Una semana...ha pasado una semana. Siete días, desde que Jackson murió. Sietes días, desde que Lisa lo asesinó.
He intentado que todo vuelva a la normalidad. Pero está lejos de ser así. Todavía hay una pequeña parte de mí que me culpa de la muerte de Jackson. Sé que no debería, pero me he dado cuenta de que es un pensamiento con el que probablemente me quede atascada el resto de mi vida. No creo que la culpa desaparezca nunca, pero tendré que encontrar la manera de lidiar con ella. Es todo lo que puedo hacer.
Ya es tarde y acabo de llegar a mi dormitorio. Tengo entrenamiento de baloncesto dentro de una hora, y va a ser mi segundo entrenamiento desde que Jackson murió. Tenemos algunos partidos pronto y, por lo tanto, el entrenador quiere que todo el mundo esté en todos los entrenamientos. Ya he usado mis excusas, así que no podría faltar aunque quisiera. Lo más probable es que Lisa esté allí. A dónde sea que vaya, ella está. Es como mi sombra, y parece que no puedo deshacerme de ella.
La verdad es que últimamente me ha estado molestando bastante y cada vez es peor. Quizá siga enfadada porque me niego a salir con ella, y mucho menos me digno a hablarle la mayor parte del tiempo. Creo que estoy empezando a ponerla de los nervios porque parece enfadarse más cada día que pasa, y todo simplemente porque no le respondo como ella quiere.
Hoy estoy un poco preocupada, porque cuando se fue esta mañana, parecía brillar más que el propio sol, lo cual es raro comparado con cómo ha actuado últimamente. Tal vez, y con suerte, solo esté de buen humor por una vez, pero lo dudo, y no quiero hacerme muchas ilusiones.
Me reúno con Mike unos minutos antes del entrenamiento y, por una vez, está solo. Normalmente le acompañarían June o Mark, pero hoy parece que no es así. Aunque no me importa, es muy agradable pasar tiempo a solas con Mike de vez en cuando. Después de todo, es el chico con el que mejor he conectado desde que llegué aquí. Hay algo en él que me gusta, de una manera amistosa. Es tan fácil hablar con él y se siente bien estar a su lado.
—¿Cómo estás? —me pregunta Mike mientras caminamos hacia el gimnasio y yo me ajusto la correa de la mochila antes de suspirar.
—Bien, supongo. —murmuro —¿Y tú?
—¿Supones? —dice mientras se encuentra con mi mirada, ignorando por completo mi pregunta.
—¿Sí? —respondo con inquietud —¿O no? No lo sé. Dímelo tú.
Mike me levanta las cejas y una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios.
—Claro, como si yo pudiera saber cómo te sientes Rosé. —suelta una risita.
—Lástima para ti entonces. —me encojo de hombros —Supongo que...nunca lo sabrás con seguridad.
Frunce el ceño y se hace el ofendido.
—¿Todos los australianos son así de insoportables? ¿O solo tú?
—Ouch. Me ha dolido. —golpeo juguetonamente su hombro, aunque tengo que admitir que no reprimí la fuerza del todo, y Mike se frota el hombro, pero suelta una leve risita ante mi reacción.
—Vamos. Será mejor que nos demos prisa si no queremos llegar tarde.
A nuestro entrenador no le gusta nada que lleguemos tarde y, para evitarlo en la medida de lo posible, se ha inventado una regla estúpida que básicamente dice que por cada minuto que lleguemos tarde, tenemos que dar una vuelta alrededor de todo el gimnasio. Digamos que no fue divertido cuando accidentalmente me quedé dormida, mientras estudiaba, y acabé llegando al entrenamiento quince minutos tarde.
Por suerte para los dos, llegamos justo a tiempo. Todo el mundo está allí también, lo que significa que esta vez no disfrutaremos viendo a alguien correr vueltas completamente solo. Mike saluda inmediatamente a todos y se acerca a June y Mark.

ESTÁS LEYENDO
WICKED GAME (ROSÉ)
Mystery / ThrillerTodo comenzó con un aparentemente inocente juego de Verdad o Reto en una fiesta de la fraternidad. Pero pronto se convirtió en un aterrador juego de vida o muerte...justo cuando alguien puso sus ojos en ella. •ADAPTACIÓN• Todos los créditos al autor...