Yvonne
Acampamos en la zona más deshabitada por animales, confirmado que tengo miedo de que aparezca una serpiente, le tengo pavor.
Essoh es el causante de esta excursión que de la nada surgió en la universidad, no hemos hablado de familias desde aquel día, solo nos limitamos a vivir nosotros y reafirmar ese lazo que tenemos.
Todo mundo desempaca la carpa en la que dormirá, junto con los colchones inflables, esto pesa, no traje demasiadas cosas precisamente por eso y hará un frío terrible más tarde.
Abro el manual de cómo armar mi carpa junto a Tania que será mi acompañante, está agotada al igual que yo.
Los hombres están más lejos que nosotras, quedan al frente, mientras que los encargados de la actividad quedarán en medio por si las hormonas calientes se alborotan.
Algunos chicos se ofrecen a ayudar, pero yo no soy ninguna inútil, queda demostrado cuando si puedo ubicarla firme en el pavimento, tomándome el tiempo, más puedo, así se cubre el móvil en el bolsillo, prefiero continuar con mi amiga hasta terminar la tarea y nuestra carpa quede alzada.
-Lo logramos al fin -festeja Tania, tirada de espaldas sobre el colchón, mientras yo busco mi cargador portátil entrando en pánico.
-Es que estoy seguro de que lo eché -refunfuño regándolo todo.
-¿Qué buscas? -se endereza Tania.
-El cargador -respondo.
-¡No lo digas! ¡Yo tampoco traje confiando en el tuyo qué es mejor! -exclama dramáticamente.
Me golpeo en la frente por ser tan despistada, ella confiando en mí, la vi como el salvavidas también.
-Sin comunicación hasta que volvamos a la ciudad, entonces -increpo molesta.
Me coloco un largo abrigo, porque ya el frío está atacando en las montañas.
Tania se va a hacer no sé qué y yo quedo sola, acostada, descanso de la larga caminata.
Saco el móvil, mi corazón revolea envuelto en mariposas en mi pecho.
He llegado algo tarde al campamento y no te he visto, flor, ¿Cuál es tu carpa? Estoy al final de todas.
¿Es normal tirar un grito ahogado para que nadie te escuche?
También tengo otros mensajes suyos dándome los buenos días e informando que tuvo algún percance.
Hola, corazón. Disculpa que no te había contestado, estaba armando la carpa y lo logré. Saldré "disimuladamente".
Presiono enviar e inmediatamente busco un espejo para ver si no tengo la cara sucia o algo así. Aunque en medio de la nada es casi imposible verse estupenda.
Asomo la cabeza como quien quiere explorar los alrededores, mantengo el móvil en la mano, de manera sutil, hecho un vistazo al lado opuesto de dónde estamos las chicas.
Ah, es que Essoh siempre me va a poner nerviosa. Sus ojos se encuentran con los míos, el calor cubre mis mejillas y he de verme como un tomate, ya que apenas si tomo un poco de color es notable a metros.
Me guiña un ojo y debo pestañear en medio del suspiro.
¿Cómo haces para deslumbrarme siempre? Estás divina, mi dulce Yvonne. Tengo tantas ganas de abrazarte.
Leo el texto, elevo la mirada, sonriéndole cómplice.
¿Qué dejas para ti? Estás presentable, como siempre, yo ya he sudado la gota gorda con el ajetreo.
