"Solo dios sabe a dónde podría llegar esto, e incluso si nuestro amor empieza a crecer fuera de control, y tu y yo ardemos en llamas, el cielo no será el mismo."—Heaven/ Niall Horan
Desvío su vista se nuevo a la esquina de su computador donde se situaba la hora; ya eran las 6:05, tenía algo de tiempo.
Lionel podía o no estar teniendo un problema con la ropa que se pondría. Ahora entendía las largas interrupciones que tenía con Acevedo sobre no tener ninguna opción de atuendo, todo mientras los niños se encargaban de calentar. Por lo que en algún momento Leo lo paraba diciéndole que usara cualquier cosa que lo hiciera sentir cómodo, de todos modos, solo sería una comida.
Vaya concejo de los cojones que le había dado, pensó.
Sergio, por otra parte, podría o no estar perdiendo la paciencia atraves de la pantalla de su computador mientras veía como Leo vaciaba su armario en el suelo de su dormitorio.
—Solo usa algo que te acomode los cojones bien, boludo. No hay más que moverle, flaco.—dijo hastiado Sergio.
—Sí, che. Pero no quiero que sea demasiado informal. Todavía quiero verme facha, pero no como si hubiera pasado dos horas vistiéndome.
—Bue que han pasado tres, viste?
—¡No estas ayudando, boludo!
Sergio le dio un trago ruidoso a su vaso de cerveza y se levantó de la mesa. Aún se sentía algo marrad por las idas y vueltas que daba su amigo. Él sabía que quien estaba actuando eran sus nervios, pues al Leo que conocía le importaba poco lo que se pusiera encima, mientras fuese usable le ayudaba.
Pero el haber recibido la insistente llamada desde la tarde hizo quedarse a apoyarlo. No era usual recibir ese tipo de llamadas por parte de Lionel, un mensaje tal vez, pero era más común que ellos le llamaran a él para saber cómo le iba.—Che, sabés dónde está mi- oh, ¡eh, Leo!—De Paul se le había colado en cuanto llegó del trabajo.
Ambos compartían departamento para que la renta no fuera tan pesada, así que sería inevitable obtener su "ayuda".
Otra silueta se unió a la pantalla, tomando el antiguo lugar de Sergio.
—Rodri, ayúdame, flaco.—Pidió Leo casi en un queja.
—¿Posta que le pedís a este gil consejos?
Rodrigo lo miro con el ceño fruncido algo ofendido.—¿A qué va la ofensa?
—Haz usado tu uniforme del trabajo en las últimas tres salidas que tuviste.—Atacó Sergio.
—¡Bue! Pero no regresé solo esas tres veces, ¿viste?—se defendió De Paul con orgullo.
—Ahora que lo mencionas, aprovecho para decirte que no da el que estes trayendo cuanta bola forros gritones acá. Ya quiero dormir bien.
—No es del todo mi culpa, sábelo.— subió las manos en defensa.
—¿Cómo que no, pelotudo de...—
—¡Eh, chicos!—Interrumpió la pequeña disputa antes de que lo dejaran más de lado, haciendo que llamara su atención un Leo agotado.
Rodrigo se movió en su lugar.—¿En que queres que te banque, mi Leo?
—Ya tiene chape con el viejo mexicano.—
—Dejá de decir eso, pelotudo. No voy a chapar.
—Eso no fue lo que me dijo Dibu.—dejó su vaso en la mesa y recargó ambas manos en esta.
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Mi pequeño Versalles || Guillermo Ochoa x Lionel Messi
FanfictionPor los problemas que llega a tener Messi en Argentina es que decide mudarse a México, donde quiere comenzar desde cero, obviamente conservando unas cuantas amistades de su país (Sergio, Dibu, De Paul, Scaloni, Antonella etc.), pero evitando cada ve...