T/n tuvo que hacer un cambio repentino de preparatoria ya que le ofrecieron un muy buen ascenso a su madre en Tokio, esta la inscribe en fukurodani, antigua escuela a la que asistía.
Su primer día queda un poco chafado por culpa de Bokuto, pero los...
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- Te vistes fatal.
- Cállate maldito infeliz.
- Maldito e infeliz pero jamás mal vestido para una cena con mi suegra - Konoha un dia de estos te mato te lo juro.
- Ni siquiera tienes suegra, todo por cobarde y no decirle a Saru - se sonrojó fuertemente, es su punto débil - ya besense, molestan con su tensión.
- Baka, silencio y escucha - se sentó en mi cama y suspiró - realmente si tienes buena ropa, pero no sabes juntarla, mira - señaló la silla de mi escritorio la cual tenía ropa - prueba ese conjunto, no es formal pero tampoco informal - me encogí de hombros y fui al baño de mi habitación a cambiarme.
No estaba tan mal, no recordaba tener esa ropa, era una camiseta cuello alto color crema y unos jeans azules, de abrigo un saco negro y unos botines. De verdad no recordaba esta ropa, casi siempre estoy con algo flojo.
- Una obra de arte - el teñido lanzo un beso al cielo cuando me vió salir ya vestida.
- Supongo que gracias...
- Por cierto, ¿por qué me lo pediste a mi y no a Yukie? - se puso a doblar otro par de prendas que sacó, lo iba a hacer yo pero bueno, trabajo ahorrado familia.
- No sé, dicen que los gays tienen mejor gusto - me senté en mi escritorio buscando mi maquillaje, dónde lo habré puesto.
- Yo no soy gay pedazo de inútil - se acercó a mi mientras yo seguía echándome el polvo compacto, pasaron 2 minutos y aún me miraba el cabrón - qué tanto me ves?
- Te iba a decir que te ves bonita, pero nada más abres la boca se te quita - chasqueó la lengua y yo se la saqué.
Al rato se fue mi supuesto amigo y seguido me fui con mi madre, si, cuando vino Bokuto a casa la invitó también... dios mio que no hable de mi infancia.
- ¡Llegaste! bueno, llegaron jiji - Bokuto nos abrió la puerta, dejo que mi madre pase primero para después darme un beso algo largo en los labios - te extrañé.
- Nos vimos hoy en la mañana - enarqué una ceja riendo y entré a la casa.
- ¡Eso es mucho! pero no importa, cuando consiga trabajo nos mudaremos juntos y tenderemos un búho.
- Si me cocinas no te lo voy a negar - me acerqué a él y le tome de la mano, estaba nerviosa, no por conocer a mi suegra, sino por conocer a alguien en general - por cierto, no se puede tener un búho de mascota, es ilegal creo.
- ¡Pero hablaba de un bebé nuestro!
- ¿¡QUÉ!? - juraría que mi grito se escuchó por todo el vecindario, tanto así que una señora de color pelo blanco se acercó a nosotros saliendo de la cocina junto con mi madre.