°Donde Anne es la omega más deseada del momento y Marcy es una delta solitaria.°
⚠️Esta historia es una adaptación, todos los derechos al autor @Junchi95⚠️
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La castaña se miraba en su reflejo, con un suspiro, cambió su rostro cansado a una expresión encantadora.
Se suponía que le presentarían a Anne Boonchuy, la omega del momento, ya que, contra todo pronóstico, luego de décadas sin que algo así ocurriera, la chica era una cambiaformas, cosa que llamó la atención de todo el mundo.
La familia de la omega buscaban al mejor alfa para su hija, del linaje más puro posible, con la esperanza que, al tener hijos, estos nazcan con los mejores genes, incluido el propio don de transformarse en un adorable lobito a voluntad, tal como esa tal Anne Boonchuy podía hacer.
Y ella era una de los candidatos principales, familia de magnates, heredera de una fortuna, hija única y perfecta, apodada la Golden Girl por todas sus cualidades.
Pero a Luz Noceda le importaba tres pepinos qué tan fabulosa pintaran a esa omega.
Porque esa desconocida no era quien ella quería para su compromiso.
Aún, con esfuerzo, se arregló con ropa elegante, se acomodó el pelo hasta quedar perfecto, y se colocó una sonrisa rompecorazones en el rostro.
Luego de una última mirada en el espejo, se volteó para salir de su amplio dormitorio.
Su sonrisa no duró mucho al ver a una peliverde parada en el umbral de la puerta, la beta la miraba con súplica.
Había discutido con Amity Blight en cuanto se enteró que le presentarían a una omega, exigiendo que se revelara contra sus padres, ya que no quería ese arreglo.
Lo habían discutido muchas veces. Ya que ambas debían tener que mantener su relación en secreto.
La familia Noceda no dejaría que su linaje se perdiera si la última descendiente elegía a una beta; su familia no funcionaba así, ellos eran alfas y omegas, no había lugar para algo como Amity.
Para el mundo, ellas eran amigas; pero a solas eran su propio mundo.
Y por esa razón el corazón de Luz se destrozaba cada vez un poco más.
No habían hablado desde hacia unos días, cuando la señora Noceda había aparecido en la casa de su hija para darle la noticia de su compromiso.
Pero cada vez que se cruzaban, Amity tenía esa misma expresión de "Por favor, no lo hagas" en el rostro.
Luz suspiró, se acercó a ella con paso tranquilo, hasta quedar a unos centímetros de su rostro.
-Por favor, no sigamos así -pidió la mayor, mirando a sus ojos, aunque esta tenía la vista en el suelo.
Amity no contestó, y Luz se desesperó un poco, tomándols del rostro.
- Batatita, mírame -exigió, pero no tuvo respuesta. Apretando los dientes con fuerza, sintió sus caninos siendo apretados y su voz salió de lo más profundo de su pecho-. Amity, mírame.