Horus, ya con el Escudo Rojo y la Espada Emplumada; se sentía con mayor confianza para poder rescatar a Ma'at; la morada de Los Terra era un enorme laberinto lleno de pasillos por doquier; Horus se sentía confundido por que camino tomar cada pasillo, conducía a otras tres opciones para seguir avanzando, haciendole caso a su intuición se conducia por diferentes bóvedas, unas por la izquierda, otras por la derecha y rara vez por las de en medio.
Unas bóvedas lo subian a otras plantas y otras lo bajaban a la planta de origen, Horus se sentía frustrado, aún asi el seguía caminando rumbo al rescate de Ma'at; se estaba quedando exhausto de tanto caminar, hasta que oyó una voz, esa voz tan peculiar de Ma'at.
Tomó un respiro y emprendió su carrera rumbo al origen de aquellos gritos de Ma'at;
- Ya voy en camino - hablaba en voz baja, aunque tuviera las ganas de gritarle, pero si lo hacía darían con él y con lo exhausto que se encontraba, seria mas fácil de derrocarlo.
Volvía a tomar aire y reposar un poco; aún no se recuperaba de la batalla con aquél grandulón. Volvió a tomar aire y siguió escuchando los gritos aterradores de Ma'at.
Horus se habia sentado un momento en el suelo de aquél pasillo que conducía a Ma'at, no aguantaba más el cansancio, el Escudo Rojo comenzaba a brillar, un extraño guerrero pasaba cerca de Horus y le dió agua, Horus lo miró pero no lograba ver su rostro cubierto con un Tagelmust de color azul tinto.
- Levántate, no bajes la guardia, te falta poco - después aquél extraño guerrero se levantó y siguió su andar, el Escudo Rojo dejó de brillar apenas este desaparecio.
Horus se sentía renovado y listo para seguir su camino, aunque dudoso de aquél guerrero cuya espalda cargaba un arco emplumado.
Al salir de aquélla bóveda se encontraba en una cueva grande, al fondo Ma'at se encontraba amarrada de pies y manos sobre un enorme pedestal de madera y de bajo de ella estaban Los Terra con sus enormes espadas curveadas.
- ¡Ma'at! - Horus al verla comenzó a correr hacia ella, los guardias comenzaban a aparecer de todos lados, Horus se encontraba sorprendido del número de guardias ¿De donde salian?
Horus bajo de una inmensa duna y los guardias comenzaban atacarlo en caída, Horus mantenía el Escudo de frente a el y la Espada la movía de un lado a otro, provocando las heridas en sus cuerpos.
Al llegar al suelo, enfundó la espada y comenzó a correr hacia el pedestal con el Escudo empujando a todos los que tenía de frente.
Subió por unas inmensas rocas para llegar a la base del pedestal y seguían saliendo más y más guardias, unos tirando flechas otros tirando piedras a todo calor hacia Horus y este solo se defendia con el Escudo Rojo y desenfundaba la Espada Emplumada cada cierto tiempo.
Era increíble la habilidad que había desarrollado Horus; había llegado a la base del enorme pedestal y busbaba la forma de escalar a la copa, donde se encontraba Ma'at amarrada.
A lo lejos vió nuevamente aquél guerrero misterioso y arrojó una flecha hacia la parte más alta de donde estaba Ma'at; ésta atada con una soga gruesa y le hizo señas de que subiera eh hiciera rapel y volvió a desaparecer.
Horus siguio escalando esas enormes piedras que alejaban a Ma'at para llegar hacia el inicio del rapel. Se enfundó la espada y el escudo y dió un gran salto, el rapel fue imposible, pues la cuerda se había soltado con el en mano, asi que lo uso como cuerda y se abalanzaba hacia Ma'at.
Otros guardias habían emergido de aquellas rocas para flechar a Horus, pero por la velocidad que iba de caída abalanzada, se le ocurrió la idea de desenfundar la espada y estirar el brazo a tal distancia que la espada iba degollando las cabezas de aquellos guardias, solo se veían llover cabezas y ya estando cerca de Ma'at volvio a enfundarla y se agarro del pedestal donde se encontraba Ma'at.
- ¡Apresurate Horus, vienen mas! Le gritó Ma'at nerviosamente.
- ¡Hago lo que puedo! - respondió de la misma forma.
Horus desenfundo la espada y se tiró a espaldas de Ma'at para cortar de un tajo las cuerdas.
- ¿Estás loco? -
- ¡Confía en mi! -
Al cortar las cuerdas ambos caían en picada pero Horus logro agarrarse del pedestal y redirigir su caída hacia Ma'at.
Horus volvió a enfundarse la espada y tomó a Ma'at y ambos caían abrazados; por tercera vez apareció el extraño guerrero y lanzó otra flecha con una red amarrada.
La flecha estaba curveada y giro en la base del pedestal, amarrandose por sí sola, logrando que Ma'at y Horus cayeran dentro de ella.
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Horus Jepri Chronicles
AdventureSumergiéndonos en un emocionante viaje a través de los reinos divinos y terrenales, «Horus Jepri Chronicles» nos presenta una épica antología compuesta por once episodios que tejen una narrativa envolvente y llena de misterio. La historia se inicia...