XIV. 𝐔𝐍𝐀 𝐇𝐎𝐑𝐑𝐈𝐁𝐋𝐄 𝐕𝐄𝐑𝐃𝐀𝐃

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─¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡Cero!

La cortina que estaba cubriendo la estatua de Urabe se cae, dejando ver al niño, totalmente confundido. Éste se da vuelta y logra identificar a Ishizaki.

─¿Ishizaki?

El rapado no lo puede creer.

─¡Ishizaki! ¡Ishizaki, ¿eres tú?!─ se acerca caminando hacia él, estirando su mano. Ryo da unos pasos para poder tomarlo de la mano, pero antes de tocarlo, el oji-verde desaparece─¿Eh? ¡N-no, Ishizaki!

Una brisa corre mientras que el rapado está totalmente quieto, en su lugar. Finalmente ha salvado al último niño, y con eso logró traer a Urabe de vuelta a la vida.

─Te veré del otro lado─ sonríe. Saru le da un leve empujón por detrás para sorprenderlo─. ¡Saru!─ el gorila pone su mano enorme en la cabeza rapada de su dueño─Supongo que esta misión ya acabó─ lo abraza y apoya su mejilla en el pecho peludo de Saru─. Volvamos a pelear juntos algún día...

Repentinamente, Saru lo separa y lo empuja muy lejos. Ishizaki cae en la arena, y a Saru le cae una bola demoledora encima, aplastándolo.

(La música empieza a partir de esta escena).


─¡SARU!─ en eso escucha un zumbido que viene de arriba. Alza la mirada y ve a un niño con alas de libélula en la cabeza, quien sujeta una cadena, la cual está unida a la bola demoledora.

─¡Soy Sawaki!─ desciende y toca la arena a pocos centímetros de la sangre de Saru─Sawaki no te matará, niño. Justo como Sakamoto─ las alas envuelven su cabeza como si fuese un pimpollo cerrado.

─¡A-aléjate de Saru!

Sawaki empieza a reír.

─¡¿De qué te ríes, maldito idiota?!

─Cuando ríes, haces feliz a los demás. Hyuga dijo eso.

─¡¿Eh?!

─¡Por eso, Sawaki se ríe! ¡Jajajajajaja!─ da un paso y se mancha el zapato con la sangre. Se acerca peligrosamente a Ishizaki, quien se pone en guardia y saca sus dos espadas.

─¡TE DIJE QUE TE ALEJARAS!─ intenta cortarle el brazo a Sawaki, pero la espalda impacta en su brazo y éste la rompe en pedazos.

Los trozos de la espada se clavan en la arena. Ryo está impactado, Sawaki da unos pasos e Ishizaki pone su otra espada para protegerse, pero el niño de cabello marrón usa su otro brazo para agarrarla con fuerza y torcerla. El rapado lo mira con temor, y el niño libélula abre sus alas a unos centímetros de su rostro, espantándolo.

─¿Estás bien? Te hiciste encima, pero Sawaki no da miedo. Qué divertido, jaja.

Ishizaki cae sentado, totalmente asustado. 

 

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𝗟𝗔 𝗖𝗜𝗨𝗗𝗔𝗗 𝗗𝗘 𝗟𝗢𝗦 𝗦𝗨𝗜𝗖𝗜𝗗𝗔𝗦 ❱ Capitán Tsubasa ✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora