Capítulo 2

301 45 3
                                    

Cursar Enfermería quirúrgica a primera hora de la mañana no era buena idea, menos al tener su estómago completamente vacío; olvido cambiar la hora de su alarma, despertó minutos antes de que su autobús pasara y no tuvo otra opción mas que resignarse, el delicioso desayuno hecho por las manos sagradas de su madre termino siendo devorado por los labios arrogantes de su hermano menor.

Repetir mil veces la escena ocurrida en la biblioteca fue la principal causa de su retardo, una alta sombra lo observaba desde una de las esquinas de su oscura habitación y cuando creía que se había marchado, su sangre se helaba al encontrarse con sus ojos rojos bañados en rabia contenida. Era lo justo, invadió su territorio sin importarle los gruñidos de frustración que soltaba y se atrevió a tocarlo aún sabiendo lo mucho que podría molestarle.

Le hubiera gustado mostrarse indiferente, pero no podía, sus frágiles sentimientos se compadecieron del rubio; verlo desparramado en el suelo, enterrando sus garras en sus brazos en un intento por aliviar el dolor y percibir el ambiente cargado de feromonas lo obligo a no quedarse de brazos cruzados.

Sus ojos color miel regresaron a la normalidad, una conocida mano le rodeo la muñeca en un toque delicado y lo jalo hasta el final del pasillo, donde unas puertas grandes pertenecientes al edifico de Derecho esperaban ser abiertas.

Los cabellos grises de Felix revoloteaban gracias a su falta de gel y sus labios rosados se entreabrían en ocasiones para pedirle disculpas a las personas que golpeaba, él buscaba llegar a la cafetería de ese lugar en menos de veinte minutos o su profesor lo castigaría por interrumpir su clase. Utilizo su mano desocupada en tomar el pestillo del objeto rectangular, el viento helado se estrello contra su rostro ojeroso y algunas miradas curiosas cayeron directo en sus uniformes teñidos de blanco.

Lo examinaban de pies a cabeza para después fruncir el ceño por el aroma molesto que cargaba, Minho marco territorio sobre él como siempre, no pudo negarse, la expresión de preocupación que su mejor amigo le enseñó nubló sus sentidos no deteriorados.

—¿Qué quieres desayunar?—Seungmin dejo de contar a los alumnos metiches que lo veían y analizo los ojos verdes del pecoso, mantenía su sonrisa alegre pese a tener un gran cansancio acumulado en sus mejillas.

Considero negarse a recibir su primera comida del día a base de un robo, sin embargo, estaba obligado a pedir un emparedado del menú o Lee menor escogería su comida; la segunda opción sería destructiva para su organismo, los gustos del mayor se limitaban a verduras y frutas dentro de un mismo plato. El camino de la perdición era la única manera de evitar ingerir la mitad del plato del buen comer, subió sus anteojos a una posición menos incomoda y comenzó a apreciar la larga lista de manjares que ofrecían los encargados de atender a la Facultad de Ciencias Sociales.

Una rebanada de queso fundido entre dos panes tostados en mantequilla serían su fuente de energía, mezclar carbohidratos con una pisca de proteína le serviría por un rato.

—Un emparedado de queso y una leche con chocolate—pidió y su cerebro le mostro un gran catálogo de dulces que podría disfrutar en su almuerzo—, dame también una paleta de cereza.

La caricia otorgada a su muñeca desapareció y respiro con tranquilidad al deducir el significado; un hombre apuesto caminaba en dirección a la puerta, sostenía un ancho maletín negro entre sus dedos, sus brazos musculosos marcaban cada tejido ejercitado aún estando cubiertos por su traje oscuro y el olor de sus feromonas cautivaba los sentidos de muchos omegas, ellos abrían la boca como peces tratando de inhalar todo el aroma para cubrirse de él.

—No tardo, espérame aquí—Felix ordenó sin mirarlo, sus ojos clavados en las piernas largas del profesor—. Llámame si me necesitas.

Asintió con la cabeza, elevo sus labios cuando un billete de valor alto fue depositado en su mano llena de curitas; recoger los vidrios esparcidos por el azulejo había sido un movimiento estúpido de su parte, aunque no se arrepentía, Yeonjun solía ser muy descuidado y si terminaba pisando uno de esos cristales sus madres lo regañarían. Era un hermano mayor muy consentidor y no le traería problemas cubrir a Junnie una vez más.

Geyser || HyunminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora