°Donde Anne es la omega más deseada del momento y Marcy es una delta solitaria.°
⚠️Esta historia es una adaptación, todos los derechos al autor @Junchi95⚠️
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Al salir del baño, vestida con una remera verde oscura y unos pantalones negros bastante holgados, con los hombros algo mojados por lo húmedo de sus cabellos, Anne fue hacia la cocina, viendo que Marcy no estaba en el dormitorio.
—¿Marcy? —preguntó, viéndola de espaldas, sosteniéndose con fuerza de la encimera de la cocina.
—No tomaste los supresores —dijo.
Anne no contestó, no sabía qué le estaba pasando a Marcy.
Marcy giró un poco el rostro para mirarla de reojo.
—Anne, ¿sabes que acabas de entrar en celo?
Ella se sorprendió un poco, se le había olvidado completamente el tema de su celo, al punto de ignorar el por ahora leve dolor en la parte baja de su abdomen, había estado muy ocupada sintiéndose mal emocionalmente como para pensar en eso.
—Tu olor me está volviendo loca, Anne, ve a tomártelos —se notaba que estaba apretado sus dientes.
Anne reaccionó y fue hasta el cuarto, donde, sobre el escritorio, descansaba la cajita con los supresores.
Decidió no volver a la cocina por agua, y en cambio fue al baño, haciendo un cuenco con la manos para tragar la pastilla.
Luego, con precaución, se asomó de nuevo en la cocina, entra vez, para ver a Marcy preparar algo de comida.
Marcy sintió el olor de Anne de nuevo, volteando a verla.
— Ya los tomé— dijo la omega, antes de que la otra lo preguntara.
— Supongo que tardará un rato en hacer efecto— dijo la mayor, con un suspiro—. Siéntate, que aún debes comer.
Marcy le sirvió una generosa ración de arroz, y Anne sabía que no la dejaría irse hasta terminarlo todo.
Un poco alejada, Marcy intentaba distraerse del olor del omega.
Antes, en el baño, cuando Anne había salido de la bañera, Marcy había visto demasiado bien su cuerpo, sumado a que su aroma dulce, de manzanas y caramelo, se había hecho más fuerte, aunque quizás era maximizando por el hecho de que el olor a tristeza de antes se había ido, dejando el dulzón.
Pero Marcy no podía olvidar de unas ganas enormes que tuvo de besarla, y algo más.
Se preguntó si quizás, cuando decidió hacerle caso a su loba, se había dejado llevar bastante, doblegándose al punto de hasta llegar a bañar a Anne, todo porque en su pecho sentía la necesidad de mimarla y cuidarla como no lo había hecho antes.
Y ahora, a pesar que estaba un poco más calmada, y que el olor de Anne también, sentía la necesidad de salir corriendo de aquel lugar.
Pero no podía hacerle eso a la ojiazul, ya bastante la había afectado al irse la noche anterior.