37.

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Detuve el auto frente a la casa de aquella chica y un suspiro salió de mis labios cuando así fue, por suerte nada pasó de camino aquí, a diferencia de la carretera que da acceso a la cuidad las de la manda estaban completamente secas y el cielo estaba despejado.

—¿Qué te dijo IlMin?— mis ojos de abrieron de más al oírla y volteé a mirarla sus ojos estaban fijos en los míos.

—¿Cómo?—

—No te lo había comentado pero veo con más claridad — me sonrió — Cuando hoy por la mañana desperté veía con más nitidez— tense mi mandíbula y trague en seco. — Se que te comentó lo mismo que le dijo a YongMin — bajó su vista.

—No tienes porqué hacerle caso a lo que él o alguien más diga de ti, o de nosotros — negó y se bajó del auto.— Jehae — la detuve antes de que entrara a la casa.

—Estuve pensando lo que me dijiste y no creo que sea lo mejor, no tengo derecho a tener ese puesto, soy simple humana que en cualquier caso nunca podría hacer nada por todas esta gente — señaló con su mano a nuestro alrededor.

—¿Me correspondes?— sus ojos volvieron a toparse con los míos y por primera vez los veía brillar, le agradecía mucho a mi cachorro por brindarle eso a su madre.

—Te amo— mencionó y joder sonó demasiado hermoso.

—¿Entonces?—

—Simplemente no quiero que una manada entera me vea mal, por quitarle el puesto a alguien más— negó y mordió su labio — Mejor dejemos eso por ahora, por favor— suspiré y asentí, ella me sonrió y la puerta se abrió para segundos después aquel niño abrazar a su madre por las piernas.

—No me dejes nunca más, mami— murmuró ocultando su rostro en el abdomen de su madre.

—Mi bebé— gruñí cuando ve que iba cargarlo y negué.

—No puedes hacer fuerza— ella me miró mal y abultó sus labios para arrodillarse frente al niño.

—Ya estoy aquí mi amor — besó varias veces su rostro haciéndolo reír y se quedo por unos segundos viéndolo y sus ojos se cristalizaron.

—Será mejor que entremos —

—Si— se repuso y tomó la mano del niño entrando a la casa — Lobito — aquel animal se levantó del sofá y fue hacia ella. Contuve el gruñido que mi lobo iba a soltar cuando ella empezó a besar su cabeza.

Es una de las pocas cosas que le queda de YongMin y no pienso quitársela, aunque ella no lo sepa.

—Mi amor, debo de decirte algo— fue hacia el niño y ambos se sentaron en el sofá yo me quedé de pie en el marco de la cocina y está. — Mamá tuvo que ir a la cuidad para hacerse unos análisis— él asintió—  Pues resulta que tendrás un hermanito — sus ojitos se abrieron de más con asombro y sonreí al ver su emoción.

—¿Dónde está?— Jehae señaló su vientre.

—Aún faltan algunos meses para que puedas a verlo, además la tendre una pancita así— la simuló con sus manos y reí al ver tal escena.

—¿Dónde está tu tío?—

Miré a mi alrededor notando que el olor de aquel humano era leve.

—Desde esta mañana salió y no ha regresado —

—¿Qué?—

—¿A dónde fue?—

—Me dijo que iría al restaurante y regresaría rápido pero no lo ha hecho —

—¿Te dejo solo todo este tiempo?— cogió su móvil y empezó a llamar.

—Estaba con lobito—

Wolf Night ||KTH|| ✓Donde viven las historias. Descúbrelo ahora