Capítulo 223

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Narra Malú

Voy con prisa a la reunión con Rosa. Ha sido un fin de semana intenso y ayer después de dar vueltas en la cama sin dejar de llorar he tenido que recurrir a un tranquilizante que me dejó el psiquiatra, con ello he caído grogui y hoy me ha costado un mundo levantarme.

- Buenos días.

Saludo apoyando el café que traigo sobre el escritorio, no tengo retraso, pero tampoco he podido pararme a desayunar.

R: Buenos días.

Responde cordial dejando los documentos que la ocupaban y quitándose las gafas para mirarme.

R: ¿Te encuentras mejor?

Pregunta por el episodio del último concierto, antes de salir.

- Sí.

Sonrío agradecida.

R: Al final entre no puedo y no puedo, te has marcado un pedazo de show.

- Bueno, eso es gracias a ti y a José.

Confieso.

R: Has llorado demasiado en guerra fría.

Reclama.

R: Al público le gusta sentir tus emociones, eso está bien, pero deberías contenerte un poco más.

Señala.

R: Igualmente las críticas de la noche han sido estupendas, enhorabuena.

- Gracias.

Por lo menos algo va bien.

- ¿Qué tenías que comentarme?

R: Cruzamos el charco.

Anuncia orgullosa.

R: Nos vamos a Mexico.

- ¿Cuándo?

Puede que estar lejos de todo me ayude a sanar las heridas.

R: No lo has entendido. Tienes un concierto allí.

- ¿En serio?

Llevar mi música a otro continente es un sueño por cumplir.

R: Tienes programado un concierto y mucho trabajo con Armando.

Explica.

- No me lo creo.

Prometo alucinada. Trabajar en tierras mexicanas dentro de un estudio es algo que ya he hecho, pero no cantarle al público y me hace mucha ilusión.

- Gracias, Rosa.

Por primera vez en una semana la sonrisa que me sale es sincera.

...

..

Vuelvo a casa tarde. He comido con la Pepi que sigue preocupada por mí y no deja de estar pendiente. Estuvo toda la semana instalada conmigo, pero tras partir el viernes sin que ella se organizara para acompañarnos la he convencido de que soy capaz apañarme sola. Anoche lo he dudado un poco, pero finalmente lo conseguí, y tras la notica de Mexico creo que he podido demostrarle que saldré de esto, aunque por momentos ni yo misma me lo crea.

- ¿Pues qué? ¿Hacemos un paseo, gordas?

Las perras están demasiado inquietas, lo que me lleva a colocarles sus correas y salir a que nos dé un poco el aire.

• Tenemos que hablar.

Me intercepta en el camino. Tan solo verle mi cuerpo empieza a temblar.

Todos los secretos (Segunda parte)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora