Capítulo 7. Acabo de decirlo y sé que tengo razón.

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-Hoy es otro día, otra oportunidad para seguir aprendiendo cosas nuevas y creciendo como artistas.

Suspiré sentada en el piso en forma de indio, a un costado del salón de canto. Como había dicho Jade, hoy era otro día más... pero de tortura. Al menos en las dos últimas había dormido tranquila, sin los gritos de mi papá o las lamidas de mi perro por las mañanas.

-En esta segunda clase no les haré cantar, como hice con algunos en la última. Quiero que hagan una nueva interpretación de una canción- abrí los ojos. ¿Interpretación? ¿Había dicho interpretación? Estaba muerta- Y lo mejor será que lo harán de a dos. Elijan sus parejas y comiencen. Si tienen alguna duda coherente vienen a mí. Si tienen dudas sobre que es interpretar y como se hace, al lado de la puerta hay un basurero, muchas gracias.

-A veces dudo de porque eligió dar clases, con ese gran amor a los alumnos- me susurró Nina y sonreí viendo como la profesora caminaba hacia una pareja que la había llamado. Miré de nuevo a la castaña, se estaba levantando, pero le agarré de la muñeca para que se detuviera- ¿Qué sucede?

-Soy mala con esto y no quiero hacerlo con alguien que ni siquiera conozco- me miró sonriendo con las cejas levantadas y se volvió a sentar, esta vez frente mío- No digas nada al respecto.

-Sabia que tenías miedo- bufé y la castaña me golpeó levemente con el codo. Tomé el cuadernillo que había traído a la clase y lo miré. Realmente quería irme de acá, o al menos desaparecer hasta el final del día- No es tan difícil como parece. Elijamos una canción fácil, un dúo sin tantas altas y bajas.

-¿Conoces algunos?

-No, pero seguro encontraremos. Internet en la salvación.





-¡Más arriba las piernas rubio! ¿Estás corriendo o pisando hormigas?

Sentí un golpe en mi hombro apenas terminé de gritar eso. Nina me miraba con los ojos entrecerrados. Sí, ella me había pegado. ¿Acaso ayudar a tu amigo estaba mal? Miren como corre, realmente necesita mi ayuda. Era bueno para el fútbol, pero los demás que querían entrar al equipo también y tenía que luchar para lograrlo.

-No seas dura con Niall, para eso está el entrenador- señaló al hombre que se mantenía a un lado de la grada, donde estábamos los demás estudiantes, observando y anotando cada movimiento- Además hay pocos para arqueros, seguro queda él.

-Si sigue pateando como nena, dudo que lo logre.

-Podrías ser un poco más positiva al menos- sonreí negando con la cabeza. Ella podía ser muy amiga del él, pero sabía que dentro suyo también se estaba riendo conmigo de su forma de correr- De quien nos tendríamos que reír es de tu forma de bailar. En serio Grecia, me das miedo.

Abrí la boca al escuchar eso, mientras procesaba la burla viniendo de la castaña. Oh no, no acababa de decir eso. Está bien, no era nada buena. ¡Pero pónganse en mi lugar y entiéndanme!

-Oh si nena. Acabo de decirlo y sé que tengo razón, no podes negarlo.- Gruñí volviendo la vista al campo de juego. Me daba bronca que tenga razón y que sea en contra mío.

El partido de prueba iba bastante bien, al menos para el equipo de Niall, quienes iban ganando 2 a 1. Hasta que uno del otro equipo corrió hacia el arco del rubio, con intención de meter un gol y poder empatar. Apenas tiró, el arquero la agarró rápidamente, cayendo al piso y logrando que el gol no sea cantado. Aplaudimos y le gritamos a Niall apenas se levantó, había estado muy bien esa atajada. Él nos miró y nos saludó apenas conectamos miradas, parecía tan tierno con el pantalón todo verde y su rubio pelo revuelto.

-Va a ser elegido, estoy segura- comentó Nina mientras el partido continuaba, no faltaban muchos minutos para que terminara y las cosas comenzaban a volverse aburridas. Adoraba mirar fútbol, pero estos jugadores no daban más.

-Están algo cansados, podrían ir terminando, es solo una prueba- sonreí de lado al notar su forma de jugar totalmente desganada.

Desvié la mirada hacia la pareja que estaba unas gradas más abajo. ¿No tenían otro lugar donde compartir saliva? Era algo asqueroso.

-Parejas y su forma de compartir amor.

-No son una pareja, Charlotte está tan lejos de estar en una- levanté las cejas al escuchar eso, aun sin despegar la vista de los dos, al aparecer la rubia se llamaba así. Los dos se separaron por unos momentos y los pude ver mejor.

Un segundo. El chico era el mismo de la dirección, el mismo con quien discutí en el comedor. No solo se hacía pasar por rebelde, sino también por mujeriego.

-No los mires mucho, la rubia puede traerte problemas, es la típica que hay en todas las escuelas- asentí mirando de nuevo a mi amiga, tenía cara de disgustada, sin esconder su sonrisa por lo que estábamos viendo.

-¿Más de los que ya tengo? Esa chica no podrá hacer mucho- sonreí con orgullo, una plástica más en mi vida no era nada nuevo, ni la primera que había visto.

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Hey tanto tiempo!!! Acá vuelvo con el capítulo 7, cada vez más cerca de la fiesta.

Apareció una plástica, típico cliché. ¿Le traerá problemas a Grecia? No tiene mucha paciencia esta chica y menos si le ponemos a una así al frente.

Pido disculpas por la tardanza, estuve un tiempo sin nada, NADA de inspiración y de apoco va apareciendo. Nos veremos pronto, o eso espero.

Mucha suerte en su semana y muchos abrazos de oso...

Yeye xx

Hey, Grecia! © (Suspendida)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora