuciar toda la cocina. Yo le dije que no podíamos hacer nada a estas horas...
Después de limpiar la cocina, llevamos los preparativos a la mesa.
Una vez admirando nuestro bello trabajo puesto en su lugar Olvia dijo:
- Yo quiero un novio que haga desayunos así y corte la masa en formas de corazón, elefantes, de todo.
Estático.
Así podíamos definir mi estado.
Vía fue arriba a cambiarse y me dejó pensando.
Yo había preparado ese desayuno con ella. YO. Ningún otro. El mismísimo Felipe. El único. Su primer y último Felipe.
Y se lo iba a demostrar.
Agarré su plato y dos hotckakes, los llevé a la cocina y corté la masa en pequeños corazones. Terminé todo el trabajo en cinco minutos, y cuando estaba pasando la barra que separa la cocina del comedor, escuché que alguien bajaba las escaleras. Me lanzé sobre la mesa a dejar su plato y cuando vi que era nada más y nada menos que Agus me serené.
-Lindo plato...- Se río.
-Lo preparó ella, es que se lo había olvidado.-Dije a la defensiva.
-Seguro, Felipe. Yo solo dije que era lindo nada más.
-No empieces...- Le dije mientras me tiraba en el sillón pasándome las manos por la nuca y el pelo.
-Pff, y eso que no están Sophie y Zoe acá, si no ya estarías tirándote a la pileta en vez del sillón. Te molesta que hablemos del tema.- No lo dijo, lo afirmó, eso fue lo que más me llamó la atención.
¿De verdad me molestaba? Nah, es Vía.
Poco a poco fueron llegando todos. Via como siempre, fue la última en bajar vestida con unos shorts y una remera roja. Esos shorts deberían ser ilegales.
Estaba maquillada un poco, resaltando el color oscuro de sus ojos.
Se sentó al lado mío y su cara no tenía precio. Vio su plato y la fruta al rededor colocado con suma precisión y no pude resistirme a encantarla un poco más.
Me acerqué lentamente a su oído y susurré:
- Te debo la del novio pero hice mi mejor intento.
Su cara de fascinación era estupenda.
-No tenías porqué...- Respondió atónita mirando el plato.
Habrán sido milésimas de segundos pero pensé un centenar de respuestas aunque sólo una me convenció.
-Olivia, todo en esta vida esta hecho con un propósito...
Y yo ya sabía cual era.

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Esta enamorado???
Mmmmm yo voto que siiii
QUIERO MÁS PARTICIPACIÓN NO PUEDE SER QUE SOLO TRES PERSONAS VOTEN Y COMENTEN.
Bueno me gustaría que me escriban o manden que les gusta/no gusta de la historia y las críticas. Si no les voy a hablar yo.
No me voy ofender ni nada por el estilo.
Voten y comenten
Besos
💋💋

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