—Sorpresa.
Lo miré anonadada, con ganas de llorar, no entendía todo lo que estaba pasando, pestañeé algunas veces, tratando de procesar que es lo que estaba pasando, me sentía estúpida, estúpida y traicionada.
—Solamente, ¿por qué?
No respondió, solamente se sentó tranquilamente, sacando un cigarro, sus ojos azules oscuros estaban mirándome atentamente, parecía que se había vestido para la ocasión, olía a perfume y traía la camisa con dos botones abiertos, estaba bien peinado.
—¿Nunca lo pensaste? —Preguntó extrañado. —¿De verdad? —Dio una calada, se acercó a mi y me sopló, tosí.
—Me ofreciste morada, es imposible. —Dije seriamente, pero las lágrimas que caían de mis ojos me delataban. —No, no lo pensé.
Me dio la espalda, tirando al suelo el cigarro pisándolo, se encogió de hombros sonriéndome, ahora que lo veía todo tenía sentido, la morada, el hecho que siempre llegara tarde cuando pasara algo, es que, todo conectaba, me sentía idiota, solamente por confíar en él a ciegas.
—¿En serio creías que estaba con Stephanie porque me gustaba? Esa perra es insoportable. —Dijo harto. —En serio.
—¡Te estoy escuchando, imbécil! —Gritó enojada. —Y tú también, no te creas.
Miré hacia el otro lado, no me digas que ella también está metida, lo que me faltaba, me quedé sin amigos.
—¿En serio también ella está aquí?
Parece que iba a contestar, pero Gao se adelantó colocándose en frente de ella, impidiéndole hablar.
—Ella siempre te odió, no te hagas la sorprendida mi amor. —Me tomó del mentón, a lo que yo lo quité, asqueada. —Bueno, te haces la difícil, entiendo, me gustan así.
—No entiendo porque hicieron esto, en serio, nosotros crecimos juntos, en este pueblo, ¿por qué?
Necesitaba explicaciones, no entendía, mi cabeza daba vueltas tratando de dar respuestas, pero no había, no había ninguna, ellos no me respondieron, solamente se limitaron a hablarse entre ellos. Después de unos minutos tuve la valentía de preguntarles por Pucca.
—Tuve un mal día. —Se encogió de hombros. —Estaba en lugar incorrecto en el momento incorrecto.
Me imaginé la escena y eso hizo que Gao se muera de risa, todos se reían menos Stephanie quien estaba en una esquina, la miré, la conocía, sabía que ella no quería estar ahí, eso me hizo saber que ella por lo menos tenía una esperanza de que se arrepientera.
—¿Por qué me culparon de la muerte de ella?
—Porque eso te haría que te quedaras conmigo, eso haría que terminaras expulsada de Sooga y vuelvas acá, y yo...
—Oigan, ¿han visto mi hamburguesa?
Esa fue la pobre pregunta del vagabundo hizo para que firme su sentencia de muerta, con solamente tes balazos mató a los tres, me ardió los oídos de escuchar eso, grité asustada negando, quería despertar, sentía que estaba siendo torturada de la peor manera posible. Stephanie preguntó porque, y Gao dijo que no lo dejaron terminar, y eso le había molestado.
—Bueno, descansa dulzura, ya veo que mañana hago contigo.
Me dio un beso en la frente.
—Encárgate de ella. —Stephanie asintió. —Buenas noches.
Salió contento, nos quedamos ella y yo solas, ninguna de las dos hablaba, solamente me limpiaba, no me miraba, sabía que se sentía culpable.
—¿Cómo pudiste? —Le dije, en un susurro. —¿Estás contenta?
No me respondió
—Lo siento.
Por un momento me miró, y pude reconocer a Stephie, mi Stephie, pero sólo negó, y cerró la puerta dejándome sola, volviendo a lloar y volviendo a caer en el mar de tristeza.

ESTÁS LEYENDO
Un nuevo silencio [SEGUNDO LIBRO] [Garu y tú]
Fiksi PenggemarLa relación estaba en su tope, todo iba en paz y todos estaban cómodos con su vida y satisfechos, nadie se esperaba algo que iba a sacudir tanto la aldea como la vida de ellos: Pucca había sido asesinada de una manera brutal, había sido un crimen de...