T/n tuvo que hacer un cambio repentino de preparatoria ya que le ofrecieron un muy buen ascenso a su madre en Tokio, esta la inscribe en fukurodani, antigua escuela a la que asistía.
Su primer día queda un poco chafado por culpa de Bokuto, pero los...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
— T/n-chan háblame por favor — si me sigue literalmente tirando del brazo como si fuese gelatina le voy a golpear...
— Bokuto, suéltame — me logré zafar y lo miré mal — ahora no tengo ganas de hablar.
— ¡Pero ya te dije que lo siento! — y otra vez zarandeadome el brazo, maldita sea.
— ¡Oe! — ahora si me solté bruscamente — ya te lo dije, no puedes simplemente aparecerte en mi casa a las 4 de la mañana y despertarme con una bocina en el puto oído, ¡joder Bokuto! sabías que estos días no podía dormir bien, y cuando por fin consigo el sueño se te ocurre despertarme así... — lo miré mal por última vez y aceleré mis pasos para adelantarme a la preparatoria.
Hace unos 4 días me entró una fiebre que me pegó horrible, no podía dormir por los dolores de cabeza y fatiga.
Lo que menos esperaba era que, luego de al fin consiliar el dueño, Bokuto apareciera en mi habitación y poniéndome una bocina directamente en el oído, me reinició el windows literalmente.
Su tanta ansiedad era porque hoy es la concentración de varias preparatorias, y supuestamente no quería que llegara tarde y perdiera el autobús, aunque me levantó 2 horas antes...
¿Estaba molesta con él? seh.
¿Me estoy pasando un poco de agresiva? quizás, pero ya le pediré perdón en otro momento, ahora solo quiero llegar al autobús y dormir los 15 minutos de viaje que hay.
— Tienes cara de perro mojado — puto rubio.
— No estoy de humor, don comedia — me puse a su lado y me recosté en su pecho — maldito Bokuto.
— ¿Qué hizo ahora?
— Me levantó dos horas antes con bocinas — bufé y me separé ahora recostándome en el autobús.
— ¿En serio? — se unió Yukie a nosotros.
— ¿Qué demonios le pasa? después de que has estado fatal estos días... imbécil — tenía intenciones de irse pero le sujeté del brazo.
— Déjalo — suspiré y lo solté — que le reclames algo no me va a quitar lo malhumorada.... y por cierto — le pegué un golpe rápido en el estómago, se retorció un poco y me miró mal — no llames imbécil a mi novio, rubio teñido infeliz.
— Encima que te iba a defender... puerca.
— Yukie te hablan.
— ¡Oe!
Pasaron los minutos y seguimos molestandonos entre sí (más a Yukie, a quién se miente) hasta que llegaron todos y nos subimos al autobús, antes de que subiera nadie más corri rápido y me senté, o bueno, tiré en los asientos de atrás, bueno cuando vino Yukie la obligué a hacerme de almohada; me recibí un par de regaños por los demás chicos que me querian quitar de mi sitio, jodanse, quiero dormir.