Capítulo 35 Parte 2.-Un viaje

3 0 0
                                    

Sábado/06/Febrero/2021.

Era demasiado temprano para estar despierta, aún estaba oscuro, salí a tomar un poco de aire, hacía mucho frío, escuché el sonido relajante del agua fluir. Me quedé ahí contemplando todo mi alrededor.

Ojalá estuvieras conmigo Angelina, si tú estuvieses todo sería totalmente distinto, cualquier cosa sería tan maravillosa, porque todo cuando estás tú lo es.

—¿Qué haces Angélica?—se colocó al lado de mí la psiquiatra Weisdy.

—Pensar.

—¿En qué piensas?

—En todo y en nada—sonaba absurdo decirlo.

Nos quedamos en silencio por un tiempo extremadamente largo admirando lo que nos rodeaba, no había nada que decir, porque las palabras sobraban cuando el silencio era perfecto. Hasta que salió el sol y el resto despertó.

Desayunamos como normalmente. Todo fue monótono, hasta que llegó el día de hacer nuestro ensayo, de salir a explorar el lugar para hacer aquel trabajo.

—Vamos a separarnos, cada uno tiene que hacer un ensayo o lo que deseé, tiene que escribir algo, ¿va?—dirigió la psiquiatra a todos.

—Angélica—caminó hasta a mí Hailee.—¿Hacia a dónde vas a ir tú?—cogió mi mano llevándome a su rumbo.

—Hacia el sendero.

—Para allá nos dirigimos—reímos al mismo tiempo cuando tomamos el mismo rumbo sin esperar una respuesta de la otra.

Varios árboles rodeaban el camino por el que caminábamos, había una ligera separación entre cada árbol que estaba en extenso terreno, y a unos cuantos metros estaba el canal de agua cristalina que estaba cubierta por maleza y algunos árboles que lo cubrían.

—¿Y qué tal su aburrida velada?—cuestioné refiriéndome a la noche anterior.

—No estuvo aburrida—contradijo.—Claro a comparación de su satánico ritual, pues si hay gran diferencia—soltó una risa al decir aquello, ¿satánico? Lo que hicimos estaba muy lejos de serlo.

—¿Y qué hicieron?

—Contamos historias de terror...—la interrumpí.

—Déjame adivinar—llevé mi dedo índice a la barbilla—No pudieron dormir—adiviné.

—Nos hiciste mucha falta—contestó algo que no quería saber, como si yo fuera el escudo anti-pesadillas.

—No digas mentiras, sabes que eso no es verdad—la empujé con mi cadera.

—Al menos yo sí te extrañé—corrigió alzando los hombros.

—Me tenías bastante cerca, no tenías a quién extrañar, podrías haberte fugado e irme a visitar.

—Tú podrías haber hecho lo mismo—me señaló mientras buscaba mis ojos y reprochó por no haberlo hecho.

—¿Es en serio? ¿Querías ver otra pelea entre yo y la psicóloga?—me detuve.

—Sabes que yo estoy de tu parte—tiró de mi mano para que siguiera caminando.

—¿Sabes que eso es mentira? ¿Entre yo y Zaire? Las dos sabemos que la elegirías a ella sin pensarlo—me detuve, tiré de su brazo para que ella hiciera lo mismo.

—Tengo más tiempo de conocerla—alzó los hombros acertando en lo que dije, era evidente su respuesta.

—¿Y por qué no estás con ella?—dije con celos fingidos.

Balas Perdidas ¿Alguien me amará? (Nueva Versión) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora