Capítulo II

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Un ángel salido de las sombras

Brittney

Y esta es la triste historia del como murió, una joven de 18 años apuñalada con un cuchillo.

Sería una buen título para la historia del canal de los chismosos de los reporteros.

Es una pena. Pero... soy la protagonista es muy difícil que muera tan fácil. Aún me falta mucho por vivir o hasta que la autora se aburra y decida deshacerse de mí. 

Continuando con la historia.

Chan, chan, chan.

Vi el líquido rojo, no pude evitar estremecer el cuerpo. Había visto tantas películas de terror, donde los protagonistas siempre iban hacia su peligro, no iba a ser tan estúpida para acercarme a ver qué estaba ocurriendo. Por mucha curiosidad que tenga. Si, hasta yo tengo límites.

Retrocedí y choque con una pared.

No, no, no, ¡no!

No había escapatoria, mi corazón empezó a acelerarse, intenté no entrar en pánico, eso no iba solucionar nada, trate de buscar algo para protegerme. Entonces lo vi, lo agarre suavemente y lo apunté contra la persona como si fuera un arma.

Dicen que cuando estás bajo presión haces las cosas más estúpidas, ahora entendía a la perfección esas palabras.

—¡Atras tengo un arma, y no temo usarla!— pronuncie, tratando de sonar lo más segura posible.

Escuche una carcajada. Y pasos lentos pero relajados acercarse a mí.

—Es un perro, preciosa— expreso con burla. Salió de la oscuridad y pude visualizarlo. Era alto, más que cualquier otro chico que había visto, tenia un cuerpo atlético, se notaba que estaba muy bien trabajado, además de que gozaba de un cabello rubio, no pude ver muy bien sus ojos ya que tenía lentes oscuros de sol, pero se notaba a leguas que era horriblemente atractivo, aún con esa ropa, y capucha cubriendo su despeinado cabello.

Se te caerá la baba, idiota.

Entonces desperté de mi trance. Seriedad Brittney, no importa si se parece a un jodido angel.

—¡Esta bola peluda, es más peligrosa de lo que crees!— y ahí se fue toda mi seriedad y dignidad, no pude evitar que mis mejillas se calentaran.

Y ahí estaba, Brittney haciendo el ridículo, otra vez.

Hubo un momento de silencio, hasta que todo el callejón se lleno de su risa masculina.

—Eres tan tonta, ¿como te llamas?— pronunció sacándose una lágrima, que seguramente salió por haberse burlado tanto de mi.

—No le dire mi nombre a un extraño

— Que pena, entonces tendré que nombrarte mi canario.

—No tienes derecho— proteste con toda la valentía que me quedaba.

Se acercó a mi con rapidez y me acorraló contra la pared. Sentí su pesada respiración sobre mi, el acercó su rostro junto con el mío. De cerca se podría admirar mejor ese hermoso aspecto que se traía por los mismos angeles.

STARSHIP: Estar entre estrellas.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora