Este libro no pretende ser una exposición
de la primera investigación que Amos y yo
realizamos juntos; esta tarea ya la han
llevado cumplidamente a cabo muchos
autores a lo largo de los años. Lo que aquí
me propongo es presentar una panorámica
que muestre cómo trabaja la mente, para
lo cual tengo en cuenta los más recientes
avances en psicología cognitiva y social.
Uno de los avances más importantes es
que ahora entendemos tanto las maravillas
como los defectos del pensamiento
intuitivo.
Amos y yo no nos ocupamos de las
intuiciones acertadas, que quedan fuera de
la afirmación informal de que la heurística
de los juicios «es muy útil, pero a veces
conduce a graves errores sistemáticos».
Nos concentramos en los sesgos porque
ambos los considerábamos interesantes en
sí mismos y porque nos proporcionaban
evidencias sobre la heurística de los juicios.
No nos preguntamos si todos los juicios
intuitivos en situación de incertidumbre los
producía la heurística que estudiábamos;
ahora está claro que no es así. En
particular, las intuiciones acertadas de los
expertos se explican mejor por los efectos
de la práctica prolongada6
que por la
heurística. Ahora podemos dibujar un
cuadro más rico y equilibrado en el que la
sagacidad y la heurística son fuentes
alternativas de juicios y elecciones
intuitivos.
El psicólogo Gary Klein cuenta la historia
de un equipo de bomberos que penetraron
en una casa en la que la cocina estaba en
llamas.7
Poco después de aplicar la
manguera a la cocina, el jefe de bomberos
dio un grito. «Salgamos de aquí», exclamó
sin saber por qué. El suelo se hundió casi
inmediatamente después de que los
bomberos escaparan. Solo después de
ocurrir aquello, el jefe de bomberos se dio
cuenta de que el fuego había sido
extrañamente silencioso y que sus orejas
habían estado extrañamente calientes.
Estas impresiones juntas despertaron lo
que llamó un «sexto sentido del peligro».
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