Sólo falta que tú gustes de mí

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Anne veía el cielo nublado por la ventana del dormitorio

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Anne veía el cielo nublado por la ventana del dormitorio.

Las nubes, de un gris oscuro, anunciaban que pronto estallarían.

Eran nubes de nieve, Anne lo sabía.

Una sonrisa se grabó en sus labios, ella amaba la nieve.

Marcy vio a la omega sonreír junto a la ventana, y no pudo evitar hacerlo también.

Su corazón se encogió un poco al pensar que le quedaban pocos días para estar junto a ella.

Como si lo hubiera sentido, Anne bajó la vista para mirar su pecho con el ceño fruncido, luego la volvió a alzar para encontrar a Marcy, quién estaba bastante sorprendida por eso.

—¿Qué pasa?

Marcy no dijo nada unos segundos, hasta negar con la cabeza.

—Nada, nada... —fue hacia su cama, sentándose en esta, le dolían bastante los músculos y algo la cabeza, pensó que debía ser por toda la tensión de ese día. Entre las noticias, Anne y su celo, se sentía bastante estresada.

Miró a Anne de nuevo, y sintió los párpados pesados.

El sábado era (junto al domingo), los únicos días que no hacía nada más que trabajar su turno en el supermercado, casi siempre los usaba para descansar o hacer tarea de la universidad, pero ese sábado parecía más especial, ya que era el último que tendría a Anne acompañándola, y quería pasar el día junto a ella y conocerla un poco, ya que, por más que sus lobas se quisieran y ya estuvieran a gusto entre ellas, ellas mismas, como personas, eran prácticamente desconocidas.

Un bostezo hizo que mirara la almohada con deseo.

—Anne —la llamó, captando la atención de la chica al instante—, voy a dormir un rato, despiértame si necesitas algo.

Anne asintió, Marcy se quitó algo de ropa para quedar sólo con la ropa interior y la remera, dándole la espalda a todo, mirando a la pared para que no le llegara tanta luz, intentó concentrarse en el olor de Boonchuy de las sábanas para tranquilizarse y dormir más rápido.

A punto de caer dormida, escuchó pasos, sintió las sábanas levantarse un momento y el peso sobre está a sus espaldas.

Se volteó instantáneamente, recibiendo a Anne, quién se acurrucó en su pecho.

Las manos de la mayor rodearon la pequeña cintura de la castaña instantáneamente, y sin querer, pasaron por debajo de la remera de la omega, acariciando su piel en círculos lentos y tranquilos, mientras Anne hundía el rostro en su pecho.

Marcy puedo escuchar cómo la respiración contraria se hace un poco más rápida y errante, llegando a creer escuchar jadeos, cada vez un poco más fuertes, y acallados por la dueña de estos, mordiéndose el labio.

Wu recordó el cómo la piel de las omegas se hacía mucho más sensible en su celo, haciendo que un simple tacto como ese pudiera llegar a ser exitante.

𝐃𝐞𝐥𝐭𝐚 - ᴍᴀʀᴄᴀɴɴᴇ - [ADAPTACIÓN]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora