Protagonista: Harbinger.
Shippeo: Harbinger x Seiya.
Omegaverse. Sorprendentemente, uno sin lemon.
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Ni sabía porque le importaba tanto. Pero allí estaba, pendiente de investigar los logros del Omega de Sagitario tras quedar sorprendentemente impresionado por su voluntad. No por nada un dios como Marte le tenía tanto miedo como para tenerlo encerrado en un bucle de tiempo congelado.
Ahora que lo pensaba. ¿Será que Marte pensada reclamar a Seiya cómo suyo? Porque no entendía porque no mejor lo mataba en vez de buscar dejarlo vivo a toda costa. Pero bueno, detalles que no ha terminado ni terminaría de entender de ese hombre.
Harbinger admitía que Seiya le imponía bastante respeto, siendo de la llamada casta débil con un cuerpo bastante pequeño si que era de temer. Sus logros eran impresionantes, un buen guerrero. Si, ¿Pero que más? Ya había conversado más de una vez con él dónde fuera de la formalidad no han pasado. Ahora sabiendo más de la historia que tienen las cicatrices sobre su cuerpo le generaba cierto, sin contar fuerte interés sobre él.
A su vez había algo que le inquietaba. Pero eso lo hablaría con él después. Dejando los libros donde iban salió de esa sala con una expresión de puro desinterés. No llevaba su armadura si no una ropa casual la cuál brillaba por verse desgastada.
No habían pasado más de 3 meses desde la derrota de Marte y si bien aún desconfiaba un poco de las cualidades de Athena, le daba el mínimo voto de confianza. Esos niños habían hecho bastante bien su reto de lograr lo imposible.
- Un gusto verte. - Sonriendo el toro Alfa miro a Seiya. Este se volteo a él recidiendolo cortés.
- Digo lo mismo ¿Pasa algo? Por un momento pensé que ibas con Athena.
- La verdad no. Si no que quise investigar algo que me causo interés. Tienes mucha sangre encima para ser tan enano. - La última palabra saco cierto descontento en el castaño, aunque se repuso lo más rápido que pudo.
- Supongo que gracias. Para mí desgracia nacer Omega tiene esas "desventajas"
- No lo digo por ser malo. Cualquiera con tu tamaño que sea capaz de quebrar huesos tiene mi respeto.
- No es nada del otro mundo a decir verdad. Athena no tiene preferencias por castas, Omegas, betas y Alfas tienen las mismas oportunidades para pelear por una armadura. Yo hice lo que me propuse desde obtener la armadura.
- No te quites méritos enano. No tiene nada de malo tener un poquito de orgullo.
- Puede ser cierto.
- En fin. Llevo queriendo preguntarte algo, ¿Koga es tu hijo no? He notado como pareces verlo con mucho sentimiento.
- Ah... Si. Si lo es. Es una larga historia a decir verdad. Pero su padre fue asesinado en el primer ataque de Marte, y bueno. Saori lo ha cuidado como suyo desde que a mí me secuestraron. - A pesar de las palabras dichas Seiya tenía una sonrisa en el rostro, ya que se encontraba feliz de tenerlo en sus brazos otra vez. Habiéndole ya Saori admitido que él era su padre Omega.
- Te noto feliz.
- Porque lo tengo otra vez conmigo.
- De lo que me llegue a enterar. ¿Eh? Bueno, es algo bueno para ti ¿No? Digo, a la final tus amigos parecen haberte abandonado.
- ¿De qué hablas? - Que mencionara a sus compañeros no le parecía lo más molesto del mundo. El mismo admitía que fuera de las batallas siempre fue "cada uno por su lado" no obstante si le choco lo suficiente para hacerle engrosar la voz.
- ¿Dónde estás ellos? Osea, me es curioso como siendo los guerreros legendarios ustedes 5. A ellos 4 apenas los he visto, y tampoco parecen haber reaccionado al ver a su compañero aún vivo. A eso me refiero.
- Te puedo decir que te equivocas. Es cierto, nos hemos distanciado bastante. Cada uno ha hecho su vida por su lado pero no es cierto que no les preocupe. Estaba fuera de su alcance después de todo.
- Sigo creyendo que era algo blando. Yo siempre he estado por mi cuenta, creo que no tienes que preocuparte por ellos tampoco. - Ahora Seiya estaba confundido, no sabía si lo estaba reprendiendo o solo a su madera desvergonzada buscada conversar con él. Ellos tenían todo un historial, las conversaciones con nuevos santos que los idoltraban no eran raras. Ya había tenido que responder varias dudas de los amigos de su hijo y muy posiblemente yerno. - ¿Pero sabes? Marte me prometió que si lo ayudaba podría reclamar un compañero en su nuevo mundo. Si te interesa me dices, prometo no dejarte solo. - Apenas cayó de esas insinuaciones Seiya tardó unos segundos en reaccionar, en parte aguantando las ganas de reír por no ofender al alfa.
- Te advierto que me gusta dominar. Eres el alfa más creativo que he visto buscando declararse.
- ¿A si?
- He tenido varias parejas, no soy sexualmente bruto. Se reconocer cuando me desean. Tu me sorprendiste. Un sadico mostrando ser una mansa blanda. Jajaja. Estás de suerte porque me gustan los hombres grandes.
- ¿Eso es un si? Porque lo tomaré como un cumplido.
- Es un lo pensaré. Pero no me molestaría. - Y dicho esto, bando un paso al frente dejo al toro solo en su templo dirigiéndose lo más seguro es que con Athena. Koga estaba en Palestra aún.
Lamiéndose los labios el toro solo pensaba que Seiya iba a ser suyo.
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- ¿Estás seguro de esto Seiya? - Saori le preguntó, por más que Seiya fuera su hombre de confíanza era una decisión sería.
A la final, luego de unos días pensándolo y unos días después de que Pallas despertara Seiya termino aceptando la propuesta de Harbinger. El alfa supo consolarlo cuando le admitió sentirse culpable por esta guerra. Por primera vez estuvo sufriendo la ansiedad de quedarse encerrado con Saori mientras los chicos peleaban.
Actualmente la marca del toro estaba gradada en la piel de su cuello. Tras Harbinger ser llamado patriarca Seiya se quedó con él unos días, cuidando sus heridas por la batalla que sostuvo con Titán y el proceso ayudándolo a adaptarse al cargo. Por eso tomo esa decisión.
- Admitamoslo Saori, ya estoy un poco viejo, sabes que se bien como conversar con Harbinger. Creo que tengo la suficiente experiencia en esto para ser su consejero. - Aunque bien, le generaba un sentimiento de ligero dolor desprenderse de la armadura de Sagitario, armadura que heredó de la voluntad de Aioros, era su decisión.
Entregando la joya con la armadura del centauro a manos de la diosa.
- Si es lo que deseas lo aceptare. No obstante, cuando llegue el momento deseo vuelvas a tomar la armadura de ser necesario.
- Con gusto lo haré. - Sin decir otra palabra, Seiya de inclinó en señal de respeto antes de que Saori se despidiera de él.
Se le había dejado un cambio de ropa más acordé al cargo. Siendo interesante el detalle de tener una camisa con una apariencia muy estilo Greco-romano. Era ropa moderna, pero a su vez parecía emular partes de lo antiguo en las filas de Athena. Solo sonriendo Seiya se cambió de ropa, presentándose frente a su Alfa una vez terminado.
- Te ves hermoso. - Fue lo primero que dijo. Dios, y lo iba a ver así a diario. Ya se había imaginado el desastre de un ciclo de celo. Solo bandole un espacio junto a él buscando quitar esos pensamientos.
Ya en la noche, ambos estaban acostados sin nada de ropa encima después de un largo sexo. Seiya tenía acostada la cabeza del toro sobre sus piernas mientras acariciaba su pecho lentamente. Luego de todo eso, si bien Harbinger aún mantenía su idea sobre los compañeros de su Omega al menos ya podía decir que si se preocuparon por el tras haberlos conocido. No reclamo nada ni tampoco les menciono mucho, estando más que nada conscientes de la relación que ahora tenían. Seiya ya era suyo y estaba seguro que no importará lo que se le viniera no lo dejaría solo tan rápido.
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Tauro Gold Saint Zone (Libro #2)
FanfictionSegundo libro de la campaña #TauroNeedLove creada por mi.