XXII | Películas, Promesas y un Te Amo.

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La navidad y año nuevo se sintieron diferente, en mi rostro siempre permaneció una sonrisa de felicidad. Porque estaba agradecida por las personas que tenía a mi lado y como gracias a ellos me sentía así. En paz, en completa tranquilidad.

Gracias a Estarling y a Santiago la música se volvió parte de mí, está me inspira a sacar lo mejor de mí, me inspira a escribir.

Escribir pequeños versos que se podrían convertir en canciones, no lo sabía en el momento. Pero, sabía que debía materializarlo. Materializar todas esas ideas o versos que a veces me llegan de repente.

Desde que me reencontré con Santiago o mejor dicho: Cuando descubrí que sentía cosas por él.

Siempre lo asociaba con una canción: Simplemente Pasan de Morat y Cami así que hoy quise practicar y aprenderme los acordes de esa canción, sentía que más pronto de que lo esperaba le iba a comentar sobre ello.

Sobre cómo una canción describe perfectamente nuestro reencuentro, porque sí. Cuando las cosas buenas tienen que pasar, simplemente pasan.

Al terminar de practicarla, puse la guitarra a un lado y me levanté de la cama para salir a tomar algo, en ese momento casi se me sale el corazón al notar quien me estaba mirando.

—¡Santiago, por Dios! —grité con enojo y él soltó una risa— ¿Cuánto tiempo llevas ahí?

—Lo suficiente para escucharte tocar y grabarlo. —respondió mirando su celular.

—Estoy muy despeinada, al menos me hubieras avisado. —reproché y él negó.

—Esto no irá a ningún lugar. Además, así de perfectamente imperfecta como estas es que salen obras de arte como eso que tocaste. —al decir eso, se acercó un poco más a mí y depositó un beso en mi frente— ¿Tocabas Simplemente Pasan, cierto?

—Sí. —respondí.

—Es una hermosa canción, algún día deberíamos tocarla y cantarla juntos en el karaoke del food place. —insinuó.

—Solo la idea me da miedo. —respondí con honestidad, realmente siempre he tenido pánico escénico y tan solo imaginarme tocando o cantando delante de personas que no conozco me da pavor.

—Promete que lo consideraras, sí? — tomó mi rostro en sus manos y lo acercó al suyo.

—Bien. —respondí y dejó un rápido beso en mis labios.

—Perfecto, dicho esto te tengo una sorpresa. —dijo rápidamente y se alejó.

—¿Sorpresa? ¿Qué sorpresa? —indague con curiosidad.

—¿Dónde está tu cepillo? Quiero arreglarte el cabello. —me reí al escuchar eso.

—Sí. —siguió buscando hasta encontrarlo— Bien, quédate quieta estrellita. —ordenó y estuve de acuerdo, toda la situación me parecía rara pero sumamente bonita.

Soltó mi cabello de la cola en qué lo tenía e hizo una pequeña raya con el peine en el medio, pasó con delicadeza el cepillo por mi cabeza y mientras él lo hacía lo miraba con ternura.

—Me desconcentras Ashely y no quiero despeinarte de nuevo con mis caricias —dijo con una sonrisa mientras miraba mi cabello, solté una carcajada y luego él terminó— Perfecta.

Me volteé al espejo y vi mi cabello arreglado y suelto. Ahora un poco más largo que antes, decidí dejarlo que crezca, pero casi no lo llevaba suelto.

—Si realmente querías que tuviera el cabello suelto solo lo hubieras comentado y me hubiera peinado.

—Hubiera sido menos romántico si lo hacías tú. —respondió e hizo un guiño.

Simplemente pasan. ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora