"Abandonaste a tu clan y te ganaste la reputación de poderoso asesino de hechiceros. No te importó el precio.
"Las yerbas malas nunca mueren".
𝗔𝗰𝗹𝗮𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀
𐂃•Algunos personajes de la historia pertenecen a la serie de manga "Jujutsu Ka...
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❝Torpeza❞
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Sin dinero o un amigo que le ayude, es difícil que alguien logre independizarse. Toji "El Desertor" Zenin era consciente de ello, no obstante, prefirió echarse a la calle antes que seguir viviendo con la gente despreciable que compartía su sangre y se suponía que era su familia.
Renunció a su apellido, tomó sus pocas pertenencias y se marchó. Nadie le echaría de menos, de eso estaba seguro. El maltrato y la discriminación de la que fue víctima desde temprana edad por no tener energía maldita eran una clara evidencia de ello.
Sólo tenía diecinueve años cuando adoptó esta decisión, y debía admitir que al principio le asustaba no saber adónde ir, pero la idea de poder valerse por sí mismo le atraía.
Pasó hambrunas durante mucho tiempo y durmió en las calles como un vagabundo hasta que un día recibió una oferta para trabajar como usuario maldito, que no rechazó debido a los ideales de la organización: odio a la humanidad.
Sí, Toji sentía una profunda aversión por la sociedad.
Años de entrenamiento para estar a la altura de la lucha contra los hechiceros no fueron reconocidos. Su falta de energía maldita era su condena, y eso era muy injusto. Así que el asesinato de unas cuantas personas no le despertaba escrúpulos, al contrario, disfrutaba el sufrimiento y el dinero que recibía como recompensa.
Realizar algunos mandados le ayudó a conseguir un lugar temporal donde vivir. No era gran cosa, pero al menos bastaba para satisfacer sus desafortunadas necesidades.
El hambre fue su primer obstáculo, no sabía cocinar y cuando lo intentaba, la comida se quemaba y siempre pillaba una rabieta que descargaba con un golpe en la sartén. Luego vino la ropa sucia, que se estropeó a causa de no saber usar detergente ni blanqueadores. Sus preciosas camisas negras se decoloraron y se convirtieron en andrajos en represalia. Y, por último, mantener la casa limpia. Su torpeza también se manifestaba al fregar, barrer y recoger objetos, ya que a menudo se golpeaba las canillas contra los muebles.
Las tareas domésticas no eran para él, le convenía encontrar una mujer estúpida que le sirviera como un rey a cambio de sexo ocasional, ya que no le pagaría a una sirvienta. Su dinero le servía para complacer sus vicios apostando en las carreras de caballos que tanto le apasionaban.
Así que suspendió el alquiler y partía todos los días a conocer a chicas solteras que carecían de afecto masculino y siempre conseguía que lo acogieran para pasar la noche. Nadie le negaba una posada, era un hombre alto, guapo y encantador.
Su sucia estrategia le garantizaba la saciedad de su estómago, que su ropa se mantuviera limpia y que no tuviera que preocuparse de la limpieza de un apartamento. Su estancia apenas duraba unas horas de sueño, y a la mañana siguiente se marchaba sin despedirse.
Sin amor en su corazón, no le interesaba el bienestar de los demás. No eran dignos de su tiempo y atención, pero el ingenuo Toji no imaginaba que la primavera le visitaría de repente y sin avisar, obligándole a hacer excepciones en la humanidad.
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❈•≫────≪Nota de Autor≫────≪•❈
Hola, queridos lectores.
Os traigo un nuevo trabajo mío sobre el galante Toji Fushiguro, espero que os guste.
Este fanfic participa en la TojiWeek organizada por la página de Facebook "Rahzel's fic" de Rahzelev.
Conozco poco la historia de Toji, así que leí la información que había en Internet sobre él. Por favor, disculpen cualquier discordancia.
¡Nos vemos!
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