La tristeza se borro por un momento del interior de Camila, salió del apartamento de Lauren con una amplia sonrisa en su rostro, eran aproximadamente las ocho de la mañana y los negocios empezaban abrir, quiso caminar un poco y dejar que la brisa fría le refrescara la cara, con sus ojos cerrados recordaba todo lo que había pasado la noche anterior, su piel se erizaba al imaginar las caricias de Lauren encima de ella, sus besos cálidos y la forma en que la tomaba y hacía suya, nunca lo hubiese pensando, estar tan loca por una mujer.
Había olvidado por un momento que ahora era una mujer casada y que debía volver con su esposo, tan solo ese pensamiento la regreso de nuevo a un estado de amargura y tristeza. No sabía con qué se iba a encontrar al llegar al hotel, esperaba que Austin todavía estuviera tumbado en la cama pasando la borrachera y que no se hubiera dado cuenta que anoche se escapó, no quería tener que explicarle nada.
Cuando entro en la habitación lo primero que pudo notar fue la cama vacía, unos nervios la tomaron en ese momento, Austin ya estaba al tanto de su escape.
-¿Donde estabas? - le preguntó, haciendo que Camila diera un salto del susto.
-Me desperté temprano para caminar un poco - mintió.
-Eres una puta mentirosa - le dijo con amargura.
-No te voy a permitir que me hables de ese modo - le dijo, de manera retadora.
-Yo te hablo como me dé la gana, ahora eres mi esposa y me debes respeto, no puede irte las veces que quieras a que la policía esa te folle - le exigió.
-Me casé contigo porque me obligaste, no te quiero, no me gustas y te desprecio, ¡entiéndelo de una puñetera vez!
El chico apretó sus puños con rabia acercándose a la joven Cabello quien al instante sintió miedo, no había conocido nunca en verdad a Austin, este la tomó por la mejilla apretándola con fuerza.
-Anoche no te hice el amor porque estaba borracho, pero ahora nada me lo impide - le susurro, muy cerca de sus labios.
-Austin, por favor no - le suplicó la chica.
Las gotas de agua caían por el adolorido cuerpo de Camila, con sus manos pasaba el jabón por sus brazos, deseosa de poder desaparecer la sensación que Austin había dejado en ella, se sentía sucia y le dolía, tenía moretones por la fuerza que realizó el chico sobre ella, recordaba aquellas asquerosas palabras entrar por sus odios y su cuerpo se estremecía de asco.
-Te voy a dejar un hijo mío dentro de ti, maldita perra - le susurraba, mientras la penetraba con fuerza.
Necesitaba poner su mente en blanco ahora, tener un hijo de Austin era algo que no permitiría ni en mil años, no se había cuidado esa noche y necesitaba hacer algo al respecto, se terminó de duchar y con mucha dificultad se vistió, el chico ya no estaba en la habitación para suerte de ella, por lo que decidió ir rápidamente a una farmacia y comprar una pastilla de emergencia, en ese mismo mentó llamo a su ginecólogo para reservar una cita, necesitaba colocarse todos los métodos anticonceptivos que se pudiera, sabía que no tenía formas de escaparse de las garras de Austin, sabía que cuando él quisiera la iba a tomar como esa noche, pero no le iba a dar el gusto de tener un hijo de él.
Lauren se encontraba en su oficina leyendo algunos expedientes cuando recibió una llamada en su móvil que la sacó de sus pensamientos.
-Lauren, buenos días - le saludo una conocida voz.
-Buenos días Ainoa, ¿que deseas? - le preguntó con notable aburrimiento en su voz.
-Quisiera hablar contigo en persona, por favor.
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Una Bala Directo al Corazón - Camren
FanfictionLa inspectora Jauregui pensó que esa noche, como las dos anteriores, transcurriría en paz, rellenando planillas y firmando papeles, pero tal parecía que su intuición estaba fallando cuando, a media noche su interlocutor sonó, una alocada fiesta en u...