Capítulo: 32

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El oji-verde muerde su labio inferior de forma pensativa, todos estaban alertas ante cualquier movimiento extraño, no había una jodida manera de que se defiendieran sin los cañones, pero no morirían sin intentar salvar sus vidas.

Emilio caminaba de un lado a otro descalzo, para evitar el ruido de sus botas contra la madera, ZanJin estaba recargado contra el mástil mientras fumaba el único cigarrillo seco que le había quedado.

Ji-Yang se mantenía a la defensiva, siempre tenía su mano sobre el cinturón en donde estaba su espada.

Li no había dicho ni una sola palabra, su corazón latía rápidamente teniendo el temor de que pronto todo se podía ir a la mismísima miérda.

Estaba nervioso.

Emilio saca el catalejo de su bolsillo y lo pone frente a su ojo derecho, cierra el izquierdo y mira a través del cristal.

Suelta un suspiro cuando desde su lugar ya podía ver el territorio de las criaturas oscuras, sólo debían seguir así, les faltaba muy poco.

Le hace una seña con su mano a su capitán y señala al frente este sólo asiente y suelta un gran suspiro.

El Dragon avanzaba lento, pero seguro, casi ni se sentía.

Emilio lame sus labios, tenía tantas ganas de gritar para sacar toda su frustación, estaba jodidamente estresado.

Guarda el catalejo en su bolsillo y mantiene su mano ahí, estaban llegando, definitivamente lo habían "logrado"

No podían cantar victoria aún porque la parte más difícil aún no la habían hecho, una vez que entran al territorio que debían, los envuelve un delgada niebla, el lugar tenía un frío envolvente que te calaban los huesos.

Emilio sin dudarlo corre hacia el interior del Dragon, iba hacia la oficina de Li, toma todas las bolsas que le había dado Joaquín y sale con ellas entre sus brazos.

Les hace un gesto con su cabeza y todos se acercan a él, el oji-verde comienza a repartirlos mientras daba una breve explicación.

__No escucharán nada con esto, no hablen fuerte, no sean unos idiotas y lo más importante; no los pierdan.

Finalmente Emilio queda con el par de él y el de Li, sube las escaleras para ir hacia su capitán y él mismo los saca para acomodarlos en los oídos de Li.

Hace exactamente lo mismo con el.

Emilio traga en seco y mantiene su mirada en alerta, para poder acercarse lo suficiente, fingirían que las voces de esas criaturas les causaba efecto.

Así que Emilio a penas puede se apoya contra el barandal y pone su mirada a su alrededor, gracias a todo el tiempo que había pasado junto a Joaquín se le hace fácil reconocer las pequeñas corrientes marinas que indicaban que una sirena o un tritón estaba cerca.

Emilio mira a lo lejos como varias cabezas se asomaban en el agua y miraban directamente hacia el Dragon, el plan había comenzando.

Emilio baja las escaleras con lentitud, como si estuviera jodidamente hipnotizado, de reojo mira el suelo y ve la red que usarían para atrapar a uno de ellos.

Pone su pie dentro de uno de los agujeros y arrastra la red con el, todos se acercan al borde y eso incluía a Li, el cual ya había detenido el barco.

Emilio pensaba que todos de verdad estaban actuando a la perfección, pero todo cambia cuando ve a Ji-Yang caer directamente al agua.

Se había lanzado como peso muerto.

El oji-verde mira al suelo y ve uno de los tapones ahí, no había alcanzado a ponérselos, suelta un suspiro y le da una mirada de despedida a Li.

Su capitán no alcanza a detenerlo cuando se lanza detrás de Ji-Yang, nada lo más rápido posible hacia a él y lo jala de la parte trasera de su abrigo, discretamente quita sus tapones y se los pone a Ji-Yang, su amigo sale de la hipnosis y se ve desorientado cuando vuelve a sí mismo.

Mira a su alrededor y Emilio lo último que le dice es la palabra finge.

Ji-Yang esta vez detenía a Emilio, a pesar de que sentía como el rizado luchaba contra él para nadar directamente hacia su muerte.

Cuandos la criaturas frente a ellos ven que no avanzaban, deciden ir hacia a ellos.

Todos en el Dragon sacan las pequeñas pistolas que habían adquerido y se mantienen alerta.

Sólo tres sirenas se habían acercado hacia los dos piratas en el agua, Ji-Yang siente temor cuando ve como una de ellas pone su mano sobre la mejilla de Emilio y este se veía totalmente embelesado, en cambio otra de ellas había puesto la mano sobre el hombro de Ji-Yang.

Este sentía que en cualquier momento los ahogarían.

La mano de la oscura criatura que estaba frente a Emilio baja hacia el pecho del oji-verde y ahí es cuando la magia se rompe.

La sirena aparta su mano bruscamente del lugar, como si le hubiera quemado y lo mira con los ojos abiertos en cambio Emilio toma una de sus dagas y aprisiona a la criatura contra su pecho, la punta del frío metal presionaba directamente sobre su vena yugular.

Cuando eso ocurre se sienten múltiples disparos, logrando espantar a las demás criaturas y el pirata sonríe ampliamente.

Mira el rostro de la sirena y chasquea la lengua.

__Tripulación equivocada__murmura entre dientes el rizado y ladea su cabeza levemente.

Ji-Yang toma la cuerda que mantenía enrollada en su cinturon y sin dudarlo amarra las manos de la sirena, Emilio suelta un suspiro y ambos la trasladan mientras la sostenían bien de los brazos.

Li deja caer la red como si fuera una red de pesca y ambos piratas ponen a la sirena ahí, sus compañeros se encargan de subirla.

ZanJin lanza dos cuerdas para que sus compañeros pudieran subir y estos sin dudarlo lo hacen, debían salir del agua lo más rápido posible.

Una vez arriba ambos ayudan a sus compañeros a trasladar a la sirena hacia la gran caja de vidrio que habían contruido para esa ocasión, la habían llenado con agua de lluvia.

La chica es puesta en la caja y Emilio pone un pequeño trozo de madera para que pudiera entrar un poco de oxígeno.

__Si intentas cantar, te cortaré la lengua, mejor ni lo intentes__murmura con un poco de brusquedad y se aleja de ahí.

Li ya estaba dando la vuelta, alejándose de ese jodido lugar, debían aprovechar que el Kraken no estaba despierto.

   

OCEAN HEART (Emiliaco)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora