No es el mes de los enamorados, ya no, desde que te fuiste. Tampoco es el mes cuando nos conocimos, muy lejano a esa fecha señalada.
Pero te llevo en mi recuerdo, y llevo recordándote todo el día, imaginándome mi vuelta a tus brazos, después de un tiempo sin vernos, relajando el pasado infierno.
Y, aunque llevo lustros tratando de sobrepasar aquella noche en tu puerta, cuando me dejaste en la calle, con la lluvia acompañando mis lágrimas por el sendero de mis mejillas, solo, arrodillado al final de tu escalera, con una caja bajo el abrigo, que llevaba consigo una promesa jamás jurada, un anillo con voces de campana y una carta manuscrita:
"Adoraba el vibrar del autobús, el ruido al salir de la estación, aquellos asientos acolchados con cinturón.
Amaba la velocidad del tren, a aquel maquinista ticketero que venía en busca de mi entrada a lo Desconocido y aquellas maletas pesadas, recorriendo vagones infinitos.
Y si hiciera falta, iría incluso corriendo, a donde quiera que te hubiese dejado el mundo, para poder abrazarte, poder estar contigo, para estar ahí para ti y poder verte cinco minutos, un par de horas o hasta varios días seguidos, durmiendo en tu estómago, soñando en ti mientras andaba de la mano contigo.", seguiré pidiéndole a la Luna que mi próximo ticket lleve tu nombre. Porque aún le sigo buscando una explicación a aquello, un porqué. Algo que me permita desprenderme de ti, al menos por un momento. O que, quizá, solo quizá, me dejes volver contigo, a tu lado, de nuevo.
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El árbol de las ardillas
PuisiUna historia sin final ni comienzo. Sin algo claro desde un principio, excepto una sola cosa: Somos historias. Y nosotros mismos forjamos nuestro camino. El árbol de las ardillas es un relato que cuenta más de una historia al mismo tiempo, que relat...