El Castigo

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Annabeth

7 de septiembre.

Una puesta de cuernos. Un vídeo porno. Un arresto por robo. Las novedades de la semana en la aplicación de chismes de Octavian Gold (me invente el apellido porque no lo sé, si lo saben, me dicen y lo corrijo).

-Eso está pasado de moda, Annabeth - dice alguien detrás de mi - espérate a ver la actualización de mañana.

Demonios odio que Octavian me sorprenda viendo About That. Guardo mi teléfono en mi mochila y cierro mi casillero.

-¿A quien planeas arruinarle la vida ahora, Octavian?

Octavian corre un poco para alcanzarme.

-Es un servicio público - dice, haciendo un movimiento con la mano para restarle importancia - . Tú le das clases de apoyo a Ethan Nakamura, ¿verdad? ¿No estarías más tranquila si supieras que tiene una cámara en su habitación?

No me molesto en contestar. Que yo esté remotamente cerca del dormitorio de el idiota de Ethan es tan improbable cómo que a Octavian le importe.

-Ellos se lo buscan. Si no estuvieran mintiendo todo el tiempo, no tendría nada que hacer - los fríos ojos azules de Octavian notan que cada vez voy más rápido - ¿A dónde con tanta prisa Annabeth? ¿Buscando trabajos para mejorar tus ya perfectas notas?

Como para reírse de mí, una notificación aparece en la pantalla de mi teléfono: «Entrenamiento para las Olimpiadas Matemáticas, 16:30 Café Júpiter». Después, un mensaje de una de mis amigas: «Ha venido Luke».

Claro que sí. El guapísimo atleta y matemático - tiene tendencia a aparecer por los entrenamientos solo los días que yo no voy.

- No - le digo a Octavian intentando darle la menor información posible.

Cuando llegó a la sala del profesor Dionisio Octavian sigue detrás de mi.

-¿No tienes algo más que hacer?

- Si. Tengo un castigo - dice y se larga a reír al verme abrir la puerta - ¿Es una broma? ¿La chica perfecta está castigada? ¿Que has hecho?

- Fue un terrible error - digo entrando a la sala.

Cuando entro en la sala hay sentados tres estudiantes, no son los que me imaginaba que estarían castigados, exepto uno.

Percy Jackson echa ligeramente la silla hacia atrás y me dedica una sonrisa torcida.

- ¿Te perdiste? Este es el salón de castigo, no el club de química.

Desde luego, sabe de lo que habla. Percy lleva castigado desde que estaba en quinto, que debió de ser más o menos la última vez que hablé con él. Según los rumores que corren por ahí está castigado por... algo. Quizá por conducir borracho, o puede que por golpearse con otros alumnos. Es célebre por ser un defensor de los que son molestados.

Tomo asiento cuando Jason grace, que hizo una pelota con un papel arrugado, susurra: «Atenta, Piper», y la lanza hacia la chica que tiene justo enfrente. Piper McLean parpadea, le dedica una sonrisa tímida y deja que la pelota caiga al suelo.

El reloj se acerca a las tres y yo lo miro con un poco de odio y mucha sensación de injusticia. Yo no debería estar aquí. Debería estar en el Café Júpiter, coqueteando con Luke Castellan mientras hacemos ecuaciones diferenciales.

El Profesor Dionisio es uno de esos profesores que te castigan y luego no preguntan nada. Talvez aún pueda explicarle que esto es un error. Levanto mi brazo mientras veo como la sonrisa de Percy se hace más grande.

- Profesor, el teléfono que encontró no era el mío. No se cómo ha llegado a mi mochila. El mío es este -digo, mostrándole mi iPhone, con una funda gris.

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⏰ Última actualización: Mar 25, 2023 ⏰

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Alguien Está Mintiendo - versión Percy Jackson Donde viven las historias. Descúbrelo ahora