Half aún se encontraba en el candelero, con la mirada perdida y los ojos llorosos, cuando Moore lo vio.
-¡Deja ya de lamentarte! Ha llegado el momento de cumplir tu palabra, chico.
Y ambos se miraron fijamente.
Horas más tarde, un marinero avisó a Hendrick para que bajara a la bodega. Al llegar, no podía creer lo que estaba viendo: Half había agujereado todas las barricas y el alcohol le llegaba hasta los tobillos. El joven ni siquiera lo miró a la cara. Sus sospechas sobre lo que le iba a pasar por cumplir el favor que le debía a Moore se confirmaron cuando Hendrick ordenó que lo encerraran en la jaula oscura. Solo pidió que Jim cuidara el Pequeño Pirata. Nuevamente estaba en aquel sitio, pero esta vez tenía el corazón roto y sentía que nada podría arreglarlo.
Aquella madrugada, Half seguía preguntándose si Siana estaría esperándolo junto al lago. Se imaginaba lo decepcionada que estaría al ver que no regresaba. De pronto, la luz entró en la jaula oscura: la puerta se había abierto. Tras enterarse de lo sucedido, Bread había vuelto a engañar a los vigilantes para llevarle al joven sacos llenos de comida y una manta.
-¡No debería estar aquí, señor Bread! Está poniendo su vida en peligro por mí, y no quiero que le pase nada. No me lo perdonaría, señor Bread.
-Tranquilo, Half, tú no tienes que preocuparte por mí. Soy consciente del riesgo que corro al venir aquí, pero necesitaba asegurarme de que estás bien y decirte que aguantes. Tú no lo puedes entender -susurró, agachando la cabeza.
-¿Qué es lo que no entiendo, señor Bread?
-Half, yo... Para mí, eres como un hijo, ¿no lo ves? Aquel día que saltaste tras mi collar... Cuando vi que ya no salías del agua, me sentí como cuando mi hija...
-Señor Bread... A mí también me hubiese gustado que fuera usted mi padre, ese que nunca tuve...
Ambos sollozaron, incapaces de decir una palabra más. Bread metió sus manos entre los barrotes de la jaula y le dio unas palmaditas en la espalda, como un padre se las daría a su hijo. De pronto, oyeron un ruido.
-Me tengo que ir, Half, pero escucha: sé por qué estás aquí, Loyd me lo contó. Cuídate hasta que llegue el momento -dijo Bread mientras se alejaba.
-¿Qué momento, señor Bread?
El cocinero se había quedado petrificado ante la puerta abierta. No se atrevía a salir. Estaba hablando con alguien y parecía nervioso. Half intentó oírlos.
-Sabía que alguien estaba ayudándolo todo este tiempo, pero no imaginaba que fueras tú. ¡Cogedlo!
Aquello fue lo único que entendió, pero no pudo ver la cara del hombre porque Bread lo tapaba. Tras aquellas palabras, los vigilantes apresaron a Bread y se lo llevaron a rastras. Al cocinero le dio tiempo a girarse y mirar al joven.
-¡Señor Bread! ¡Señor Bread! ¡Dejadlo en paz! -gritó Half con todas sus fuerzas, mientras la puerta se cerraba.
Half se temía lo peor. Recordó aquella historia que Moore le había contado sobre alguien que había ayudado a un inocente encerrado en la jaula oscura: cuando el capitán se enteró, lo castigó de manera inhumana. Pero Bread era imprescindible en el barco. El joven se agarraba a ese pensamiento para convencerse de que no le pasaría nada grave. No cerró los ojos en toda la noche, esperando que alguien entrara para contarle qué estaba pasando. Pero eso no sucedió.
Horas más tarde, el mismo silencio que reinaba en la jaula oscura se extendió al barco entero. Loyd entró en la cocina, y se encontró a Jim acurrucado en una de las esquinas, con las manos puestas sobre su cabeza y con Pequeño Pirata colocado en su hombro.
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Half
AdventureNota: El primer libro ya esta completado y en el Capítulo 15 os dejo un avance de la segunda parte sin editar. Sinopsis: Es la historia de un húerfano llamado Half. El chico se gana la vida haciendo de guía turístico a los viajeros que desembarcan...