—No.
—Sí.
—No, no lo haré.
—¡Oh vamos! —suplica Jennie —Será divertido. Te lo prometo.
Niego obstinadamente con la cabeza y mantengo los pies pegados al suelo.
—No, no lo será.
—No seas tan gallina.
—Prefiero ser una gallina que estar muerta.
—Por el amor de Dios, Rosie...solo es una montaña rusa, no morirás.
Sacudiendo la cabeza, doy un paso atrás para demostrarle exactamente lo poco dispuesta que estoy.
—Eso nada te lo asegura.
Jennie intenta agarrarme de nuevo, en lo que creo que es su quinto intento de meterme en la cola, pero esquivo su brazo.
—Puedes subirte, yo esperaré. —le sugiero con una sonrisa —Anda, ve tú.
—¿Qué gracia tiene eso? —pone mala cara, y yo le señalo acusadoramente con el dedo.
—No, no hagas eso. No intentes hacerme sentir culpable por no subir a esa trampa mortal.
—Pero...
—No, no lo haré y punto. Podemos ir a esa atracción en su lugar. —hago un gesto hacia una atracción lenta que está en el suelo y no en el aire.
—Bien. —murmura resignada —Eres imposible. ¿Lo sabías?
Sonrío ampliamente por mi triunfo y le tomo de la mano antes de abrirme paso entre la multitud hacia el carrusel. Solo hay un puñado de niños en la cola que nos precede, y conseguimos subirnos en la siguiente vuelta.
Jennie frunce el ceño mientras se sienta en uno de los caballos de madera y yo me río de ella por su evidente molestia.
No voy a mentir, es un poco incómodo, pero supongo que es el precio que hay que pagar si decides subirte en un carrusel principalmente para niños pequeños.
—Te ves tan linda. —me burlo mientras me subo a un caballo blanco a su lado.
La atracción es lenta, como era de esperar, pero disfruto mucho de toda la experiencia solo por la evidente incomodidad de Jennie. Al detenerse el juego, salimos de nuestros asientos y caminamos hacia uno de los puestos de comida.
—Así que le temes a las alturas, ¿eh? —pregunta cuando por fin hemos pedido nuestra comida, que ella insistió en pagar, y nos hemos acomodado junto a una mesa al borde del muelle.
—¿No, tú crees? —digo con fingido asombro antes de meterme una patata frita en la boca.
Jennie decide ignorar por completo mi pregunta irrelevante y adopta una expresión más seria.
—¿Hay alguna razón detrás del miedo?
Sacudo la cabeza.
—No, la verdad es que no. Simplemente siempre ha sido así.
—Qué pena. Me hacía mucha ilusión ese paseo... —murmura con una triste expresión.
Ruedo por ojos ante eso, y luego le lanzo una patata frita.
—¡No me hagas sentir culpable! Seguro que ya te has subido a esa atracción miles de veces.
—Sí...pero no contigo. Y contigo habría sido la mejor experiencia.
Intento ocultar el rubor que empieza a quemarme las mejillas y me maldigo en silencio por dejar que sus palabras me afecten tan fácilmente.
—Eres tan cursi.
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WICKED GAME (ROSÉ)
Mystery / ThrillerTodo comenzó con un aparentemente inocente juego de Verdad o Reto en una fiesta de la fraternidad. Pero pronto se convirtió en un aterrador juego de vida o muerte...justo cuando alguien puso sus ojos en ella. •ADAPTACIÓN• Todos los créditos al autor...