Perspectiva de Erik
Lo que menos me había esperado de ese día era que acabaría rescatando a mi amada de morir ahogada en el Lago, puse a hervir agua para hacer té, me sentía ansioso porque no sabía de qué quería hablar Kamille conmigo y temí nuevamente por nuestra relación.
Me quité la máscara que ella me había regalado y la vi con desanimo entre mis manos, parte de la pintura se había caído y le habían quedado manchas negras producto del agua del Lago, era una pena porque sabía cuánta ilusión le dio obsequiármela y ahora no podía usarla.
-Erik... ya estoy- escuche su voz y no pude evitar ocultarme detrás de ese objeto, ella camino hasta mí y yo me la puse nuevamente como pude, me disculpe y trate de escapar a mi habitación, pero la pelirroja me tomo del brazo: -No, Erik, de eso quería hablar contigo.
Intente apartarme de su agradable calor, su cabello goteaba y mojaba su vestido color verde, ella brillaba con una intensidad que me dejaba sin palabras y aún me parecía impactante que siguiera a mi lado: -Lo siento, querida, debo ir a asearme también. Hablaremos cuando este presentable nuevamente.
Caminé lo más rápido que pude, casi corriendo, para poder encerrarme en mi habitación intentando que ella olvidará lo que había visto en la cocina. Estaba seguro que había logrado ver las horrorosas marcas de mi vergüenza y eso era algo que podía alejarnos.
Deje que el agua me calmará, el pánico que había sentido era mucho mayor que lo que me paso con Christine años atrás, decidí que ya era hora de que se fuera así no tendría que hablar con ella de ningún tema relacionado a mi mascara, con eso en mente me aliste colocándome mi acostumbrada mascara blanca dejando su regalo en mi buro y salí de nuevo a la sala.
La pelirroja me esperaba mientras miraba su celular, ella subió la mirada y yo me sentí nervioso, aquellos ojos grises tenían algo que me hacían sentirme vulnerable.
-Erik, ven conmigo, quiero platicar contigo- ella dio unos golpecitos en el sofá donde estaba sentada indicándome donde debía sentarme, yo me acerqué con cautela y le hice caso, sintiendo que estaba sudando frío por debajo de mi mascara.
-¿De qué deseas hablar, querida? Creo que deberíamos dejarlo para otra ocasión, ya es bastante tarde y temo por tu seguridad si...- ella con un suave movimiento me hizo callar, su dedo reposaba sobre mis labios.
-Prometo ser rápida, Erik... Hay algo que me gustaría que supieras antes de irme a la casa Giry- yo trague grueso, no podía negarme, pero me sentía tan asustado.
Asentí y ella se levantó con cuidado del sofá, colocándose frente a mí de pie, solamente de esa forma estábamos a la misma altura. Era tan pequeña...
-Quiero que sepas que lo que siento por ti no va a cambiar. Ni por lo que digan los demás de ti, ni por como te ves a ti mismo- tomo mi rostro entre sus delicadas manos, tocando la parte hermosa y también la que tenía oculta tras ese trozo de cerámica. Sus ojos grises me veían fijamente y yo solamente podía pensar en huir, en esconderme, gritarle que se alejará de mi y así podría estar a salvo.
Trague grueso: -¿Estás segura de lo que dices, querida mía? Después de verme, no me sorprendería que sintieras asco y repulsión, hasta intentarás saltar al Lago otra vez
Ella negó con una sonrisa en sus labios: -Se nota que no sabes porque te quiero tanto Erik.
Sentí un vuelco en mi pecho, ella no lo había dicho tan abiertamente hasta ahora y esas palabras me dieron una adrenalina que no creí sentir, sin pensarlo mucho, retiré la máscara de mi cara dejándola caer en el suelo.
Estuvimos en silencio por tanto tiempo que parecieron horas y yo me arrepentía de mi estúpida decisión, era obvio que ella no iba a ser capaz de amarme por completo, era un iluso.
Baje la mirada buscando lo que quedo de la máscara, los trozos de porcelana estaban dispersos por toda la sala por mi arranque y no fui capaz de enfrentarme a su cara llena de miedo.
Algo que no me espere fue ser envuelto por su pequeño cuerpo, su calidez me abrigo y podía sentir sus lágrimas cayendo sobre mí.
-Erik, lamento mucho que tengas que ocultarte, lamento todo el dolor que has pasado, lamento todo lo que te hicieron y, sobre todo, lamento no haber llegado antes a tu vida- y así, sin previo aviso, mi amada me estaba besando.
Acariciando mi rostro dañado con suavidad, como si temiera lastimarme más, tanto cuidado y compasión me hicieron llorar también. Tantos años en la oscuridad, ocultándome para no ser herido de nuevo y ahora que ella estaba en mi vida, iluminando y acabando con todo el dolor que sentí.
¿Así se sentía ser amado? Porque ahora podía morir feliz después de tener tal felicidad para mí.
La abracé y correspondí a su beso, deseando que ese momento no terminará jamás.
Pensando que deseaba estar con ella para siempre, ya nada nos podía separar, ella aceptaba lo que a mi tanto me avergonzaba y me había obligado a estar solo por tanto tiempo.

ESTÁS LEYENDO
Me enamoré del Fantasma de la Ópera
FanfictionKamille Smith es una joven de 19 años que tras la muerte de su padre y el distanciamiento con su madre, logra irse de Venezuela para llegar a Francia, donde piensa estudiar su carrera universitaria e iniciar una nueva vida. Un día mientras se encue...