Capítulo 3

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—¿Olympia?

Me sobresalte cuando la puerta se abrió de golpe, era mi madre.

—¡Mamá! —Suspiré al verla—. Toca la puerta antes de entrar, por favor.

—¿Y desde cuándo tengo que tocar la puerta, señorita?

—Desde ahora —le respondí.

Ella frunció el ceño.

—Está bien. ¿Qué estás haciendo? —preguntó mirando hacia la cama donde tenía el libro.

—Nada, solo estoy leyendo —respondí mientras doblaba una de las esquinas de la página para recordar por dónde iba.

—Con que leyendo, qué milagro —dijo seguido de una risa.

—Mamá, déjame en paz —me había ofendido su comentario.

Yo siempre leía mangas y cómics, pero eso mi madre no lo consideraba lectura. No entiendo el porqué.

—Está bien, solo vine a avisarte que empieces recogiendo tus cosas que mañana regresamos a casa.

Cierto estaba en casa de mi tío, se me había olvidado ese detalle.

—Bueno, te dejo recoger tus cosas —dijo antes de salir.

Quería llevarme el libro que me encontré, tenía la duda de que si a mi tío le importaría si me lo llevaba, igualmente me lo encontré en el ático. Tan importante no debe ser.
Pero tampoco quería decirle que encontré este libro en su ático... Tengo una idea.

Fui a la biblioteca de mi tío, era inmensa, me atrevería a decir que era mucho más grande que la biblioteca de mi instituto.
Mi tío vivía por los libros, sé que él publicó unos cuantos sobre terror y le fue bastante bien.
Estuve un rato mirando y al final tomé dos libros y me dirigí al salón.
Ahí se encontraba mi hermano jugando con su teléfono y mi tío sentado en el sillón mientras escuchando música y con los ojos cerrados, a pesar de sus 48 años, mi tío aún conservaba su cabello negro aunque con un par de canas, y ese lunar que tiene cerca del ojo derecho que lo comparte con mi madre, que a pesar de llevarse 8 años, son bastantes unidos, más que yo con mi hermano.

Me acerqué a él y esperé hasta que abriera los ojos al notar mi presencia. Y eso pasó.

—Oh, Olimpya —saludó mientras se quitaba los cascos.

—Hola tío Brett, quería pedirte algo.

—Claro niña, dime.

—Quería ver si me prestas algunos libros que vi de tu biblioteca, por favor.

—¡Oh claro que sí! A ver cuales quieres —dijo mientras se acomodaba en el sillón.

Le acerqué uno de los libros, "El extranjero" era el título del libro que le di.

—¡Vaya! Albert Camus, es un gran filósofo del siglo XX. En mis tiempos tanto este libro como su autor eran muy polémicos.

—Si, es que quiero comenzar a leer clásicos y pues que mejor comienzo que leer un escritor que ganó un premio Nobel.

—Que bueno —me sonrió—, llévate los libros que quieras y cuando los termines me dices que tal te parecieron.

—¡Muchas gracias tío Brett! Bueno, iré a recoger mis cosas —le dije.

—Claro niña, que no se te olvide después venir a cenar más tarde —me dijo mientras volvía a colocarse los cascos.

—Okey, gracias —le volví a agradecer.

Estando en mi "cuarto" comencé a recoger mis cosas, coloqué mi portátil y los libros de mi tío en una pequeña mochila, luego recordé el pequeño libro de Benjamín Wells.
Antes de guardarlo me puse a observar las páginas, lo hojee varias veces y me entró la duda de que era este libro, pensaba que era un diario, pero no está escrito como un diario. Parecía más una novela y el nombre que estaba en la portada es el mismo que el del protagonista, así que descarto que sea el autor.
Lo deje un momento sobre la cama y agarré mi teléfono, entre al buscador y escribí "Benjamín Wells"
Me salió una entrada de Wikipedia de alguien que se llamaba igual, me emocioné y comencé a leer.

["Wells se graduó en Harvard en 1877 y obtuvo su doctorado en Harvard en 1880. Posteriormente, estudió durante un tiempo en Berlín . Fue becario de la Universidad Johns Hopkins . Trabajó en Providence, Rhode Island , de 1882 a 1887. De 1891 a 1898, fue profesor de lenguas modernas en la Universidad del Sur en Sewanee, Tennessee , luego se unió al equipo editorial de The Churchman en Nueva York. Ciudad de 1899 a 1912."]

Me quedé bastante tiempo releyendo aquella información, lo demás que ponía era muy irrelevante, ponía que este señor falleció en el año 1923 y la historia por lo que entendí se desarrolla en el verano de 1966, no entiendo nada.
Supongo que son dos personas diferentes, conociéndome bien sabía que en estos casos habría abandonado la búsqueda y en unos días olvidarme del tema, pero realmente me interesaba saber de quién era ese libro o si era un libro o un diario escrito como una novela, y si Benjamín existió o solo era un personaje ficticio, quería descubrir todo esto.
Luego me acordé del internado que mencionaba Benjamín, fui a la cama y abrí el libro para ver cómo se llamaba.
Escribí el nombre, "Blue Heaven"
Me volvió a salir otra entrada de Wikipedia, así que ese internado si existía.

["King 's Blue Heaven boarding school" conocido comúnmente como Blue Heaven, es un internado de estudiantes varones menores de edad, enfocado en la reeducación de jóvenes y huérfanos con malas conductas o condiciones.
Estaba situado en el sur de Palermo, ciudad de Sicilia, en Italia.
Fundada en 1852 por Adler De Rosa, profesor de filosofía quién se preocupaba por la educación de los huérfanos que perdieron a sus familiares en la primera guerra de la Independencia italiana.
Tuvo que ser cerrada en 1990 debido a un incendio que destruyó las instalaciones del internado y dejó a 7 muertos: 5 alumnos y 2 profesores, y varios heridos.]

Al terminar de leer me quedé un rato observando la imagen y pensando, la historia estaba situada en 1986 y el incendio ocurrió en 1990, 4 años más tarde

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Al terminar de leer me quedé un rato observando la imagen y pensando, la historia estaba situada en 1986 y el incendio ocurrió en 1990, 4 años más tarde. Tampoco sabía qué edad tenía Benjamín en el año 86.

—Seguiré leyendo el libro a ver si dice algo del incendio —me dije a mi misma antes de ser interrumpida por mi hermano quien abrió mi puerta con brusquedad.

—¿Qué quieres, pesado? —le pregunté mientras borraba las ventanas de las páginas que consulté.

—¿Estás sorda acaso? Te llevo llamando como por 5 minutos para que vengas a cenar.

—Ya voy ya voy, cansino.

—¿Qué tanto hacías mujer? —preguntó acercándose a mi cama.

—No es de tu incumbencia, vamos a comer —le respondí, a veces detestaba que siempre quiera enterarse de mis asuntos.

—"Ni is de ti incumbencia" pff tampoco me interesaba tanto, vamos apurate que todo el mundo te está esperando —dijo antes de salir de mi habitación.

—Ya te dije que voy, pesado.

Necesitaba saber más de este internado, aquel internado estaba situado en Palermo, yo vivía en Mesina, más tarde le preguntaría a mi madre si conoce a alguien que haya asistido a este internado, ya sea de la familia o no.

—¡OLYMPIA! —Escuché gritar a mi hermano.

—¡QUE ME ESTOY LAVANDO LAS MANOS!

El día sin estrellas que admirarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora