Me despierto en el mismo maldito dormitorio y, mientras miro a mi alrededor, confusa, me doy cuenta de que fuera está completamente oscuro. Me duele el cuerpo cuando intento incorporarme.
—Por fin despertaste. —escucho a Lisa desde el otro lado del dormitorio, y miro hacia ella de mala gana.
—¿Qué ha pasado? —pregunto mientras fuerzo mi cuerpo adolorido a sentarse.
—Te desmayaste. —responde mientras se levanta de su cama —Estuviste inconsciente durante horas.
Frunzo el ceño cuando se sienta a mi lado, pero no tengo el valor ni la energía para apartarla. Me quedo en silencio unos minutos, y los luego los recuerdos de la paliza de Lisa pasan por mi mente, seguidos del recuerdo de mi repentino desmayo.
—¿Por qué no me llevaste a la enfermería?
Suspira y se pasa la mano por su flequillo antes de mirarme de arriba abajo.
—¿Y tener que inventar excusas para tus moretones?
—Oh. —digo al darme cuenta.
Por supuesto, no podía llevarme allí, eso significaba ponerse en peligro potencial. Para hacerme un chequeo adecuado, estarían obligados a notar mis moretones y mi cuerpo adolorido tarde o temprano.
—Necesitas comer. —me dice de repente —Creo que esa es en parte la razón por la que te desmayaste.
Eso, y el ataque de pánico, pienso, pero no me atrevo a decirlo en voz alta. En lugar de eso, asiento con la cabeza y ella se levanta a tomar su bolso de la mesita de noche. Veo cómo saca una manzana junto con una Pepsi y luego vuelve a sentarse a mi lado.
—No es mucho, pero algo es algo. —se encoge de hombros y me lo ofrece con una sonrisa.
Yo solo asiento con la cabeza, sin mirarle. Abro la bebida y doy un sorbo, sintiendo cómo el gas pasa por mi garganta.
Lisa no deja de mirarme mientras me acabo la manzana y la bebida, lo que me hace sentir muy incómoda. Observa cada uno de mis movimientos, como si yo no estuviera ya lo bastante incómoda.
—¿Estás cansada? —me pregunta mientras caemos en un silencio incómodo, y aunque estoy agotada, a pesar de que ya he dormido durante horas, niego con la cabeza.
—No.
—Pues qué pena. —dice con una gran sonrisa de satisfacción y luego me toma de las manos —Porque yo sí, y prometiste acostarte conmigo esta noche.
Quiero protestar, negarme, pero ya sé que no puedo hacer nada para hacerle cambiar de opinión.
Sin decir una palabra, empieza a desnudarse y yo desvío inmediatamente la mirada hacia la pared, lo que le provoca una risita.
—Toma. —dice justo antes de que un objeto blando me golpee.
Lo recojo, con cuidado de no mirar hacia ella, y me doy cuenta de que me ha tirado una de sus camisas. No hago nada con ella, la dejo estar, y Lisa pone los ojos en blanco.
—Se supone que tienes que ponértela. —agrega, y yo niego con la cabeza y por fin me atrevo a mirarle de nuevo.
Está solo usando un top y bragas color negro.
—No quiero.
—Me da igual que no quieras. —suelta una risita —Póntela ya, o te ayudaré con mucho gusto.
—Estoy bien con lo que llevo.... —le digo, pero me interrumpe.
—No te lo voy a pedir otra vez. Hazlo.
Al darme cuenta de que no hay forma de ganar esta discusión, recurro a mi segunda mejor alternativa.
—¿Quieres darte la vuelta? No lo haré contigo viéndome. —le pregunto con voz débil mientras intento convencerle con mis ojos suplicantes.
Me mira fijamente a los ojos durante varios segundos antes de finalmente ceder.
—De acuerdo.
Se da la vuelta y no pierdo ni un segundo. Me quito rápidamente los jeans y mi propia blusa, pero justo cuando me pongo su camisa sobre la cabeza, Lisa se vuelve a girar hacia mí, y me mira descaradamente.
—¡Qué te pasa! —grito sorprendida mientras me bajo la camisa a la velocidad de la luz.
Parece que ella se sobresalta durante medio segundo al notar mi cuerpo magullado, pero si creí ver lástima en sus ojos, se esfumó tan pronto como apareció.
Los labios de Lisa se curvan hacia arriba en una sonrisa, pero antes de que tenga tiempo de preguntarle qué le hace tanta gracia, va a apagar las luces.
—Ven aquí. —me dice desde su cama mientras el dormitorio está a oscuras, aunque no más que su corazón.
Me doy cuenta de que no tengo elección y me acerco lentamente.
—Recuéstate. —me ordena mientras su mano tira suavemente de mi muñeca.
A regañadientes, me tumbo a su lado, e inmediatamente desliza su brazo alrededor de mi cintura y me acerca a su pecho.
—¿Sabes qué? —me pregunta tras un par de segundos de silencio.
—¿Qué? —suspiro fastidiada.
—Pronto será Acción de Gracias. —su aliento me abanica el cuello e intento apartar la cabeza, sin éxito.
Con su mano, comienza a acariciar mi cintura, y luego sube hacia mi hombro. Intento apartar mi cuerpo de ella, pero no me lo permite.
No me gusta que me toque. Lo odio.
—¿Y? —pregunto presa del pánico por sus toques en mi piel.
—Lo celebrarás conmigo, preciosa. —me susurra al oído antes de darme un beso cerca de los labios.
Todo mi cuerpo se pone rígido y respiro entrecortadamente cuando el brusco movimiento me hace daño en los moretones.
—Yo...no pensaba celebrar... —digo con cuidado.
Lisa solo se ríe contra mi espalda.
—Menos mal que tú haces lo que yo te ordene, Roseanne...
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WICKED GAME (ROSÉ)
Tajemnica / ThrillerTodo comenzó con un aparentemente inocente juego de Verdad o Reto en una fiesta de la fraternidad. Pero pronto se convirtió en un aterrador juego de vida o muerte...justo cuando alguien puso sus ojos en ella. •ADAPTACIÓN• Todos los créditos al autor...