Peso del titulo.

32 6 1
                                    

Protagonista: Francisca

Shippeo: Francisca x Krest.

Spoiler: Menos de 1000 palabras. Relación no consumada. Admiración. 

Últimamente le estoy ganando bastante aprecio a Krest, de hecho, creo que es mi acuario favorito. Me gusta bastante la idea del santo con siglos de sangre y experiencia sobre el cuerpo que se encuentre cansado al grado de empezar a cuestionarse el porque de su existencia como Santo, llegando hasta decentar. Quise intentar algo con él.

-------------------------

- Señor Krest... - En ese entonces, el joven Francisca que apenas hace unas horas se le había entregado el puesto de segundo guardián en la orden dorada, siendo consumido por los nervios junto a la curiosidad del hombre guardián de acuario termino solicitando permiso para hablarle. 

- Adelante. Tauro. - Manteniendo su semblante frio le respondió. No llevada su armadura, si no un traje formal teniendo en sus manos un pequeño diario. Aunque pequeño era una palabra corta con lo que se encontrada escrito allí. - Por cierto, debo felicitarte por tu logro. Te espera bastante. 

- Gracias. - Ahora Francisca se encontrada tenso. Krest para muchos una leyenda viviente al haber participado con más de una Athena, y más de una guerra. Todos estaban consientes de ello, haciéndolo respetable, sea por miedo o por honor.

Prácticamente nadie tenia el valor para hacerle saber nada de lo que pensaban entorno a toda su presencia. Ni el mismo Francisca que en ese momento se encontrada congelado, ya sin saber que decirle. Todos en la orden no eran más que niños para él. 

- ¿Pasa algo? Te callaste de repente. - Arqueando las cejas el  acuario interrogo. Ya a estas alturas era dificil tomarlo por sorpresa, o con la guardia baja. 

- Solo me quede pensando. Usted tiene la misma edad que el patriarca Itia, pero Itia se veía como un hombre anciano, se ven sus 500 años encima. - El contrario rio entre dientes, sutil y rápido en su accionar.  - Soy un niño a su lado pero tengo el honor de ahora ser su compañero. - Alego, era dificil no terminar tartamudeando.  Aunque los labios de Krest pudieran estar curvados en una sonrisa, alguien tan feliz y caballeroso como Francisca era capaz de distinguir entre una real y una que era simple gesto de amabilidad. 

- Es lo normal. Estoy en la orden desde los 10 años.  Desde a época cuando a esa edad ya eras adulto. - Suspiro. Su expresión se ablando, a la par que su aliento parecía volverse más frio. 

- Han cambiado muchas. O más bien, usted ha visto muchas cosas cambiar. Miento si digo que no ha sido una inspiración para mi, bueno, para media orden, pero abecés también me pregunto por usted.

- ¿Por mi? 

- Serio, frio, callado. Una leyenda con un historial de heridas. Lamento mi imprudencia si le parece molesta. Se que usted aprecia el orden. 

- No tienes que preocuparte, de momento háblame sin honoríficos ni formalidades de por medio. Mejor, dime una cosa, ¿Has pensado porque estas aquí?- Moviéndose quedo junto al lado izquierdo del nuevo Santo de Tauro. - Ahora eres un santo de oro, podrías decirme. ¿Genuinamente deseas estar en las batallas de Athena o simplemente no tienes otra cosa en la vida? Yo entre siendo joven,  tal vez solo 7 años cuando era un dorado, y teniendo las heridas de múltiples batallas, siendo "Bendecido" o "Castigado" con una gran longevidad... Me es dificil no pensar a veces en si mi vida hubiera sido diferente. 

- No tengo respuesta.

- Es normal. - Se volteo hacia él, Francisca parecía consternado, por notar la voz de un hombre lleno de sufrimiento, heridas y bastantes sentimiento ocultos.  Hermoso, frio, misterioso e intimidante serian lo que muchos jóvenes guerreros de la orden usarían para referirse a Krest. Un hombre que para muchos dejada bastantes temas en los que pensar. - No me he arrepentido estos años de seguir mi lealtad en Athena por si lo empiezas a cuestionar. 

- No. Descuide, entiendo. Es dificil llevar años en algo, y no cuestionarse uno el porque... - Su voz se apago a los segundos de decir eso. - Entiendo todo lo que me esta queriendo decir. Porque vine por eso, quería saber algo más personal del santo con más de 500 años usando la armadura de acuario. Armadura que, representa a uno de los amantes de Zeus.

- Veo que estas bien informado. Te será de útil en ciertos momentos, ya demostrarte merecer la armadura por tu voluntad y espíritu, pero para tener un futuro prometedor el conocimiento es vital.  Uhmm... Amante. Un lujo para nosotros, ¿No? - Rio en sarcasmo. Francisca lo imito. 

- Gracias por responderme. 

- No tienes que preocuparte. - Ahora, de manera sincera el Santo de acuario le sonrió al toro para despedirlo, pero, manteniéndole el permiso para dirigirse a él de forma más casual. 

Con el paso del tiempo, Krest no solo se quedo con esa buena impresión de un bondadoso y noble toro,  que a pesar de ser más pequeño físicamente que sus antecesores mantenía la fuerza de estos, le gano bastante aprecio al joven toro, más afecto del que debería ya que las relaciones de esa índole ya eran un tema muy lejano para él. En otra situación pudiera considerarlo como un posible amante, en estas su tiempo ya paso hace más de 200 años. 


Tauro Gold Saint Zone (Libro #2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora