I | ¿Estás bien?

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10 días antes...

Tenía frío, mucho frío. ¿Es que no prendieron la calefacción?
Me levanté y mi primer reflejo fue ver el reloj 5:32, supongo que es momento de levantarme.

Yo creo que sí pero primero la calefacción, que me congelo.

Me senté en la cama mientras me ponía mis pantuflas de dragón, eran cálidas pero no lo suficiente para mis congelados piecitos.

Poquito más y le ganamos a Steve Rogers...

Cuando llegué a la sala me di cuenta que efectivamente la calefacción estaba apagada.
-¡Por favor! Esto debe ser un chiste- a pesar de que amaba el frío, no me gustaba la sensación que se producía por este, así que resignada presione aquel botón para encender el aparato que traía calidez al lugar y me di vuelta dispuesta a darme una ducha para comenzar mi día.

Terminando de alistarme salí rumbo a la cocina para preparar un café y si tenía algo de suerte mamá ya habría despertado y hecho el desayuno.

-¡Ava! ¡Buen día cariño! - algo característico de Nicol Dawson era su expresividad, amaba eso de ella pues mi madre era la persona más amorosa de la galaxia.

- Buen día, Mamá.

-¿Qué tal dormiste? - preguntó mientras servía una taza de café y me la entregaba.

- Bien, supongo, con algo de frío, ¿Sabes quién apagó el termostato?

Pareció dudar antes de responder mi pregunta, así que decidí restarle importancia.

¿Qué más da? Lo hecho hecho está, superalo.

-Olvídalo tengo que irme, quedé con Lara para desayunar y después ir a ver departamentos en renta. - comenté cuando termine mi café mañanero, me despedí y salí para correr hacía mi coche, rumbo a la cafetería en dónde desayunaría.

Era Principios de año y el clima era tan bello como horrible para mí.

Un horrorosamente bello clima.

Supongo que te daré la razón.

Yo siempre tengo la razón, querida.

Me estacione al lado de un coche negro realmente lindo y costoso a simple vista. Puse seguros y me adentre en busca de mi amiga y ahí estaba Lara, mi mejor amiga, la cuál en cuanto me acerque a dónde estaba no dudó en regañarme por llegar "tarde".

- Faltan cinco a las ocho Lala, relájate, - por lo general ella es la impuntual pero cuando yo llego un minuto tarde a alguno de nuestros encuentros no pierde oportunidad en regañarme. - además, Esté lugar parece ¿Lujoso? No lo sé, quiero decir, parece que en un café se irá mi sueldo.

Y no mentía, era un lugar precioso; las puertas eran de cristal, los sillones eran tan suaves que parecían algodones de azúcar, se sentía un ambiente cálido y el olor... Olía a café recién hecho el cuál se mezclaba con un sutil aroma a pan recién horneado. Las paredes eran beige con detalles en negro, a simple vista era una cafetería con un estilo minimalista y elegante, sencillo pero costoso a la vez.

-Tranquila, yo pagaré, al final de cuentas yo te invité - comentó muy tranquila.

Minutos después llegó la mesera, muy linda por cierto, la cuál tomó nuestro pedido y en un abrir y cerrar de ojos nuestro desayuno ya estaba sobre la mesa redonda de aquel lugar.
-¡Se ve perfecto! Déjame tomar una foto ¿Si? Para instagram, porfiiiiii- dijo mientras hacia un puchero, a lo que asentí un poco incomoda.

Después de una extensa seción de fotos por parte de Lana, comimos mientras teníamos una charla muy amena, hace mucho no nos veíamos, las vacaciones de invierno fueron algo largas está vez, lo que provocó que necesitaramos reunirnos para ponernos al día.

Aquél Día NuestroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora