El Árbol.

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POV: Draco.

Hubiera sido muy buena excusa, pero no estoy borracho.
Lo que ha pasado, pasó de verdad.
Estoy avergonzado por haberme dejado hipnotizar por sus ojos. Y lo han visto. Ellos lo han visto.
Antes de volver con mis amigos echo un vistazo hacia atrás y veo cómo Potter se reúne con Weasley y Granger. Lo acogen entre los dos y entre miradas y susurros él sonríe.
—¿Estás enfermo? —pregunta Gregory mirándome con una cara extraña. Veo la mueca de desagrado que hace.
Yo prefiero no mirarle a los ojos.
—Estoy bien.
—Pero si apenas has bebido.
Tal vez debería haberlo hecho.
Pero no le respondo. Me hago paso entre la multitud para acercarme a la mesa y coger un par de copas.
Una de ellas me la bebo rápido, y noto cómo el calor sube hasta mis mejillas.
Como si ya no fuera suficiente.
Cuanto más bebo, más recuerdo su sonrisa, sus ojos, los mechones de su flequillo que tapa la cicatriz.
El reflejo de sus gafas parecía ser un impedimento para ver un poco más a través de sus ojos.
Blaise me pone una mano en el hombro y me gira, obligándome a mirarle:
—Tú...
¿Se habrá dado cuenta?
—No digas nada.
Miro detrás de él, y me doy cuenta de que tengo la mirada de Vicent y Pansy sobre mí.
Ellos no son como Gregory, que lo único que le importa es buscarse una pareja para pasar el resto de la noche.
—Me voy a tomar el aire.
Hago oídos sordos a lo que Blaise me dice y salgo por la puerta.
Tenía la mente tan ajetreada que no me di cuenta de que todavía tenía una de las copas en la mano.
Bueno, al menos estaré tranquilo para tomármela.
Llego al patio de la torre del reloj, y antes de subirme al árbol me termino la copa y la dejo en el suelo.
En cuanto me siento en la rama escucho una voz:
—Malfoy.
Doy un respingo.
—¿Qué haces aquí, Potter?
Potter se sube hasta donde yo estoy de un salto.
Me alejo un poco, y cuando echo un vistazo hacia él, me lo encuentro algo ansioso.
—Tenemos que hablar.
—Yo no tengo nada de qué hablar, Potter.
Escucho un suspiro proveniente de sus labios.
—Del baile.
—No ha pasado nada en el baile.
Noto cómo acorta un poco las distancias e inclina la cabeza para buscar mi mirada, pero yo rodo los ojos en dirección contraria.
—Oh, vamos. No he sido el único que lo ha sentido.
-Yo no he sentido nada. Son imaginaciones tuyas, Potter.
—¿Entonces por qué me mirabas así?
«¿Cómo se supone que lo miré?»
Veo cómo una mano se acerca a la mía, pero la aparta tras quedar a un centímetro de distancia.
—Vi algo en tu mirada, Malfoy -dijo en un hilo de voz-. Algo que nunca vi en ti. Parecías una persona completamente diferente.
—Creo que el alcohol te ha afectado demasiado.
Me atrevo a girar el rostro hacia él, y me lo encuentro mirándome fijamente.
Siento cómo el corazón me da un vuelco.
—Esto no es cosa del alcohol. —Quiere aclararme, aunque eso fuera algo que ya supiera.
Claro que lo noté, Potter; pero no puedo dejarme llevar.
Miro a mi alrededor. Estamos solos.
En mi cabeza empezaron a aparecer una serie de pensamientos que, como esto siga así, se convertirán en impulsos.
Él me ve callado, y creo que piensa que me está incomodando, pero la verdad es que agradezco la compañía.
Veo que hace un ademán para bajar del árbol, y siento cómo mi brazo se mueve solo para agarrarle de la manga de la camisa. Él me mira confuso, echándose hacia atrás.
—¿Qué haces?
—No lo sé -confieso.
Mi tono de voz debe de sorprenderle, porque arquea ambas cejas.
Se acerca un poco más a mí, y trata de rozar su dedo meñique con el mío. No puedo evitar sentir un escalofrío que recorre todo mi cuerpo por este ligero contacto.
Por una parte quiero apartarlo, pero por otra, me resulta extrañamente relajante.
Termina por tapar mi mano con la suya y busca torpemente entrelazar sus dedos con los míos.
Vuelvo a girar el rostro y extiendo la mano para darle espacio.
Siento cómo su otra mano se coloca en mi mejilla y me obliga a mirarle. Acorta un poco más las distancias, quedando a escasos centímetros de mí.
—Tienes la mano fría —susurro, bajando la mirada hacia sus labios.
Él suelta una pequeña carcajada.
—¿Eso es lo que se te ocurre decir, Draco?
Mi corazón da otro vuelco, pero siento cómo se va acelerando con cada palabra que pronunciaba.
Veo cómo se acerca, y yo me quedo paralizado sin saber muy bien qué hacer.
Cuando siento que su aliento choca contra el mío, me alejo un poco.
Lo noto confuso, de nuevo. Tal vez estaría pensando en que lo estoy rechazando, pero antes de que me pregunte, con la mano que me queda libre le quito las gafas y las dejo a un lado.
Él parpadea.
—¿Ves, o estás más ciego que un topo?
Cuando frunce el ceño, me acerco yo.
No tengo mucha idea de qué hacer, pero no voy a dejar que sea él el que me avergüence.
Presiono mis labios sobre los suyos y lo empujo un poco hacia atrás. Noto la sorpresa y cómo intenta seguirme el ritmo, apartando la mano que tiene sobre la mía para buscar otro punto de apoyo.
Se resbala, y yo le sostengo de la cintura para atraerlo hacia mí.
—Quéeeeedate que la noche sin ti dueeeele.
Unas voces sonaron a la lejanía.
—Tengo en la mente las poses y todos los gemido' que ya no quiero nada que no sea contigo.
Fred y George se acercaron cantando y bailando. Me separo y miro hacia abajo. Están dando vueltas alrededor del árbol.
Mierda.
Pongo un dedo sobre mis labios y siseo. Potter asiente, pero en un intento de colocarse bien sobre la rama del árbol se vuelve a resbalar y cae al suelo.
—¡AH!
Asustado, miro hacia abajo y veo a Potter sobre uno de los hermanos Weasley mientras el otro grita:
—¿PERO QUÉ HA PASADO?
Veo que alzan la mirada, y me escondo rápidamente entre las hojas que cubren la rama.






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⏰ Última actualización: Dec 15, 2022 ⏰

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