Y no puedo evitar echarte de menos

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Y no puedo evitar echarte de menos

Mientras das la mano a mi tiempo y te vas

Yo siento que quiero verte, verte y pienso

Que recordarás las tardes de invierno por Madrid

Las noches enteras sin dormir

La vida pasaba y yo sentía que me iba a morir de amor

Al verte esperando en mi portal sentado en el suelo sin pensar

Que puedes contar conmigo

Durante el fin de semana, la soledad me atormentaba, necesitaba hablar con alguien, y no pude evitar contarle a Naruto lo sucedido cuando el domingo por la noche me lo encontré en la calle, pensé que era una buena idea caminar para despejar mi mente. Él se había dado cuenta de mi cambio de actitud en el trabajo a pesar de que puse todo para verme normal. Me abstuve a contarle sobre mi supuesto embarazo, después de todo, ya había decidido hablar con Sasuke después de la junta.

Llegado al fin el lunes, todos estábamos preparando lo necesario para la gran reunión, empero, eso no detuvo a Naruto cuando al llegar, lanzó un golpe a Sasuke reclamándole lo que me había hecho. La pelea daba para más, pero Sai y yo intervinimos para detener a mi amigo. Nos costó trabajo calmarlo, pero cuando le dije que ya no me importaba, paró el alboroto. Fue obvio que no me creyó, pero al menos ya no llamaba la atención de todos en la planta.

Al término de la junta, se nos informó que la respuesta final al contrato se daría el miércoles o jueves, no alentaba mucho, pero aún había oportunidad. Vi el momento apropiado para hablar con Sasuke, pero estaba nerviosa, iba a aclararle lo del embarazo y pedirle otra oportunidad para ambos. Cuando al fin me decidí, fue inútil, pues él había salido de la oficina poco después de darnos la noticia. Decidí esperar al siguiente día, pero no pudo ser. Lo habían llamado a Madrid para arreglar algunos asuntos con otras empresas amigas. Cuando me enteré, deseé ir, tal vez estando los dos allá, se arrepentiría de estar con ella. No lo seguí, en el último momento me acobardé.

Decidí usar la semana en que él estaría ausente para tranquilizarme, con el trabajo que habíamos tenido, no había tenido tiempo de relajar mi mente de lo sucedido con Sasuke. Sin duda era lo que necesitaba, sólo así podría encontrar las palabras indicadas para hablar con él, incluso, tal vez, su mente se aclararía y podríamos volver, su estancia en Madrid podría recordarle los buenos momentos que ahí pasamos y mi ausencia, así como la de la "otra", podría ayudar a que él me extrañara. Pensé que el tiempo ayudaría.

Al llegar el jueves, e encontraba tranquila y muy concentrada en el trabajo, eso si, sin dejar de lado a mis compañeros y amigos de oficina. Todo parecía ir normal, hasta que por la tarde, sorpresivamente Sasuke llegó. Ni siquiera me dio tiempo de asimilar su presencia cuando él ya dirigía sus palabras hacia mí.

—Sakura...

—¡Sasuke! —Exclamé interrumpiéndolo para ganar tiempo— Pensé que volverías hasta el lunes.

—¿Ya fuiste por los resultados?

—N... no.

—Vamos.

—Sasuke —seguía sin venirme nada a la mente, no lo esperaba y no tenía cómo responder a la pregunta— Estoy trabajando.

—Eso puede esperar, vamos.

—Es... está bien —tomé mi bolso y mi abrigo lentamente intentando formar en mi cabeza un discurso rápido para explicar que le había mentido— ¿Podemos ir caminando?

Quería decirle la verdad, pero no lo haría en la oficina frente a todos, me daba vergüenza mi propia tontería y caminando hacia la clínica, tendría más tiempo para darme valor, además que esperaba que él hubiese rectificado y me dijera algo.

Al darme cuenta que él no diría nada, quise ganar más tiempo inventándome un antojo, pero al llegar al centro comercial donde iríamos por ello, no pude contenerme más y unos pasos dentro del lugar, decidí que era momento de la verdad.

