Capítulo 15.

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A contracorriente del destino. Sin chaleco salvavidas, y sin cesar en su esfuerzo. Parecía que llevar la contraria al destino nunca había sido buen plan. Pero ironías de la vida, siempre había sido la mejor opción. La de escribir con nuestra sangre y lágrimas cada página de nuestra vida. La tormenta creada por Áfrika parecía disminuir en la vida de Franky. Apenas han pasado dos semanas desde la ruptura, pero todo se enfoca con un tono rosado, como si todo ahora fuera mejor, con más pinceladas de felicidad. A Franky se le observa con un brillo en los ojos irreconocible. Felicidad, alivio, no lo sé. Lo único cierto es que la sonrisa no se le borra de la cara. Todo a su alrededor parece girar en torno a él. Su vida sigue sin más cambios, entrenar por las tardes, ayudar en casa, y de vez en cuando salir a buscar un trabajo que le pueda sacar algo de beneficio. De Áfrika poco o nada hay que mencionar. Después de la ruptura ella le mandó un mensaje algo amenazante, en el que cual le avisaba que había hecho lo peor de su vida. Que tarde o temprano se iba a arrepentir. Y sino, ya se encargaría ella de cobrar la deuda con el destino. Lo divertido de todo esto es ver el millón de tuits cargados de indirectas hacía Franky que pública ella. Como también lo es que cada noche llame a Franky en oculto para insultarle. Pero él no hace caso, sabe, o más bien piensa, que pronto se cansará de todo eso, y aprenderá a pasar página. Él después de todo ya lo había conseguido, y eso que hasta hace poco parecía toda una quimera lograrlo. Simplemente Áfrika es ahora el vago recuerdo de la persona que un día fue su primer amor. Siempre la recordará, ya sea para bien o para mal. Como también recordará el millón de momentos e historias vividas. El día que se conocieron, el primer beso, la playa donde tantas y tantas veces compartieron amor y caricias, el embarazo de ella, sus mentiras, la pelea con el ex de ella, como poco a poco todo se fue a la mierda. La segunda parte de esta historia fue tan solo un error. Tan solo sirvió para evidenciar todas las grandes diferencias que impiden que estén juntos. Y es triste. Porque él la llegó a amar sin medida. Amor sincero, del que ya no sé ve, del que muevo cielo y tierra para lograr lo imposible. Del que solo sé siente una vez en la vida. Pero así es la vida, que nos obliga a fracasar en nuestro primer amor. Pero siempre hay un segundo. Y para Franky este segundo amor sin duda es Ana. Aquella chica morena que casi logra lo imposible. Las cenizas de aquel amor de verano aun arden en ambos corazones. Pero en silencio, sin palabras, solo con miradas se pueden observar las chispas que vuelan en el ambiente cada vez que Franky y Ana están cerca, y cruzan en leve destello sus ojos. No es que Ana y Franky hablen mucho, ya que tan solo hablan y se ven en entrenamiento. Fuera de la pista no hay contacto alguno. Ya sea por vergüenza, por orgullo, o simplemente por no molestar e incordiar al otro con una historia que no sabe si acabar o seguir. Ana ya no deja que él la acompañe a su casa después de entrenamiento, ya que ella aun desconoce que Franky ha pasado página con Áfrika. Franky desconoce esto mismo, por eso ha decidido confesar toda la historia, y sincerarse con ella. En una tarde de tantas, de esas que ambos coinciden en entrenamiento, Franky la invita a hablar en privado, en un pequeño parque con columpios que se encontraba dentro del polideportivo, para así dejar claro cualquier esperanza de volver.

Ana: ¿Como que me llevas a hablar a solas? No entiendo.

Franky: Verás, es que no quiero que nadie nos moleste. Quiero tranquilidad y silencio para que hablemos de una cosa. Además, necesitaba salir ya de allí, últimamente solo hablamos dentro de la pista, y muy poco rato. La verdad es que eso me empieza a agobiar.

Ana: Ya, bueno, pero cada uno tiene sus motivos para hacer esto o aquello. A mi no me gusta que solo nos veamos allí, pero es lo que hay. Es mejor así.

Franky: No, no es mejor así.

Ana: Para mi si, pero no hablemos de esto. ¿Que me tenías que contar tu?

Franky: Pues de esto mismo te quería hablar, ¿te pasa algo conmigo?

Ana: ¿Que me va a pasar? No estoy enfadada contigo.

Destino por casualidad.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora