Saliendo de aquella prisión, Horus vió el brillo del Escudo Rojo, se encontraba dentro de una de las recamaras de los guardias, mientras se encontraba tapandose las espaldas y a lo lejos miraba el Escudo Rojo, miró a sus al rededores, para asegurarse que nadie lo hubiera descubierto, para su sorpresa, el guardián de la pueta de aquella habitación, tenía la Espada Emplumada, que el abuelo de Horus, -Geb-, le regaló antes de su partida.
Sigilosamente Horus optó por ir primero por la espada y posteriormente por el escudo, de ésta manera tendría más oportunidad de atacar en cualquier momento, al revisar toda el área vió un pequeño palo de lo que en su momento pudo haber sido una lanza asi que lo tomo y por la espalda le dio aquél guardia, este solo lo zimbró alertando el ataque, el guardia se había levantado de su silla, su inmenso tamaño sorprendió a Horus, media 2.5 metros de alto (Horus apenas y medía 1.75) de cuerpo ancho y pectorales bien formados, su expresión era tan intensa que provocaba dudas en Horus de si podía vencerlo o sería peor, éste mismo tomó un enorme sable, era parecido a los gruesos sables de Shilbá.
Horus recobró la confianza y se fue encima de aquel guardia con aspecto de gorila de lomo plateado, pero éste lo tomó de los pies y lo aventó hacia el otro extremo de la sala, era una lucha de vida o muerte, Horus volvió a tomar posición y repitió la operación una vez más, con los mismos resultados.
Mientras Horus yacía en el suelo recobrando valor y aire, éste inmenso guardia comenzaba a caminar hacia el, Horus se encontraba como castañuelas, y se auto bofeteo para recobrar la noción, lo miró directo a la cara mientras yacía en cuatro y pudo ver una respuesta a su enorme problema.
El inmenso guardia era tan grande y los músculos de sus piernas tan gruesas que dejaba espacio para escabullirse entre ellas, tomó nuevamente el palo de la lanza y corrió hacía él, aquél inmenso guardia sólo sonrió pues se imaginaba volver hacer la misma operación, pero fue engañado por Horus y este se deslizó entre sus piernas atorando el palo entre sus pies y éste tropezó y cayó encima de la espada emplumada qué se encontraba desenvainada y con el mandoble en el suelo.
La espada había perforado el cuello del guardia, provocando una muerte instantánea.
"Lo que te sobra de fuerza, te falta de inteligencia" - dijo Horus, escupiendo encima de su enorme e inerte cuerpo.
Tomó la espada y luego el escudo, nuevamente se encontraba armado; su siguiente misión... Rescatar a Ma'at.
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Horus Jepri Chronicles
AventuraSumergiéndonos en un emocionante viaje a través de los reinos divinos y terrenales, «Horus Jepri Chronicles» nos presenta una épica antología compuesta por once episodios que tejen una narrativa envolvente y llena de misterio. La historia se inicia...