16 septiembre - x492

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Desde la ventana de esa cabaña en la montaña, Rukia podía ver el cielo que estaba teñido con esos colores del amanecer, esos rosas, morados y naranjas, que hacen que el cielo pareciera un cuadro; de nuevo, era demasiado temprano para estar despierta, pero ya no tenía sueño.

Rukia no había podido dormir la noche del ataque, las pesadillas la hacían despertar agitada y sudando, y todas esas pesadillas eran sobre una flecha que golpeaba a Ichigo en el pecho provocando su muerte.

Rukia no tenía miedo de morir; ella tenía miedo de que Ichigo muriera.

Ichigo lo había notado esa noche y, aunque él solía darle espacio para que su mente trabajara, esa vez Rukia decidió que era mejor hablar. Rukia le contó a Ichigo todo lo que estaba pasando por su mente, desde quién era el posible responsable hasta el profundo miedo que sentía y que no tenía nada que ver con su propia muerte.

La conversación con la Reina Madre la había dejado pensando, y aunque la posibilidad de que Kaien no estuviera directamente involucrado en ese ataque estaba presente, tanto Ichigo como Rukia estuvieron de acuerdo en que Kaien tenía sus manos en el asunto. Ellos no tenían forma de probarlo, pero aun así lo reportarían al rey ya que se había cometido un crimen.

No tenía sentido permanecer en silencio, ambos sabían que intentarían matarlos si no terminaban pronto con Kaien y tenían que usar todos los recursos posibles para ganar tiempo. A Rukia no le preocupaba que Nelliel quedara embarazada, lo había resuelto con esas galletas que había hecho que Yuki le llevara. Era posible que Nelliel nunca pudiera tener hijos y eso les daba dos años para descubrir cómo matar a Kaien sin levantar tantas sospechas.

Rukia conocía los términos del contrato de bodas de Nelliel y la cláusula del descendiente porque la reina Masaki se lo había dicho. Tenían dos años antes de que Kaien pudiera tener la oportunidad de divorciarse de Nelliel o tener una amante que le diera un hijo si Nelliel no podía darlo.

Eso le recordó a Rukia que necesitaba saber cómo estaban las cosas en el castillo, no podía llegar a Adelaar sin saber qué había pasado en su ausencia. Adelaar era un monstruo, necesitaba saber si estaba despierto o furioso.

— ¿No pudiste dormir de nuevo? — preguntó Ichigo desde la cama.

Rukia giró sobre sus talones y caminó lentamente hacia la cama, aun mirando a Ichigo y esa expresión de preocupación que no desaparecía de su rostro. Él también estaba preocupado por ella, Rukia lo sabía, y quería hacer algo para que toda esa preocupación desapareciera de ambos.

— No, esta vez dormí bien. — confesó Rukia y se acomodó en los brazos de Ichigo; ambos se cubrieron con la sábana. En la montaña, el aire de la mañana era un poco más frío y eso hizo que deseara estar acurrucada con Ichigo hasta que el sol calentara el día. — ¿Tú dormiste bien?

— Tan bien como fue posible. — respondió Ichigo, mirándola. Rukia lo miró preocupada. — Hablas en sueños, anoche estabas peleando por quién podía comerse una pierna de pavo más rápido. ¿Con qué estás soñando, eh? — preguntó Ichigo fingiendo molestia antes de hacerle cosquillas.

Rukia se echó a reír y trató de defenderse hasta que sintió los labios de Ichigo colocar un beso en la piel de su hombro. Ichigo estaba sonriendo al igual que ella.

— Con que deberíamos tener un concurso de comida, mi amor. — bromeó Rukia antes de robarle un beso. — Creo que no fue un sueño, fue más como un recuerdo en un sueño. Una vez estaba peleando con Yuki sobre quién comería más rápido; ella ganó y me estuvo molestando durante una semana con eso. Luego le pedí la revancha y volví a perder; ella se burló de mí durante el resto del mes hasta que se olvidó de eso.

El Ruiseñor || IchiRuki FFDonde viven las historias. Descúbrelo ahora