—¿Sucede algo?

—Sasuke... tengo algo importante que decirte —sentía que el valor volvía a abandonarme, pero no, esto ya no podía prolongarse más— ...no estoy embarazada.

—¿Ya habías venido por los resultados? —me preguntó. Yo le daba la espalda y oír su cuestión me oprimió el pecho, no pude evitar derramar lágrimas y él las vio cuando me volteó bruscamente de frente a él, estaba más que molesto— ¿Por qué no me lo dijiste en la oficina?

—No, ni siquiera fui a la clínica, sentí pánico porque sabía lo que me ibas a decir aquella vez —lloré con desesperación y lo único que vi, fue a Sasuke dar la media vuelta para irse, lo tomé del brazo y busqué girarlo de nuevo hacia mi— Sasuke, por favor no me dejes ¿quién me roba tu amor?

—Ella no te robó nada —me respondió tras haber quitado su expresión de sorpresa— Suéltame, quiero irme.

No permití que se fuera abrazándolo y plantándole un beso, aún lloraba desesperada y más cuando él me rechazó y echó a correr lejos de mí.

—¡Sasuke ¡Por favor no...! No me dejes.

Lo vi alejarse mientras yo me quedaba sola en medio de la gente que me miraba llorar. AL principio no comprendía por que él había corrido, pero tiempo después supe que la "otra" nos había visto. A mi sólo me quedó ir a casa, donde sola, desahogué el dolor que me embargaba mi pecho y debo agregar que al mismo tiempo, le hice llamadas a la oficina, a la casa y a su celular, llamadas que jamás me contestó.

El viernes falté al trabajo para intentar estabilizarme, sabía que si lo veía, me afectaría de sobremanera y después de mi mentira del embarazo, no quería volver a arriesgarme a decir algo como eso o peor. El lunes volví a la oficina y me enteré que Sasuke había pedido su transferencia al establecimiento de París. Después de ese jueves, sólo lo vi una semana vez una semana después cuando fue a recoger sus cosas. No nos dijimos nada fuera de un "adiós".

Estuve sola durante varios días, ahogada en mi pena. No quería ver a nadie ni saber de nada, ignoré toda llamada y visita, incluyendo las de Ino, quien fue la más insistente. Me sentía vacía y lloraba constantemente. Con el pasar del tiempo mis llantos fueron disminuyendo, pero dolor siempre era el mismo.

Logré volver al trabajo, gracias a Naruto pude conservarlo, pero mi actitud con los demás fue cambiando. Prefería estar sola, aunque no ignoraba a quien me hablara, al menos no, si me hablaban de cualquier cosa menos de él, de lo contrario, me disculpaba y salía corriendo de ahí envuelta en lágrimas que a duras penas conseguía controlar.

El tiempo pasó y no podía recuperarme a pesar de haber pasado poco más de tres meses desde la última vez que lo vi, sin embargo, mi vida volvía a normalizarse, al menos exteriormente, pues el dolor me carcomía en la soledad. Logré forjarme una máscara con una eterna sonrisa, que estaba frente a mis conocidos, más para no preocuparlos, pues estaba cansada de sus constantes preguntas sobre mi estado de ánimo.

En apariencia, mi vida se normalizaba, al menos eso supuse, hasta que un día, al volver del trabajo, encontré a Sasuke esperando en la puerta de mi apartamento. Cuando lo vislumbré, me quedé en shock y no fue sino hasta que sentí su mirada, que pude reaccionar, Sentí mi corazón estrujarse.

—Hola —se levantó del suelo mirándome a los ojos— ¿Me invitas a pasar?

—Claro —respondí apenas entendible, mientras me disponía a abrir la puerta— Cuanto tiempo sin verte.

No me respondió, nos mantuvimos callados hasta quedar sentados en la sala. No comprendía su presencia, me confundía, pero en mi pecho, nació la esperanza.

Para los que leyeron la versión de Suigetsu:

Si se preguntaron que pasó con Sasuke en lo que Suigetsu menciona en el extra de "Aunque no te pueda ver", aquí habrá duda aclarada.

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