Durante la cena junto a su madre Daniel pensaba en la mejor forma de abordar el tema. Estaba tan feliz que tenía miedo de que comentarios inapropiados por parte de su familia pudieran arruinar su momento de alegría, él ya no era un muchacho y a pesar de lo mucho que quería a su madre no iba a permitir que nadie pudiera arriesgar su futura felicidad al lado de la mujer que amaba.
-Madre me voy a casar – anuncio finalmente.
-Te reconciliaste con . ? – preguntó su madre.
-No, madre eso está terminando.
-¿Entonces con quien Daniel?.
-Con la señorita Smith madre y espero no escuchar ninguna palabra contra ella, porque verdaderamente la amo.
Lady Havisham parecía haber quedado estupefacta ante tal confesión de su hijo, estaba totalmente asombrada ante la manifestación de sentimientos tan profundos por parte de su hijo, quien tiene una personalidad, que en muchas ocasiones llega a rayar en los límites de la frialdad. Por algunos minutos no emitió ningún sonido, hasta que finalmente reflexiono, que si alguien podía lograr que su hijo dijera algo tan vehemente, ciertamente era la persona indicada.
-Querido hijo, sabes que lo único que quiero es tu felicidad y nada más si piensas que la señorita Smith es la indicada ten por seguro que los apoyare a ambos – estiro la mano a través de la mesa, para estrechar la de su hijo y dándole un pequeño apretón continuo- Pero creo que sabes que no será una tarea fácil la sociedad los juzgará a ti y principalmente a ella.
- Lo se madre, pero realmente no me importa.
- Entonces si estás decidido cuentas con mi total aprobación.
- ¡Gracias, madre! No sabes lo feliz que me hace contar con tu aprobación y espero con tu apoyo, principalmente deseo que ayudes atravesar a Catherine por esto, ella es dulce pero también muy fuerte y sé que con tú ayuda podrá adaptarse mejor.
- Juntas haremos un gran trabajo. Además, se de alguien que estará muy feliz con ella como futura madre – ambos se sonrieron sabiendo que la más feliz con esto sería Jane.
A la mañana siguiente Daniel fue al dormitorio de su hija y le comunicó de la forma más sutil posible que Catherine sería su futura madrastra a lo que la pequeña Jane respondió con enorme chillido de felicidad. Esto solo logró reafirmar la decisión de Daniel, no había nadie más que pudiera hacerlo tan feliz tanto a él como a su hija. Catherine era la mujer perfecta para ambos.
Unos días después
Lady Havisham citó a Catherine en su casa para la visita de la modista. Llegó puntualmente llena de nerviosismo Daniel le había dicho que su madre estaba de acuerdo con su enlace, pero a pesar de ello sentía vergüenza y miedo de no estar a la altura. Deseaba enormemente complacer a lady Havisham y ser digna del amor de su hijo. Para ella no habría algo más doloroso que decepcionarlo.
Cuando por fin se encontró nuevamente con Lady Havisham resultó que todos sus miedos eran infundados porque ella la trato con la mayor calidez y amabilidad. Estuvieron al menos tres horas conversando y tomando té con la modista que estaría a cargo del vestido de novia eligieron la tela, encaje, botones y accesorios que se utilizarían. Lady havisham quería algo suntuoso, pero Catherine le pidió amablemente algo más discreto, algo más acorde con su personalidad – Querida tú serás una hermosa vizcondesa es tiempo que dejes la humildad de lado – la animó cuando estuvieron por fin solas.
-Milady verdaderamente espero poder estar a la altura, siento mucho si no soy lo que usted esperaba para su hijo.
-Querida mía, créeme cuando te digo que lo único que quiero es la felicidad de mi nieta e hijo y si tu eres lo que ellos quieren, por supuesto que también te querré- aseguro con una sonrisa y entrelazando sus manos con las de Catherine.
Se despidieron afectuosamente cuando el carruaje llegó por Catherine la que durante el trayecto de vuelta a su hogar sentía que estaba en un sueño, un sueño donde todos sus más grandes anhelos se hacían realidad, por lo que temía profundamente despertar y volver a la realidad, donde la felicidad siempre le había sido esquiva
Esa misma tarde el vizconde acudió a visitarla. Durante el transcurso de la noche ambos hablaron de su día acurrucados en un sillón de la salita de té de Catherine
-Su madre es maravillosa milord.
-Dime Daniel Catherine soy tú prometido, en dos semanas seremos marido y mujer – la corrigió con una sonrisa.
-Perdona, es que es muy extraño para mi .
Lo se cariño, pero ya es hora que te acostumbres – afirmó, depositando un beso en la frente lo que hizo que ella suspirara y le diera la razón.
Un mes después
Finalmente había llegado el día Catherine salía de su casa en compañía de sus queridas amigas en un hermoso pero sencillo vestido blanco que le daba la apariencia de un Hada. Daniel estaba en compañía de su madre, hija y mejor amigo. Cuando Catherine atravesó las puertas de la iglesia se quedó maravillado porque sentía que estaba ante un ángel que llegaba a rescatarlo. El vicario leyó los votos ante una conmocionada Catherine a la cual se le llenó la voz de emoción cuando tuvo que leer los votos, ambos estaban profundamente abrumados por el momento. Finalmente sellaron su unión ante los presentes con un beso discreto, pero lleno de amor.
De la iglesia fueron directamente a la casa de Lord Havisham donde se celebró una pequeña recepción para los amigos más cercanos quienes se mostraron afectuosos y felices por la nueva pareja. Esto a diferencia de gran parte de la sociedad, donde los chismes de la institutriz "cazafortunas" que se comprometió con el Lord, esas palabras venenosas , no le dejaron ninguna duda a Catherine que jamás sería aceptada en los círculos de la nobleza. Por supuesto al Lord se le toleraría, pero Catherine nunca sería parte. En un principio esto entristeció a Catherine no por ella, ya que estaba acostumbrada a los desplantes, sino por Daniel, por avergonzarle, por ponerlo en una situación tan delicada en un mundo al cual él siempre había pertenecido. Pero todos esos miedos fueron disipados cuando lo vio tan emocionado en el altar junto a ella e irradiando felicidad junto a sus amigos y familiares. solo lamentaban la ausencia de su hermano que estaba en la universidad y no podía asistir o al menos esa fue la disculpa que había presentado en su misiva enviada a su madre, donde también les deseaba felicidad a los futuros esposos. Al correr de las horas y después de una exquisita comida los invitados se fueron retirando, dejando finalmente solos a los felizmente recién casados.
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Bellas esperanzas parte 2 (verdades )
Roman d'amourCuando Catherine Smith descubre los secretos que habitan en su familia todo parece irse cuesta abajo. Su amor imposible por Lord Havisham se ha convertido en algo prohibido. Mientras tanto, empieza una nueva vida para Catherine, dónde las amistades...