Se siente extraño que el corazón se le acelere cual escuincle enamorado cada vez que Jorge le devuelve la mirada. Pedro está casi seguro de que esto no le estaba sucediendo hace una semana. No así.
Hace una semana podía estar en el set, acompañar a Ismael y a los demás técnicos mientras sus compañeros filmaban sus respectivas escenas. Hace una semana podía observar a Jorge con total naturalidad mientras el Charro Cantor interpretaba sus líneas con Yolanda. Hace una semana podía conversar con él sin mayores problemas.
Hace una semana Pedro podía actuar.
—¡Corte!
La exclamación de Ismael lo sobresalta y se da cuenta una vez más de que se quedó ensimismado observando a Jorge. Que se olvidó de decir sus diálogos.
Jorge, de "Bueno" pasa a "Negrete" en un instante, su rostro serio cambia por una sonrisa que a Pedro le ocasiona cosquilleos en el estómago.
—¿Qué te pasa, hombre? —le pregunta Jorge con una palmada amistosa en el brazo, como si no lo supiera.
Pedro traga saliva y se da la vuelta hacia la cámara con una mano en el aire a modo de disculpa.
—Perdón, ya mero me sale...
—¿Nos tomamos cinco? —pregunta Ismael a través de su megáfono, y Pedro siente como las mejillas le arden de vergüenza. Ya es la tercera vez nomás con esta escena.
—¡No, claro que no! —exclama enseguida— si ya estoy, ya estoy. Ándele, ruede que en esta sale. Palabra.
—Aflojate mano, —Jorge le dice con esa sonrisa bien entendida, sacudiendo sus propios hombros— ¿qué te cayó mal el almuerzo o qué?
Pedro se quita la mano del vientre y sacude la cabeza a modo de respuesta con una sonrisa incómoda, porque Ismael ya está dando indicaciones.
—¡Vamos de nuevo! Tres, dos, y... ¡Acción!
Jorge regresa a ser Bueno, su rostro reflejando su personaje a la perfección, con su sombrero y esa cara de pocos amigos y diciendo su parlamento por tercera vez sin problema alguno:
—Sí... debe ser un gusto muuuy desgraciado.
—Bueno, —le responde Pedro— así digo yo.
—Y así eres... —le dice Jorge, severo.
Los extras alrededor reanudan sus conversaciones acaloradas, el mariachi comienza a tocar otra vez y Pedro mira a su co-protagonista a los ojos y lo único que puede pensar es que anoche lo tenía acorralado contra el camerino que está allá a la derecha, que todavía parece sentir sus besos mojados en su cuello, su mano metiéndose dentro de su pantalón... ¿Cuál era la línea que seguía?
—¡Corte!
—Ay, ya ni la amuelo, —Pedro hace una mueca y se abanica con la mano, dirigiendo su mirada de vuelta a Ismael— como que hace calor, ¿no?
—Está bastante pesado, ¿por qué mejor no te vas a refrescar un poco?
Pedro asiente y no vuelve a mirar a Jorge a los ojos.
—Sí, sí... Ahorita regreso, eh. Disculpen. Con permiso.
Y se escapa del set con rapidez y disculpándose con cuanta persona le pasa por al lado. Porque odia hacerles perder el tiempo. Porque rodar no es nada barato y las horas pasan y la luz solar va desapareciendo poco a poco y eso no ayuda.
Y tampoco ayuda que haya perdido momentáneamente sus habilidades actorales, no ayuda que se le trabe la lengua y se equivoque con el libreto cuando le toca actuar junto a Jorge, que la mente le quede en blanco y que solamente le pase a él. No ayuda para nada que Jorge no parezca mínimamente afectado por lo acontecido la noche anterior.
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Luces, cámara, acción
Hayran KurguPedro Infante y Jorge Negrete, magníficos actores de la gran pantalla. ¿Qué pasa cuando las cámaras se apagan?