Estaba mirando un punto fijo en la pared, estaba entretenida mirando de hecho como una pequeña lagartija parecía charlar con una pequeña mariquita, era lo único que me mantenía viva, una posible charla entre dos animales, así de enloquecida estaba. No quería entender que Gao me había quitado el poco orgullo que me quedaba.
Escuché como abrían la puerta, dirigí la mirada hacia allá, asustada, avergonzada del hecho que me había agachado hacia alguien.
—¿Te....
—Sí Stephanie, me hizo besar sus pies, acabo de perder todo el orgullo que me quedaba.
Se formó un silencio incómodo entre las dos, donde ninguna decía nada, ella se acomodó el vestido floreado sentándose a mi lado, yo no dije nada, solamente nos quedamos así, suspiré después de un momento decidí romper el silencio que me estaba torturando.
—¿Cómo pudiste Stephanie?
Al escuchar mi voz quebrarse, vi cómo hacía una mueca de dolor, acarició mi mejilla, estaba tan a la defensiva que tomé su mano apretándola fuertemente, ella no se quejó, ni la quitó, solamente la dejó ahí, es como si supiese que eso se merece después de todo lo que me hizo, y es así, se lo merece.
—Jamás pensé que fuera a hacerte eso ____, en serio, no pensé que iba a caer tan bajo.
—Déjame ir, por favor, te juro que no le diré a nadie, pero déjame ir, por favor.
Ella se quedó un momento pensando, a lo que mis esperanzas volvieron, ¿será que por fin puedo salir de este infierno? Por favor, sé que si, pero se negó. Mi corazón y esperanza se cayó por la borda, no, tenía que salir, estaba esperando que alguien cuerdo pueda venir.
Se paró y salió de la habitación, a lo que yo bajé la mirada, volviendo a llorar, suspiré relamiéndome los labios, los tenía secos, me sentía demasiado mal, comenzaba a ver borroso, y cada vez sentía que pedía fuerza.
A las horas, Gao y Stephanie entraron, comenzando a discutir sobre que harían conmigo.
—Creo que ya hay que dejarla ir, ya le arruinaste mucho la vida, llevémosla con Garu, ella no va a hablar. —Stephanie veló por mi. —Creo que se morirá de un infarto.
—Él no sólo se va a rendir así, hay que hacer algo más, sólo sigue mis instrucciones.
Estaba callada, solamente los miraba borroso, no decía nada porque, ¿en qué iba a cambiar? Nada, solamente quedaba mi vida en un hilo, hilo que en cualquier momento ellos iban a decidir cortarlo.
—¿No está demasiado callada, la matamos?
Exclamó Gao, preocupándose un poco, pero sé que no por mi, sino porque eso implicaría hacer más esfuerzo y sospechas, él no se preocupe por mi, él no se preocupa por nadie.
—No estoy muerta Gao, desearía estarlo, pero no lo estoy.
Exclamé con las pocas fuerzas que me quedaban, ellos sólo me miraron, Stephanie me quiso ayudar pero Gao lo impidió.
—¿Qué pasó con los otros?
Exclamó sin pena alguna, a lo que yo solamente suspiré, ya nada me sorprendía, con ellos vivir aquí era vivir a la deriva.
—Ya no serán una molestia.
Gao se tomó la barbilla pensando, para luego escuchar como era golpeado con un metal pesado, abrí los ojos sorprendida, y vi una sombra, a Stephanie la noquearon.
—¿Garu?
Exclamé ilusionada, pero cuando se quitó la máscara me sorprendí a quien estaba parado al frente mío.
—Tobe.
Exclamé impresionada, sintiendo como la poca vida que estaba en mí volvía a ver su sonrisa, y su cabello atado, sonreí como pude.
—Hola mujer.
Cuando me desató traté de pararme, pero el dolor en mi vientre me lo impidió, este me intentó cargar, pero al ver que estaba sin muchas prendas, se sonrojó un poco.
—Espérame aquí, no me tardo. —Exclamó, pero enseguida lo tomé de la mano pidiendo que no me deje. —No puedo tocarte así, no es correcto.
Exclamó, acariciando mi mano, salió y a los dos minutos vino con una sábana, me cargó, y me cubrió con esta tapándome el cuerpo, cuando salió del cuarto, me di cuenta que íbamos a dejar a Stephie, comencé a pegarle en el hombro, a lo que paró su andar, mirándome confundido.
—Espera, tenemos que volver por Stephanie. —señalé el cuerpo inconsciente. —volvamos.
—¿Estás loca, te dio el síndrome de Estocolmo o algo así?
—Ella se arrepintió, por favor.
Él me jaló, atrayéndome de nuevo a él, negando mis súplicas, traté de convencerlo pero al ver dónde estaba me sorprendí, estábamos en mi propia casa.
—Eso es lo de menos, vamos, te llevaré a un lugar seguro, tienes que descansar.
—Llévame donde Garu, por favor.
Este sólo me miró con pena, era una mezcla de desilusión y tristeza, me tomó de la mano ayudándome a caminar, me llevó a su guarida, entregándome una de sus camisas e interiores, tomando un vaso de agua.
—¿Cómo te sientes? —Se soltó su moño, colocándoselo en una coleta, yo negué. —No quieres hablar de eso, entiendo.
—¿Por qué me salvaste? —Susurré. —No, no pensé que lo harías la verdad, ¿por qué?
Se creó un silencio, uno que él decidió darle por finalizado, no hizo nada, no me tomó la mano, no hizo ningún gesto romántico, solamente respondió.
—Porque te amo.
Lo miré con mucha tristeza, este sólo río amargo restándole importancia. Él se paró dándome la espalda, sabía que le dolía, así que no le dije más nada.
—No me mires así, porque me dan ganas de no devolverte con Garu. —Suspiró, ahora si volviéndome a mirar. —
—Tenemos que ir al pueblo a decir la verdad, así te hayan desterrado, esos malditos siguen vivos y libres, pueden hacerle esto a otra chica y así sucesivamente, ¿si entiendes eso no?
Asentí, después de unos minutos, me acosté en un sillón con una manta, y después de mucho tiempo, pude volver a dormir.
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Un nuevo silencio [SEGUNDO LIBRO] [Garu y tú]
FanfictionLa relación estaba en su tope, todo iba en paz y todos estaban cómodos con su vida y satisfechos, nadie se esperaba algo que iba a sacudir tanto la aldea como la vida de ellos: Pucca había sido asesinada de una manera brutal, había sido un crimen de...