Spoiler: Semi AU basado en varias ideas que tenía para uno de mis primeros fic pero que termine eliminando y cuya una prueba de existencia estaba en mi ya extinta computadora.
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Para Teneo, darse cuenta de sus propios sentimientos de la peor manera fue seguramente una experiencia muy desagradable. Muchas veces odiaba ver cómo desde su posición de simple soldado en entrenamiento, el hombre que admiraba terminaba siendo puesto en duda, no esperaba que eso se deba a otros sentimientos más personales. Pero verlo casi muerto durante una fuerte pelea cumpliendo su deber le afecto más de lo que uno esperaría.
Y allí estuvo su dilema, el era quien tomo el cargo de entrenarlo. Uno de los Santos de mayor posición, no obstante fuera de eso era su compañero. Casi su amigo, ambos se tenían el suficiente aprecio para dejar las formalidades a un lado, hablando el uno con el otro de una forma más personal. Amena por decirlo de alguna forma.
Por bastante rato Teneo se guardo sus sentimientos, dónde los tomo una motivación, despertar su poder para ser capaz de pelear junto al hombre que admirada. Estar hombro con hombro como compañeros, no pensando en si le correspondía o no.
Pero fue una lastima que tampoco era capaz de callar. Poniendo su mano en el pecho tomo valor y reunió toda su voluntad en su puño. Acercarse al toro para decirle la verdad, nuevamente una batalla había sido complicada. Nada fuera de lo común en la vida de un Santo, Hasgard/Aldebarán salió con bastantes quemaduras de su encuentro con su contrincante.
- Señor Aldebarán. - El fornido hombre se volteo a él, prestandole su atención. Teneo poso su mano en su brazo, dónde una ligera herida era visible, provocando un muy ligero quejido en el toro. - ¿Me deja ver sus heridas? No sé mucho de medicina pero tras lo pasado, me quedé algo preocupado. - Sonriendo sutil al toro le pidió.
- Estoy bien, no lo veo muy necesario.
- Señor Aldebarán. Estoy preocupado por usted, y sabe que soy capaz de insistir. - Poniéndose firme dejo su amenaza que fue lo suficiente para que el toro aceptará debicandole una sonrisa. Con un asentimiento de cabeza lo llevo a su templo, dónde se quitó la armadura junto a la camisa, sentándose en la cama esperando a Teneo.
El joven hombre de cabellos azules antes de ir con el albino busco entre las cosas del toro lo requerido para revisar sus heridas. Acertando a tragar grueso cuando noto las quemaduras, siendo lo menos inquietante pero igual de preocupante como todo vello de su cuerpo quedó desaparecido, o mejor dicho: Quemado.
- Debió ser una pelea difícil. - Agarrando una tela y un ungüento limpio las heridas. Nuevamente el toro se sobre salto al sentir las manos del chico en su piel herida.
- Hace tiempo no tenía una batalla tan fuerte. - Declaró. Cruzandose de brazos mientras se adaptada al dolor. - Fue bastante emocionante.
- ¿Emocionante? Parece que me estoy preocupando por nada entonces.
- No. Claro que tuve problemas, solo que con el tiempo aprendes a disfrutar un enemigo que haga explotar tu voluntad. - Declaró. Girando el rostro para ver a su compañero. Aunque Teneo no terminaba de entender eso, supondría que tarde o temprano lo haría.
- La verdad me preocupe bastante por usted. - El toro no respondió. Más bien parpadeo, sintiendo las manos del más joven moviéndose en su espalda. Hasta rodear su cuerpo con sus brazos. - Existe algo que debo decirle.
- Teneo... ¿Pasa algo?
- No es malo. Si lo quiere ver así. Solo que, usted me gusta. - Y ya, lo admitió. Sabiendo que podía ser rechazado con mucha posibilidad, prefirió decirle antes de verlo morir.
- ¿Porque te gustó? - Ahora era Teneo quien reaccionó sorprendido. Ambos se voltearon para verse de frente, no sé podría decir que hubiera un ambiente incómodo entre los 2, tal vez vergüenza e incredulidad, si.
- ¿Porque no me gustaría? Honestamente he llegado a escuchar a doncellas y chicas del pueblo decir que usted es "feo" y me van unas ganas de mandarlas a callar porque yo lo conozco. Un hombre fuerte, noble y muy amable, que cuidaría a cualquiera. Tengo que decirles muchas cualidades y... La verdad tampoco se cuál me enamoro. Solo se que deje de sentir solo aprecio o lealtad, porque el dolor que siempre me provoco verlo casi morir era grande.
- Wow... - Sonrió, Teneo se dejó llevar en muchas cosas que dijo, llevándose la mano a la nuca. Hasgard por su parte suspiro. Estaba en una situación complicada porque no se sentía capaz de rechazarlo. - Me la pones difícil en parte, te aprecio. Es verdad. Eres más que un aspirante. También tengo bastantes cualidades que podría decir de ti.
- ¿Enserio? - El toro asintio.
- La verdad no es tan raro que aspirantes sientan más que aprecio por sus maestros. Algunos son jóvenes que confunden las cosas por las circunstancias y otros simplemente se enamoran y logran llevar una relación. Hagamos algo. Yo no quiero aprovecharme de ti, eres algo joven para mí, pero tampoco quiero rechazarte. Así que si para cuando llegue el momento de que obtengas tu armadura aún sientes algo por mi, ven a mi templo que te estaré esperando con los brazos abiertos. Y no para cosas malas. - Teneo rio. Cómo última petición le pidió al toro que lo abrazara y así lo hizo.
- Prometo exforzarme. - Y así hizo.
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Cumpliendo su promesa, Teneo caminaba hacia el segundo templo, bajando desde la recámara del patriarca cómo el nuevo Santo de Orión. Tenía muchos sentimientos encontrados porque esto ya cambiaba la relación que mantenía con Hasgard de Tauro. Ansiada verlo pero a su vez estaba nervioso, si, aún mantenía dichos sentimientos por él.
Hasta ahora se daba cuenta que también eso significaría hacerle saber a sus compañeros de esa relación. Con Régulus y Tenma no tendría tanto problema, con Selina, a ella no la veía hace ya bastante desde que dejó el santuario, cuestionandose ¿Cómo reaccionaria ella? Ni idea, pero por su bien le quitó importancia y busco concentrarse en lo que frente a sus ojos pasaba.
- Un gusto recidirlo. - Con el casco en la mano Aldebarán/Hasgard lo recidio, Teneo portada su armadura pero al quedar frente al toro de un sólo pensamiento está se desprendió de su cuerpo. Quedando en su forma objeto detrás de él.
El santo de Tauro hizo lo mismo,mostrándose en su traje negro. Bando un paso al frente donde rodeo al nuevo Santo de plata con sus brazos. Dejando un beso en su frente.
- Lo amo. Hasgard. - El toro no respondió con palabras. Estuvo bastante tiempo cuestionandose sobre a donde iban sus sentimientos hacia el joven en sus brazos, y desde hace ya tiempo tenía la respuesta.
Levantando su mentón le beso por primera vez. Lentamente, sus bocas encajaban bastante bien, permitiendoles tener un poco de soltura al poco tiempo hasta de separarse.