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Llorar puede ser considerada una acción negativa y perjudicial pero, realmente, es todo lo contrario. Ayuda muchísimo a aliviar tensiones, expresar tus sentimientos y a dar más, o menos, profundidad a diferentes situaciones.

Viendo un ejemplo de esto un poco duro, imagina que te dan la noticia de que tu mascota ha sufrido un accidente y tú, antes esto, sonríes. Sería raro, ¿verdad?

Yo, como experta lloradera, os puedo proporcionar la guía definitiva de cómo hacerlo.

Primero, tendremos que buscar un motivo. Aunque es cierto que en ocasiones no lo tenemos muy claro, un motivo concreto puede ayudar a que el llanto aumente o disminuya. Estos pueden variar entre una nota de un examen, una discusión o un dolor físico.

A continuación, simplemente dejaremos que las lágrimas broten de nuestros ojos y fluyan con libertad. Estás lágrimas son una sustancia acuosa, entre salada y dulce, que cuando llega a tu boca le da un buen sabor.

Es recomendable disponer de algún trozo de papel o pañuelo ya que al expulsar las lágrimas los ojos, la empática nariz desea que no estén solas y empieza a crear el llamado moco.

Finalmente, todo este jaleo acabará sin tú dar la orden y normalmente, trae consigo un gran sentimiento de alivio y desestrés. 

Instrucciones de cómo llorarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora