Venganza

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(24 de Mayo)

Entré en el edificio. Silencio total. Parece que se han escondido. Los infectados son los únicos seres que se mueven dentro. Puse una tapadera en la ventana, así podría salir corriendo en caso de alguna emergencia inesperada.

No tengo nada. Ni mis armas, ni mi maletín. Ni las llaves. No tengo las malditas llaves del vehículo. Ya casi ni sé donde se encuentra. Ha pasado tiempo, no mucho pero estos golpes me están haciendo perder mucho la cabeza.

Es gracioso, nunca me había sentido tan agotado, si recuerdo bien, desde esos inmensos calores que sintió mi ciudad de Barranquilla, en casi la mitad del año del 2015. Un calor infernal que besaba el suelo, y todas las cosas de la ciudad. En la universidad, en la casa y hasta en la oficina se quejaban de él. Era tan jodido que te tocaba bañarte como 3 veces al día. Y si se dañaba el aire acondicionado. Oh, es que era increíble. Eso, sumado a la gran sequía que sufríamos. Nuestro lago del Cisne estaba seco. Yo solía ir en lancha ahí con mi familia. Ahora era un pequeño desierto con espejismos de un pasado ciego.

Pero bueno, hay que moverse. Me escondí en la parte de afuera, junto a las escaleras. Revisé mi alrededor, no había nada arriba. En este piso solamente merodeaban infectados por la puerta principal. Sangre por doquier con cadáveres. La oficina de Andrew estaba cerrada. De alguna forma habían trancado la puerta. Los infectados podrían romperla.

O yo podría hacerlo. Les daría un pequeño regalo a mis "amigos".

No se veía fuerte su bloqueo. Algunos infectados ya estaban por romper la puerta. No tenía nada con qué atacar. Subí al segundo piso. Lo único que encontré fue una pequeña varilla metálica. No se veía lo suficientemente fuerte como para romper un cráneo, pero si servía como para golpear o defenderte.

Un ruido calló mis pensamientos, bajé con cautela al primer piso de nuevo.

Los infectados "especiales" habían llegado a la zona. Como dije antes, éstos eran mucho más potentes y agresivos en su manera de ser. Atacaban con más certeza la puerta. Parecían rabiosos. (¿Pero qué estoy diciendo?)

Me "ayudaron" por decirlo así. Comenzaron a golpear fuertemente la puerta hasta tumbarla. Algunos comenzaron a entrar, yo estaba por moverme, pero unos disparos volvieron a callar mis acciones. Los infectados caían de uno a uno. Pero cada vez entraban más, más infectados, normales y especiales, que iban rápidamente hacia la oficina.

Alcanzaba a escuchar varias palabras. Algunas se mencionaban en forma desesperada, otras como: "Sigue disparando maldita sea". Daban la sensación de que ellos estaban atrapados. Los infectados estaban haciendo el trabajo sucio y yo aquí afuera observando.

También quiero jugar.

Me acercaba un poco, pero algunos infectados me vieron. "Demonios" pensé. No me dejaban tener mi venganza. Se acercaron varios hacia mí. Le pegué fuerte a uno en la cara. Creo que le volé algo. Llegó otro, lo tiré hacia el suelo y le aplasté la cabeza. Después llegó uno de los especiales, eso si fue perturbador, estuve a punto de pegarle cuando se abalanzó sobre mí. Estaba resistiendo sus mordiscos, también intentaba rajuñar, pero fuertemente le pegué en la cabeza.

"Está listo." Dije. Me levanté algo cansado y tensionado, dispuesto a seguir luchando, cuando escuché un gruñido y me volteé. ¡El infectado seguía vivo!

Intentó agarrarme de nuevo, ahora con mucha más fuerza. ¿Cómo podría hacerlo? Si le había dado duro en la maldita cabeza.

Me empujó justo al frente de la puerta de la oficina. Sentí otros infectados atrás de mí. Venían acercándose y mucho más. La única opción era entrar a la oficina, allí habría mucho más espacio. Y lo hice. Empujé hacia un lado al infectado, y vi la imagen dentro del lugar.

Los infectados estaban descuartizando a los hombres de Andrew, había una mujer incluso, pero no había rastros de Andrew.

Los infectados comenzaron a entrar. El especial que me había arrastrado hasta acá volvió a levantarse, de un golpe certero, le clavé la varilla en la cabeza. Ahora sí estaba muerto, pero también lo estaba mi varilla.

Los infectados se acercaban, atrás mío se estaban empezando a dar cuenta de otro ser vivo en la zona. Retrocedí un poco. Hasta encontrar una ametralladora pequeña. ¡Aún estaba cargada! Procedí a volarles la cabeza a algunos infectados, pero otros, ponían resistencia en sus cabezas. ¿Ahora se les mejoraba el cráneo o qué?

La ametralladora se trabó. No era un experto en armas pero sabía que algo pasaba. Eso o no había más munición. Mentira, si no hubiera más munición ya la hubiera tirado al suelo. Los infectados atrás de mí se acercaban, usé la "ametra" como cuerpo a cuerpo y pude matar a algunos, pero venían más por la puerta. Estaba en zona muerta.

Pude distinguir una especie de puerta detrás de los cuerpos de la gente de Andrew, despejé un paso y alcancé a llegar hasta allá. Volteé para comprobar, había una inmensa ola de infectados entrando en la puerta. No podría salir por allí.

Abrí la puerta, había cosas regadas por todas partes. Encontré mi pistola y un cuchillo. ¿Por qué no la habían usado? ¿Estaban siendo traicionados los hombres de Andrew? Cogí esas 2 cosas. No había rastros de mi maletín o las llaves. ¿Dónde podrían estar?

Escuché que se acercaban los infectados, algunos empezaron a comerse de nuevo los cuerpos descuartizados, otros venían hacia acá. Logré medio cerrar la puerta y taparla con una pequeña mesa que estaba ahí. ¡Debía escapar!

Busqué rápidamente una salida, estaba seguro de que aquí ya no estaba Andrew. Vi por doquier, pero no había alguna puerta cercana ni ventanas.

De repente escuché un pequeño aullido, como si alguien o algo estuviese llorando, revisé otra parte de la sala, y encontré una caja para perros. ¡Era el Husky! Estaba cerrada su caja, no tenía forma de sacarlo de ahí. Busqué algo con que romper la reja, estaba alegrado de verme. Y yo también.

Busqué por otra zona algo, cualquier cosa. Y vi en una parte de la sala un haz de sol que entraba por ahí. Moví una especie de pared pequeña o pavimento, y encontré una pequeña salida hacia afuera del edificio. No había infectados cerca, podía escapar. Fui rápidamente a buscar al perro, intenté forcejear la reja que lo tenía encerrado, le intentaba hablar como para que se alejara. Pero estaba asustado. Yo también lo estaba. Los infectados podrían encontrar en cualquier momento, no pensaba abandonar a este lindo amigo.

Intenté liberarlo pero no podía. Forcejeaba y forcejeaba la reja para poderla abrir de alguna forma. Los infectados estaban cada vez más cerca de romper la puerta. Debía apurarme.

Logré medio mover la reja, pero era demasiado tarde. Los infectados abrieron la puerta. "A la mierda todo." Dije. Y agarré con mis fuerzas la caja del perro y me lo llevé en los brazos. Busqué la salida y salí corriendo como nunca de ese lugar...

El perro estaba asustado ahí dentro, pero yo lo había salvado. Al salir del edificio, me encontré con una pequeña reja de seguridad. Estaba rota por la esquina inferior derecha. Andrew ha debido usarla. Pasé sin problemas por ahí junto con el perro.

De vuelta a las calles. Tenía que buscar una forma de liberar al Husky. Y una vez logrado, salir de esta zona de la ciudad. Es muy peligrosa con toda esa cantidad de infectados.

Hora de largarse.


La última oportunidad (The Last Stand)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora