Capítulo 21- Aaron

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Hazel estaba mal. No sé qué le pasaba. ¿Fue por lo de la boda? No, eso debía ser algún problema suyo, ansiedad, posiblemente.

─ Hazel, si es por la boda, tan solo será un día y estarás conmigo ─ la tomé del mentón ─. No voy a dejar que te pase nada malo.

Me estaba poniendo muy nervioso. Ella estaba pálida, helada y temblando.

─ Bebe agua. ─ Cogí una botella de agua de la mini nevera y se la di ─. Bebe despacio.

Hizo lo que le pedí e hiperventiló.

─ Me estás asustando. ¿Qué pasa?

─ Nunca... ─ tartamudeaba demasiado para ser ella ─. Estoy...

─ ¿Hazel, qué dices? Cálmate, respira.

─ Estoy asustada. ─ Consiguió gesticular ─. ¿Cómo iré? ¿Cómo se hará? ¿Cuántas personas serán?

─ Cálmate, estás teniendo un ataque de ansiedad. Eso será menos de lo que crees. Piensa, estarás conmigo y con tu hermano. Créeme, será algo sencillo.

─ Pero...

─ Todos estamos o estaremos nerviosos el día de nuestra boda. Hazme caso, no pasará nada.

─ Gracias por quedarte ─ susurró ─. Me ha llegado toda la información de golpe, me he puesto nerviosa ─ parecía más calmada.

─ No agradezcas nada. ¿Quieres hacer algo para olvidarlo o distraerte?

─ Quiero escuchar música. Es lo único que me hace olvidarlo todo.

─ Claro. Coge unos auriculares del cajón.

Hizo lo que le pedí y me ofreció uno. Accedí y me senté a su lado.

─ ¿Qué pongo? ─ Indagó.

─ Lo que quieras. ─ Me encogí de hombros ─. Pon tu canción favorita.

Vi que en su teléfono móvil buscaba la canción Softcore de The Neighbourhood. La letra invadió todo mi cuerpo. Amaba esta canción.

─ «Are we too young for this? Feels like I can't move» ─ Hazel cantó por lo bajo esa parte de la canción.

Colocó su cabeza en mi hombro y tan solo dejamos que las canciones pasaran, pues su gusto musical era parecido al mío, por lo que la mayoría me gustaban.

Estuvimos como cuarenta minutos escuchando música cuando llegó una. Siempre que escuchaba esta canción, una imagen de Hazel llegaba a mi mente. Era la de Car's Outside.

La escuchamos los dos en silencio. No era una situación incómoda, sorprendentemente.

Hazel lucía concentrada, como si quisiera concentrarse en cuerpo y alma en la letra y los acordes de la canción.


«Oh, darling, all of the city lights never shine as bright as your eyes» canté mentalmente.

Solía vivir con las ganas de zarandearla, pero no podía negar que me gustaba la manera en la que las motas blancas y relucientes se intensificaban cada vez que estaba emocionada, feliz o conmovida.

¿Promesa? [✔️ COMPLETADA] ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora