Capítulo 4

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(Nota: Pido perdón por los horrores ortográficos, me da pereza escribir mucho, y me da pereza releer todo lo que escribo. Así que lo público sin muchas correcciones. Ni idea de cómo va la historia, pero me)

A lo largo de tu vida vas recibiendo cambios, es bueno disfrutar de esos pequeños placeres de la vida. No se consideraba una persona solitaria, solo disfrutaba mucho de su silencio. La inmortalidad se podría definir como algo efímero. Es el límite de vida que le da ese impulso de vivir a todo ser humano. Recuerda con claridad como si no fuera hace mucho, como era correr y respirar como un humano. Disfrutar de los sabores de un plato de comida.

Cuando aprendió a vivir como lo que es ahora, jamás creyó encontrar eso que sus hermanos lo llamaban un lazo perdido, la necesidad de estar con una persona todo el tiempo. De solo disfrutar su compañía, no sabía cómo describir eso. No es algo que lo hubiera sentido con pasión febril cuando estaba vivo.

Tenerlo ahí, mirando sus ojos grandes de cierva, con esa inocencia que pese a los años lograba mantener. Podía escuchar su respiración, el latir de su corazón. El dulce aroma a lotos que desprendía y, sobre todo, el precipitado fluir de su sangre. Mataron a lo largo de sus años a incontables personas, no estaban vivos, sus corazones no latían. Su única preocupación era que los humanos se enteraran de su existencia y empezaran una caza a quema ropa con su especie. No esperaba sentir tanto miedo que esos ojos tan expresivos le miren con miedo, o con odio. Que ya no quiera estar cerca suyo y que lo repudiara. Sus padres, Yue Qingyuan y She Qingqiu creían que él y Xie Lian terminarían juntos. Pero su amor era meramente hermandad. Además de que su Gege lo sabía desde un principio, había alguien esperando por su llegada. Y que, en un futuro, llegaría alguien para él. No esperaba que ese futuro llegaría en ese momento, en realidad el tiempo no le importaba, hasta que esa personita llego de un día a otro. Rompiendo todas esas barreras que se había esforzado en construir. Comenzó a ver al tiempo como su peor enemigo.

- Se lo que eres – dijo serio. Tenía una mirada que se podría considerar desafiante, pero por dentro se moría de miedo. No tenía miedo de que este le hiciera algo, sino de que se alejara.

- ¿Tienes miedo?

- No... - no a ti – No...

Quería gritarle, decirle que corriera tan lejos como pudiera, no quería hacerle daño.

Entonces comprendió que no quería perder a esa persona.

- Eres un lobo.

Y con eso toda la angustia que sintió por dentro se esfumo, realmente, se había vuelto dependiente a estar con esa persona tan torpe y problemática.

- Jsjjajajajajajja – se tiró al suelo con los brazos extendidos. Por otra parte, Wei Ying sintió como si su cerebro había dejado de funcionar.

Inmediatamente sintió como su cara comenzaba a arder, se tiró al lado del más alto. Cubriéndose la cara, evitando toparse con la mirada burlona del otro.

- ¿Un vampiro entonces? Te di ajo y no te quemaste...

- Tú eres tan lento. ¿Un lobo? Te pasaba con lo se súper héroe, pero no me compares con esas bestias pulgosas. Me sorprende las cosas que se inventan los humanos cada vez. El ajo no nos hace nada.

Wei Ying se encontró con su mirada. Ambos se miraron en silencio un largo rato.

El sol descendió sobre el cielo, sus rallos golpeando la vegetación, y todo lo que hallaba en su camino. Cuando toco su piel, sabía lo que pasaría, pero no huiría. Ya no escaparía de ese sentimiento que empezaba a nacer en su ya muerto corazón.

El sonido de un corazón (HuaWei)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora