CAPÍTULO SEIS
Maximiliano
Hay cosas que son extrañas.
Por ejemplo, es extraño que me haya encontrado con Jacob, el novio de mi sobrina, y Reinaldo, el novio de Rosangeles, una de las mejores amigas de Stracy cuando estaba deambulando por el campus. También es extraño que el novio de mi sobrina sea un colibrí escupe corazones y que no haya dudado ni un solo momento en acercarse a mí y charlar.
Charlar. En serio, él quería charlar conmigo mientras me enseñaba a las otras personas de la universidad. Me presentó a sus amigos, a sus conocidos, a sus no tan amigos y entendí la razón por la que mi hermano lo quería.
Era... ridículamente perfecto. No había nada que objetar de él porque era todo lo bueno: respetuoso, amigable, seguramente amoroso, responsable, estudioso, de una buena familia que aseguraría el futuro de Stracy y era manejable —si lo veíamos de ese modo—. Estaba seguro de que se podía jugar con él fácilmente y que mi hermano lo haría tal vez en cualquier momento si necesitaba hacerlo.
Es que Edward Holloway no era una joya de persona. Era... Edward. El chico que pasó de ser nada a serlo todo. El típico cliché que miras y dices: «quiero ser así como él. Quiero correr con su suerte».
Y aunque no lo conozco, sé qué mamá siempre ha dicho que Edward es... es Edward. Es perfecto como padre, como esposo, como hijo, pero la ambición algunas veces lo ha corrompido.
Sé que no es perfecto, sé que nadie lo es, pero también sé que no es lo que siempre aparenta ser y es por eso que veo la facilidad en la que Jacob caería en la manipulación de Edward Holloway si algo sucediera.
—Por aquí es el ala de Medicina, Stracy, Rosangeles, Ágata y Vanessa están juntas en todas las clases. — explica él, sacándome de mis pensamientos: — Tienes que cruzar por aquí e ir derecho. No te perderás si sigues mis instrucciones.
Asiento y Reinaldo – el novio de Rosangeles – me toca el hombro mientras caminamos.
—¿Y qué tal es Ingeniería?
—Es divertido. Me gustaron más clases de hoy. — confieso — La verdad es que no tenía expectativas, pero las superó.
—He oído que estar en Ingeniería es difícil. — secunda Reinaldo.
—Pero nada como Medicina. — dice Jacob y no me da tiempo de responderle, porque escucho la palabra casar y entorno los ojos al reconocer la voz de la modelo.
—¿Por qué suenas a la defensiva? Solamente dije que me gusta, no que me quiero casar con él.
—¿Quién se va a casar con quién? — pregunta Jacob cuando llegamos a la puerta y noto a las únicas cuatro personas en el salón de color azul gigante.
Mis ojos de inmediato caen sobre la pelirroja ignorando las miradas de las otras tres. La modelo hace una mueca y Stracy palidece cuando sus ojos chocan con los míos. Hay algo en su mirada que ocasiona que los latidos de mi corazón aumenten y soy consciente de cómo suena eso, pero no me importa.
—¿Por qué no nos vimos en el almuerzo? — pregunta Reinaldo, rompiendo el silencio y acercándose a su novia, Rosangeles.
Eso parece que rompe el ambiente tenso y la modelo suelta una risita mientras Reinaldo besa a Rosangeles en los labios.
La de los ojos achinados, que supongo debe ser Vanessa, enfoca sus ojos en mí, al igual que Stracy, que tiene el cabello rojizo en una coleta a diferencia de hace algunas horas, porque estaba seguro de que lo llevaba suelto.
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Si tan solo no fueras tú
RomanceStracy Holloway, tiene diecinueve años, entró a su Universidad soñada y está estudiando la carrera que siempre deseó. Tiene a un novio que la quiere, una relación perfecta con sus padres, una amorosa mejor amiga y una buena vida hasta que Maximilian...