Gracias a nuestra querida: -sarzamora por la nueva portada. En primer momento no me gusto mucho, pero ahora no saben como me encanta que se puedan ver las siluetas de Teneo, Francisca, Harbinger y Hasgard de fondo.
Ya es el ultimo mes del año, uno que para mi ha sido desde productivo hasta interesante. Veamos que les puedo traer tanto este mes como el próximo año.
Los de francisca suelen ser los menos leídos, haber que pasara con este.
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En los pasillos del templo de cáncer, donde se notada un fuerte e incluso, ronzando lo incomodo del silencio por la trágica partida de sus compañeros hace ya unos meses. Ninguno de los 2 hermanos Muvianos traía sus armaduras, estaban solo su ropa común mirandose como iguales y como hermanos, más bien, acabando de salir de una situación bastante personal con su compañero, usando solo unos pantalones Hakurei y una ligera túnica Sage, uno frente al frente al otro los 2 hermanos buscaban una forma de empezar su conversación sonriéndose mutuamente, sabiendo que pensaban lo mismo.
Ahora estaban ellos 3 solos para custodiar el Santuario de Athena como sus dorados, Krest había partido hace poco, el era muy errante entre ser un Santo de oro y atender largas misiones que sus años le experiencia e intelecto le felicitaban, buscando conocimiento para las próximas guerras.
Habían podido sellar a varios espectros ya, Athena había partido junto con Hades. Estaban los 3 y Francisca hacia el futuro de la orden de Athena, un ciclo que se repetía cada vez que una batalla fuerte terminada. Los que sobrevivían eran los responsables de levantar desde los cimientos lo que quedaba, pasando el bastón a los próximos Santos y generaciones.
Y agradecían no estar solos.
- Es muy linda la noche ¿No cree patriarca? - Hakurei rio en ironía.
- Hoy es una noche de invierno, suelen ser las más cómodas ¿no? Las almas de nuestros compañeros ya deben estar descansando. - No podían negar la nostalgia que tenían desde el punto del anochecer. - Sera un camino largo hasta la próxima generación. A nosotros nos tomo unos largos años.
- Y pensar lo que nos espera. - Tan concentrados han estado que hasta ahora ellos no se habían despegado de la mentalidad de guerreros concentrados en control de heridas para preocuparse mutuamente uno por los otros 2. Francisca debía seguir durmiendo, tener la atención de 2 hermanos muvianos solo para él no era totalmente glamoroso, aunque bastantes ventajas tenía.
- Estamos los 3 ¿No? Compartir pareja no fue tan mala idea. - Bromeo. Sage volteo los ojos ante las insinuaciones de su hermano.
- Bueno, tenías razón hermano. No fue mala idea unirnos los 3. - Sage le tenía que dar crédito a la idea de su hermano. De pequeños al ser llevados al Santuario solo pensaron en el esfuerzo que tenían que dar, relaciones eran casi un segundo plano aunque estuvieran consientes que no estaba prohibido en nada y aun así, la relación de ellos 3 era casi un secreto, aunque Francisca era del tipo de hombre que, física y personalmente le agradaban por un tiempo estuvo reacio a la idea. Sonriendo con ironía al recordar ese momento, su hermano buscando convencerlo hasta que con unas horas de plática lo consiguió.
El toro solo logro reaccionar rojo de la vergüenza cuando como mala broma del Santo de Scorpio que fue su compañero se les ocurrió esa implicación, que muy difícilmente pudo negar que le agradada. El quería y apreciada a ambos hermanos más allá de la amistad.
Y hablando del toro dorado. Entre el intercambio de palabras los pasos del hombre rubio se hicieron escuchar, volteando la mirada ambos albinos para encontrar la figura enteramente desnuda de Francisca, teniendo el cabello desordenado, sonriéndoles a ambos entre la pereza de estar medio dormido aun.
- No espera que aun tuvieras fuerzas. - Bando un paso al frente Sage menciono, acercándose a su compañero hasta rodear su cuello con sus manos y robarle un suave beso en los labios. - Discúlpanos por no poder dormir.
- No es nada. Entiendo el sentimiento de tener tanto en la cabeza. - Bostezo. - Fue relajante lo de hace rato, ya teníamos que retomar nuestra relación y olvidarnos del Santuario un rato. - Coqueteo, devolviéndole el gesto al rodear la cintura de Sage con sus brazos, besando su cuello y su mejilla. Hakurei entre ligeramente celoso y enternecido se unió. Esteran acostumbrados pero aun así llegaban a desear de vez en cuando acaparar la atención del toro.
Moviendo el rostro Hakurei y Francisca se besaron también. Algo corto pero lo suficientemente cariñoso entre los 2, antes de separarse los 3 para sentarse unos junto al otro abrazados por la humedad de la fría noche.
Sage desvió la miraba maravillado con la imagen que tenia de Francisca, iluminado por la luna en sus músculos adornados por varias marcas, cicatrices y manchas que junto a su rostro de apariencia casi inocente o infantil, lo hacían destacar en el ambiente. Hakurei noto lo mismo, haciendo el comentario que estaba pensando.
- Viéndote ahora, pareces listo para que te esculpan una estatua dedicada para ti. - Francisca rio, agradeciendo el alago.
- Es lindo que pienses eso pero me faltan los logros. Ustedes hicieron más que yo por detener esto. - Suspiro. Había acabado bastante herido, casi al borde de la muerte pero hizo su deber para proteger a los indefensos que aun se encontraban en el Santuario tras ese fuerte ataque.
- No te desmerites.
- No lo hago. Estoy orgulloso por lo que logre y seguir de pie. Ahora estamos los 3 solos.
- Que afortunados ¿No? - Francisca entendió lo que Sage le quería decir. Tuvieron la fuerza y suerte de quedar solos ellos 3.
- Supongo que fue mi voluntad trabajando. Esta muy atada a ustedes 2. - Rio. - Y bien señor patriarca. - En tono de entre broma y sugerente le devolvió el gesto a Sage, sonriendo para él. - ¿Qué nos espera ahora?
- Ni idea. Ya el santuario esta casi en orden, nuestras heridas sanas y nuestra relación en orden. ¿Les sorprendo si digo que prefiero concentrarme en esto último por unos días más? - Ambos negaron.
- Tras vivir lo que acabamos de ver, cualquiera quisiera descansar. - Hakurei completo la frase. Francisca tomo la iniciativa y le tendió una de sus manos a cada uno, siendo aceptadas para verse a los ojos por un momento antes de que ambos hermanos besaran cada uno al toro. Acariciando las marcas que su cuerpo tenía.
Sonriendo atrevido Francisca los sujeto de las piernas, cargándolos sobre sus hombros sin problema o esfuerzo mayor.
- ¿Les molesta si los llevo devuelta al cuarto que compartíamos? - Y sin decir más, empezó su camino hasta regresar allí. Acostándose en la cama donde ambos hermanos intercambiaron besos y caricias con el guardián del segundo templo jugando hasta quedar lo suficientemente cansados para quedar dormidos, haciendo lo pedido e ignorando lo que sus ojos pasaban.